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ACIERTA MARIANO RAJOY

sábado 21 de octubre de 2017, 13:56h
Tras cargarse de razones jurídicas, tras negociar políticamente el apoyo del PSOE de Pedro Sánchez y...

Tras cargarse de razones jurídicas, tras negociar políticamente el apoyo del PSOE de Pedro Sánchez y del partido de Albert Rivera, tras conseguir el respaldo de los grandes países de Europa, Mariano Rajoy ha decidido cumplir y hacer cumplir la ley, descargando sobre Carlos Puigdemont y sus cómplices el peso del Estado de Derecho.

El Consejo de Ministros extraordinario de hoy sábado ha remitido al Senado, según exige el artículo 155 de la Constitución, las medidas que el Gobierno se dispone a tomar para devolver la Generalidad a la situación legal que nunca debió abandonar. Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras, el pobre Arturo Mas, el presunto traidor José Luis Trapero, la taimada Carmen Forcadell y sus compinches se enfrentan ya cara a cara con Mariano Rajoy y con la Constitución que burlaron. El presidente, en una razonada comparecencia pública, ha anunciado las medidas que, amparado en el artículo 155 de la Constitución, ha decidido tomar si el Senado las respalda: destitución del presidente Puigdemont, del vicepresidente Oriol Junqueras y de todos los miembros del Govern; la Autonomía no se suspende, continuará funcionando bajo las directrices de los órganos que creará el Gobierno de la nación; los Ministerios actuales se ocuparán con plena autoridad de los diversos sectores de la Administración autónoma; el Parlamento de Cataluña permanecerá en su función de representación pero con una serie de restricciones que impidan la colisión con la Constitución.

Los activistas del independentismo, casi todos de ultraizquierda, han anunciado que tomarán las calles de Barcelona y otras ciudades para desbaratar la acción del Gobierno. Combatirlos sin violencia exigirá grandes dosis de paciencia pero así debe ser si se quiere sortear la provocación que se disponen a hacer los ultraizquierdistas, con la esperanza, según algunos, de esa atrocidad que es estimular con muertos las revueltas callejeras. Se inventaron centenares de heridos el pasado 1 de octubre pero poco a poco se va desmontando la falacia. Por fortuna, la experiencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional es una garantía de moderación y prudencia frente a la barbarie de los provocadores.

Mariano Rajoy ha acertado haciendo lo que debía hacer. No resulta fácil pronosticar qué ocurrirá con el envite que ha lanzado hoy sobre el tapete catalán. Pero además de las alianzas y los apoyos conseguidos está la reacción del pueblo español concienciado desde el discurso institucional del Rey. Ayer, en Oviedo, Mariano Rajoy fue aclamado en las calles. Y al entrar en el teatro Campoamor se produjo una ovación espontánea y prolongada. A los que ganaron el Premio Príncipe de Asturias, la certera organización de Teresa Sanjurjo les sitúa en el escenario, junto a las autoridades y los nuevos premiados. Eso me dio ocasión de contemplar en panorama la ovación a Mariano Rajoy y después la satisfacción del presidente al ocupar su sillón. Se trataba de un aplauso de aliento ante el desafío del secesionismo catalán. El sabio público ovetense ovacionó sin cesar a Antonio Tagani, presidente del Europarlamento, que tuvo una intervención magnífica. Y después también al Rey Felipe VI, que pronunció un discurso sustancialmente cultural, adornado al final con unas frases inequívocas en favor de la españolidad de Cataluña robusteciendo así su declaración institucional del 2 de octubre. Esas frases han abierto todos los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales del día. La declaración que acabo de escuchar a Mariano Rajoy está circulando con la misma intensidad por todos los medios de comunicación.