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LA RESPONSABILIDAD DE CARLOS PUIGDEMONT

lunes 21 de agosto de 2017, 12:07h
Las mejores policías del mundo, las de Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos, no han sido capaces de evitar...
Las mejores policías del mundo, las de Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos, no han sido capaces de evitar los atentados yihadistas. Conviene no perder el sentido de la realidad. Lo que ha ocurrido en Barcelona estaba cantado. Ha sido la crónica de un atentado anunciado. Al hablar de responsabilidades es necesario matizar. Ni los mossos ni las autoridades catalanas son responsables de la atrocidad padecida. Los responsables son los terroristas.

Dicho esto, habrá que convenir que Juan Manuel Prada apunta una serie de circunstancias que no habrían impedido el atentado pero que tal vez lo hubieran dificultado. Se refiere el gran escritor a que Carlos Puigdemont ha desoído los consejos del Ministerio del Interior a causa de su frenético secesionismo. Y a ese secesionismo se debe que haya descabezado el cuerpo policial catalán, olvidándose de patrullar las Ramblas y negándose a compartir información con la Guardia Civil. Carlos Puigdemont y el pobre Arturo Mas se aferran a la desesperada a la hoja de ruta del soberanismo. Según Juan Manuel de Prada, esa política disparatada abrió las puertas a los yihadistas y se las cerró a los hispanoamericanos para evitar que estos últimos “españolizaran” Cataluña. La hoja de ruta del soberanismo, según Prada, obligó “a destituir los mandos policiales para sustituirlos por lacayos sin experiencia policial”.

Mucho de verdad hay en las afirmaciones de Juan Manuel de Prada. Carlos Puigdemont, el pobre Arturo Mas y sus cómplices están obsesionados con el órdago independentista. Creen que es el único camino que los salvará de responder ante la Justicia, como ha ocurrido con la familia Pujol. Y en defensa de sus intereses particulares y de sus miedos judiciales, han metido al pueblo catalán en una aventura absurda y desmesurada. Hay que esperar a que pase la conmoción de los atentados para que nos enfrentemos de nuevo con la pretensión de un sector de la clase política catalana que actúa desde la ilegalidad y que está en la sedición y el golpismo.