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LA DIADA: FIESTA PARTIDISTA

lunes 11 de septiembre de 2017, 18:40h
Las cifras proporcionadas por la Guardia Urbana y los organizadores son mentira. En 2013 afirmaron...

Las cifras proporcionadas por la Guardia Urbana y los organizadores son mentira. En 2013 afirmaron que habían participado 1.600.000 personas. En realidad, solo acudieron 350.000. En 2014, la Guardia Urbana certificó 1.800.000. La Delegación del Gobierno redujo la cifra a 520.000. En 2015, según la Guardia Urbana, asistieron 1.400.000; la Delegación del Gobierno, 520.000. En 2015, más de lo mismo: los secesionistas fijaron en 1.400.000 la participación cuando en realidad asistieron poco más de 400.000 personas. En 2016, un 25% menos.

Así que las cifras esgrimidas por los secesionistas en la Diada de hoy se deben dividir al menos por 3 para aproximarnos a la realidad. La manipulación que, en todos los órdenes de la vida catalana, hacen la ANC, la Generalidad y los sectores secesionistas produce náuseas. En todo caso, la impresión general es que la manifestación de este año ha sido un fracaso, en relación a lo que los grupos secesionistas y la Generalidad esperaban. En las primeras estimaciones serias, la asistencia no ha alcanzado las 300.000 personas.

La Diada era una fiesta de todos los catalanes. Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras y el pobre Arturo Mas la han convertido en una manifestación partidista, sectaria y excluyente, en la que ha figurado como alta presencia política el terrorista etarra Otegui. Este año, desde el primer momento, ha sido orquestada como propaganda de la ilegal ley del Referéndum y como apoteosis del independentismo. La Generalidad, que se mueve cada día más en la tentación totalitaria, la ha instrumentado con la aspiración de robustecer su alocada carrera hacia el precipicio. Hay que tener en cuenta su significación pero recordando siempre que la mayoría de los catalanes ni están con el sectarismo ni están con la manipulación ni están con el secesionismo ni comparten la enmascarada ambición de Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras y el pobre Arturo Mas de imponer en Cataluña una dictadura totalitaria.

Frente a lo ocurrido hoy en Barcelona hay que reaccionar con serenidad y firmeza. Los partidos constitucionalistas están de acuerdo en que no se celebre un referéndum ilegal, propio de una república bananera. Con el despropósito de su política, Carlos Puigdemont está mejorando incluso a Nicolás Maduro.