www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Sin representación política

lunes 02 de octubre de 2017, 20:32h
Actualizado el: 10/02/2017 20:42h

Dicen que Cataluña está rota. Quizá sea verdad. ¿Empeorará la situación? ¡Quién lo sabe! ¿Acaso un gobierno de emergencia nacional lograría detener la deriva? Quizá. Pero dudo de que pudiera formarse un Gobierno de emergencia nacional, primero, porque la Nación desapareció hace tiempo ahogada por el caciquismo del sistema autonómico y, sobre todo, porque la representación política de gran parte de la sociedad ha sido devorada por el sistema de partidos existentes en España. Son millones los ciudadanos que no tienen representación política… Los actuales partidos políticos, por desgracia, ni reflejan la voluntad general ni aseguran la división de poderes y muchos menos son mecanismos adecuados para seleccionar a los mejores para las tareas políticas.

Por lo tanto, hoy por hoy, los políticos solo se representan a sí mismos y con graves dificultades. El concepto de representación política en España está tan muerto como la Nación. Todo es mala retórica. Engaño. Las Autonomías y los actuales partidos políticos hacen inviable un proyecto sugestivo de vida en común. Creo que en esta circunstancia el deseo lanzado por algunos analistas de un Gobierno de emergencia conformado por varios partidos es tan utópico como falaz. Hace tiempo que los partidos políticos dejaron de ser instrumentos de comunicación, diálogo y consenso en el Parlamento para transformarse en piezas de interrupción y bloqueo de cualquier política nacional.

Sin embargo, la lucha política entre las distintas facciones sigue. Aunque no les importa resucitar la idea de nación democrática ni un proyecto de vida en común, simularán cierta unidad para proteger sus intereses particulares. Ahí se ubican las palabras de Rajoy el domingo por la noche, después de la terrible farsa política de Cataluña; dijo que abriría una nueva etapa política y llamaría a todos los partidos para “reflexionar sobre el 1-O”. Rajoy, además, dejó meridianamente claro que seguirá dialogando con los golpistas, que han desobedecido el entero ordenamiento legal de España y Cataluña. Eso sí dialogará dentro de la ley. Las interpretaciones políticas, penales y psicológicas de estas palabras son múltiples, e incluso algunos pedirán, y no les faltarán razones, el procesamiento penal del presidente del Gobierno por indolencia o falta de entendederas intelectuales, pero tenemos que reconocer que no se desvían en nada de la conducta de Rajoy ante el secesionismo catalán: él no tomará ninguna medida que suponga algún desgaste personal. Él es así. Y nada le cambiará...Me parece que Rajoy ha convertido este país en una “locura”. Quizá acabe pagándolo caro.

Asistimos, pues, a la confrontación de dos Gobiernos por el poder de un territorio de España. El mesogobierno regional de Cataluña quiere todo el poder, mientras que el Gobierno de España, por boca de Rajoy, quiere seguir compartiendo el poder de ese territorio de acuerdo con la Constitución de España y el Estatuto de Cataluña. Eso es todo. ¿Qué es indignante el comportamiento culpable de los golpistas y la falta de responsabilidad del representante de los golpeados? Sin duda, pero no es menos vergonzoso y desesperante la desaparición de la nación española y la falsificación de la representación. Política. Sin nación y sin política, no lo duden, una sociedad es una plebe amorfa al servicio de cualquier tiranuelo. ¿Que a qué nos agarramos? Lean a los clásicos de nuestro Siglo de Oro o vean mucha tele…Y el que tenga pasta, sí, algo ahorrado, prepare las maletas y lárguese a Nueva Zelanda. Aquí solo queda la inercia de una vieja Nación para enfrentarse a una casta política que ha asesinado España. Los partidos políticos han abandonado a su suerte a sus votantes. No nos engañemos. Los españoles no tenemos representación política. La democracia ha muerto. ¿O han aplicado ya el 155?

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (18)    No(0)

+
2 comentarios