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La Diada de la “desconexión”: volem votar…sí, pero todos

martes 12 de septiembre de 2017, 11:40h

Por un lado, los actos de la Diada celebrados ayer en Cataluña no fueron muy distintos a los de estos últimos años: monopolización nacionalista para exigir abiertamente la ruptura con España -o más bien habría que decir “de España”, por cuanto ésta no se entiende sin Cataluña-, discursos poco menos que belicistas y una inequívoca voluntad de seguir vulnerando la legalidad vigente. Hay, sin embargo, un “hecho diferencial” con respecto a otras ediciones: el inicio de lo que el nacionalismo ha acertado en llamar “desconexión”, con la vista puesta en el 1 de octubre.

En realidad, los antisistema que gobiernan Cataluña llevan tiempo desconectados de la realidad, intentando crear una a su medida. Las pancartas en las que reclaman su derecho a votar olvidan incluir al resto de españoles, que deben ser consultados sobre la posible segregación de una parte del país. Sólo así, votando toda España, la consulta sería legal. Lo contrario, incluyendo ocurrencias tales como traer la papeleta impresa desde casa, no hace sino abundar en el enorme ridículo en que los radicales han sumido a la vida política. Ridículo, sobre todo, para partidos y grupos de izquierda que anteponen territorios a ciudadanos, como en el Antiguo Régimen. Volem votar, dicen: sí, pero todos los ciudadanos, debemos contestar aquellos a quienes se nos quiere privar de nuestra soberanía.

Durante décadas, generaciones de catalanes se han creído las mentiras del nacionalismo, con la inestimable cooperación de los medios catalanes. Hoy esas generaciones, las del “España nos roba” se siguen dejando manipular por Puigdemont, la CUP y Junqueras. También, y cada vez con más pujanza, por Ada Colau y su entorno. No es, pues, toda la culpa de Rajoy o Zapatero; hay que mirar más atrás y evitar que siga pasando. Los gobiernos centrales no han hecho nada para frenar al nacionalismo en Cataluña desde principios de los años 80, y éste es el resultado. O los partidos constitucionalistas hacen un ejercicio de responsabilidad dejando aparte sus siglas o el nacionalismo seguirá fracturando la convivencia, si cabe aún más.

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