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ENSAYO

Mariano José de Larra: ¡Cosas de España!

domingo 27 de agosto de 2017, 17:34h
Mariano José de Larra: ¡Cosas de España!

Edición de Jesús Miranda de Larra. Casimiro. Madrid, 2016. 93 páginas. 8 €.

Por Carmen R. Santos

Resulta incontrovertible que Mariano José de Larra (Madrid, 1809-1837) es una figura capital de la literatura española. La Generación de 1898 la convirtió en su mentor, rindiéndole homenaje y son numerosos los autores que posteriormente se han sumado a este justo tributo. Recordemos, por ejemplo, el magnífico, y estremecedor, poema de Luis Cernuda “A Larra, con unas violetas”, en el que se lee: “Libre y tranquilo quedaste en fín un día / Aunque tu voz sin ti abrió un dejo indeleble”. Larra se suicidó, cansado de tantos sinsabores e incomprensiones y doliéndole en lo más profundo de su alma España, a la que tanto amaba. Pero su “dejo”, como bien subraya Cernuda, es “indeleble”. El escritor madrileño permanece vivo entre nosotros y la vigencia de su obra es indiscutible.

Ciertamente, no escasean las antologías que se han realizado de sus brillantes artículos de costumbres. Y existe también una edición de su crítica teatral completa, publicada por Fundamentos, en la que se analiza y reivindica una faceta larriana menos conocida, como es su insustituible condición de hombre de teatro. Pero la riqueza de Larra es inagotable y permite siempre nuevos acercamientos. Uno de ellos nos los ofrece ahora su descendiente y biógrafo Jesús Miranda de Larra en esta antología planteada desde un punto de vista insólito hasta el momento, y que la editorial Casimiro ha tenido el acierto de poner al alcance de los lectores, con una utilidad tanto para aquellos que conocen y frecuenta la obra de Larra como para quienes desean introducirse en ella. De ahí que ¡Cosas de España! no debe pasar desapercibido.

El volumen se abre con una introducción de Jesús Miranda de Larra, que subraya con acierto: “Larra es un clásico, maestro de periodistas, pues se le sigue tomando como modelo digno de imitación ¡con menos de 28 años de edad y solo 10 de escritor!”. En dicha introducción se lleva a cabo una lograda sintesis de la España de la época, así como de la trayectoria vital y literaria de Larra, desde su nacimiento en la Real Casa de la Moneda, ubicada en la madrileña calle de Segovia, el 24 de marzo de 1809, en el seno de una familia afrancesada. Después se nos brinda una significativa recopilación de fragmentos, extraídos de su obra en muchos casos a modo de aforismos, que contienen valiosas enseñanzas. Sirvan dos ejemplos: “No basta hacer lo que se puede, es preciso hacer lo que se debe”, o “¡Un ser que como el hombre no puede vivir sin matar, tiene la osadía, la incomprensible vanidad de presumirse perfecto!”.

Este, digamos, Larra en pildoras nos permite disfrutar de su pensamiento de manera condensada sobre un sinfín de materias, fijándonos más en detalle en todo cuanto encierra.

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