Gabón perdió por 3-0 pero buena parte de su plantilla sufrió diarrea.
Pierre-Emerick Aubameyang, delantero estrella del Borussia Dortmund, publicó un tuit instantes después de que su selección, Gabón, perdiera 3-0 ante Marruecos y se quedara fuera de la lucha por llegar al Mundial del próximo verano. En esa publicación, el jugador por el que pelean los grandes del fútbol del Viejo Continente denunció que su vestuario fue intoxicado en el hotel y compitieron muy mermados en el duelo trascendental que afrontaban horas más tarde.
"La mitad del equipo y del cuerpo técnico con dolor de tripa, increíble, el día del partido, ¡maldito zumo de naranja el de esta mañana!", fue el texto del mensaje con el que el goleador con lazos con España proclamaba que algo extradeportivo había jugado en contra de su selección. De hecho, señaló al hotel de Casablanca en el que se hospedaba la delegación gabonesa como culpable de un acto que ha dejado una sombra de sospecha sobre Marruecos.
La reacción en el país vecino no tardó en arribar y los medios de comunicación e incluso los futbolistas del combinado nacional hicieron chanza de la denuncia del delantero visitante. Sin ir más lejos, el central Mehdi Benatia, referente en el fútbol europeo, respondió con un vídeo en el que bromeaba del siguiente modo: "Hermano Aubameyang: Un anuncio importante hoy: Con todo el respeto que te tengo, te has quejado del zumo de naranja marroquí. No te engañes, chaval, no fue en el zumo sino el té que venía sin hierba buena". El resto de futbolistas marroquíes coraban desde el autobús del equipo "sin hierbabuena, sin hierbabuena".
El equipo local y su prensa terminó relativizando la reclamación de Aubameyang y aludiendo a que el problema de Gabón no fue un boicot orquestado que tuvo al zumo de naranja como arma, sino la mala praxis de su juego. Pues bien, el seleccionador del equipo vencido en presuntas extrañas circunstancias es José Antonio Camacho. Y ha tomado los micrófonos española para explicar lo ocurrido. Como siempre, de manera vehemente y tajante.
"Teníamos dos partidos muy difíciles, uno de ellos en Costa de Marfil, que lo ganamos. El otro era en Marruecos y el equipo estuvo bastante extraño. Han pasado cosas muy raras", avanzó esta pasada madrugada. "Los jugadores no se fiaban mucho y decían que tuviéramos cuidado. Aquí siempre que hay un partido de esta índole puede pasar cualquier cosa. Ya se la liaron en la Copa de África", prosiguió antes de relatar el nudo de la situación.

"La mitad de la expedición estuvo todo el día con diarreas y dolor de estómago. Nos tuvimos que ir a comer a un restaurante, fuera del hotel y a la una de la tarde. A las cinco tuvimos que merendar en una habitación, a escondidas. Son cosas que cuando te juegas un partido de esta importancia no ayudan. Te extraña un poco que en estos tiempos puedan ocurrir estas cosas. Yo mismo estuve toda la mañana en el baño. Los jugadores que no tomaron zumo de naranja no se vieron afectados, pero los que lo hicieron sí. Yo no bebí mucho, tomé un trago. No creemos en otra cosa. Ha ocurrido y es muy raro", expuso.
Finalmente, no ahorró en claridad para rematar su relato: "Los jugadores ya me habían advertido. Había jugadores que no comían en el hotel, pedían comida de fuera. Es la puta realidad. Futbolísticamente ellos nos pasaron por encima pero no sé cuántos titulares perdimos. Iban al baño. Nosotros estábamos un poco aplatanados y con cansancio en el cuerpo. Todo el cuerpo técnico estaba en la cama. El menos afectado fui yo. No me voy a poner a llorar por perder la oportunidad de estar en el Mundial. Marruecos ha sido superior a nosotros pero aquí ha pasado algo raro, independientemente de que haya una diferencia entre Marruecos y Gabón".
"Otro pequeño detalle, no sé de quién es la culpa: jugamos en Casablanca y cuando llegamos no nos dejaron los balones para entrenar con los que íbamos a jugar a pesar de pedirlos. Esto ya no existe en el fútbol profesional", zanjó el entrenador español sobre uno de los episodio más rocambolescos que le han ocurrido en s dilatada experiencia.