www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El maniqueísmo de las drogas: rompiendo algunos estereotipos culturales

La marihuana se ha convertido en una de las drogas recreativas más utilizadas en la actualidad, aunque también se está usando para combatir ciertas enfermedades como el ADD y ADHD.
Ampliar
La marihuana se ha convertido en una de las drogas recreativas más utilizadas en la actualidad, aunque también se está usando para combatir ciertas enfermedades como el ADD y ADHD. (Foto: EFE)
martes 24 de octubre de 2017, 18:44h
Un joven que se emborracha un fin de semana "está en la edad", pero otro que va al gimnasio y toma un batido "destroza su cuerpo".

Le propongo un pequeño simulacro de experimento sociológico (ahora que están tan de moda). La próxima vez que salga a la calle, pregunte a los transeúntes con los que se va cruzando si consumen drogas. Cuando haya recibido las primeras 20 respuestas negativas regrese al artículo y siga leyendo. Le espero...

Qué pensaría si le dijera que le han engañado. Que todos han mentido. Quizás no voluntariamente, pero desde luego han faltado a la verdad... Porque la auténtica verdad es que todos, en mayor o menor medida, somos consumidores de drogas. Simplemente no lo queremos ver, pero lo tenemos delante de nuestras narices, como el rioja de la comida, el "cigarrillo de después" o la pastilla para el dolor de cabeza. Delante.

Los estancos, expendedurías y quioscos; las vinotecas, licorerías, supermercados, restaurantes y bares; las farmacias, boticas y hospitales... Todos son puntos de venta de drogas. Eso sí, drogas "legales".

Es posible que esté pensando que mi propuesta inicial era capciosa, pues ignoraba una parte de la realidad. No le quito razón. Sin embargo, gracias a ella, además de haber conseguido atraer su atención, he logrado ilustrar un extremo irrebatible: la sociedad separa drogas buenas de malas en función de sus propios estereotipos.

Cuando una persona joven sale un fin de semana, se bebe hasta el agua de los floreros y regresa a su casa haciendo más 'eses' que Carlos Sainz en el Mario Kart, frecuentemente escucharemos expresiones tópicas y justificativas del estilo de "está en la edad". Sin embargo, si otro joven decide sustituir esa noche de fiesta descontrolada por un entrenamiento muscular y un batido de proteínas, automáticamente se le tilda de "vigoréxico", o se le califica como alguien que maltrata su cuerpo y su hígado. Paradójico ¿verdad?

Chamanes

A lo largo de la historia, el hombre se ha elevado por encima del resto de animales debido a una razón: es el que mejor ha aprovechado las posibilidades que le brindaba su entorno. Domesticamos animales, construimos cabañas, aramos el campo, recolectamos frutas, hierbas medicinales...

La figura del chamán es fundamental para comprender el uso que las culturas ancestrales hacían de las drogas. Pixabay

Como es bien conocido, el fin de la última glaciación (hace unos 12.000-10.000 años), trajo aparejado un cambio trascendental en las pautas de conducta y forma de vida del ser humano de aquella época. La vegetación comenzó a crecer, y con ella los animales (tanto herbívoros, como carnívoros). La temperatura global ascendió, lo que posibilitó que nuestros ancestros se aventuraran fuera de sus cuevas, ennegrecidas por el hollín, para dedicarse a la exploraración...

Poco a poco comenzarían a formarse los primeros asentamientos, como los de Çatalhöyük, Quebrada Maní o Jericó. Los animales se estabularían, se empezaría a cosechar la tierra y como consecuencia de todo ello, el ser humano tendría por primera vez en su historia tiempo. Tiempo para comerciar, tiempo para hablar, tiempo para reflexionar y tiempo para rezar.

Aunque se desconoce cuál fue la primera droga que se consumió, o quién fue el primer homínido que la probó, lo que sí sabemos es para qué. Las motivaciones de nuestros ancestros nada tenían que ver con las apetencias de la modernidad líquida (si se me permite la cita de Bauman). A diferencia de lo que sucede actualmente, en las culturas antiguas el uso de las drogas (hoy consideradas recreacionales) estaba limitado a las élites, estrictamente prohibido al pueblo llano y jamás se usaba a la ligera.

Tal y como hemos aprendido de los indios norteamericanos e indígenas de la Amazonia, la figura del sumo sacerdote o chamán es clave para comprender el uso que se hacía de las drogas (generalmente alucinógenos, como el LSD, la ayahuasca o el peyote). Los rituales chamánicos de sanación, adivinación o comunicación con los espíritus, han sido empleados por todas las culturas a lo largo de la historia: desde Egipto a Roma, pasando por Grecia, los Vedas o los mayas.

Los chamanes consumían este tipo de sustancias enteógenas para entrar en un estado alterado de conciencia y "conectar" con otras realidades o planos, lo que les permitía comunicarse con espíritus, curar enfermos, o adivinar el futuro. La arqueóloga Jelle de Boer, sugiere que la pitonisa del Oráculo de Delfos, famoso por sus profecías, bien pudiera estar inducida por la inhalación de una combinación natural de etano, metano y etileno, que brotaba de la falla tectónica que se halla bajo el lugar.

En la antigüedad, el oráculo de Delfos se convirtió en sitio de peregrinación para miles de personas que deseaban conocer su futuro. Pixabay

Bien y mal

Sin embargo, hoy en día todo ha cambiado. El asunto se ha polarizado. Dividimos maniqueamente las drogas en buenas y malas, en función de nuestra conveniencia. Es evidente que sustancias como la cocaína, la heroína o el éxtasis son nocivas en extremo para nuestro organismo. Pero no lo es menos que otras como el alcohol, el tabaco o ciertos fármacos inflingen daños igual de importantes, aunque, quizá no tan visibles.

Puede que se trate de eso. Quizá parezca más triste un yonqui que se pincha en un descampado que un empresario de éxito que consume cocaína en el reservado de un club de lujo, pero tanto en uno como en otro, el uso es exactamente el mismo: recreativo.

Las drogas médicas, como el 'Prozac', el 'Diazepam', la morfina, o incluso el cannabis, también son drogas. Esta obviedad debe tenerse siempre presente para no caer en el error en el que incurrieron los protagonistas de su encuesta. Toda sustancia que altera nuestra percepción de la realidad y provoca adicción es una droga, sin importar la aplicación que le demos. Lo que no significa necesariamente que sea mala. Un reciente artículo de la Universidad de la Columbia Británica acaba de confirmar las posibilidades del LSD para mitigar los instintos homicidas de los criminales...

El problema no reside en las drogas, sino en el uso arbitrario, abusivo e irresponsable que las sociedades modernas hacen de ellas. Sólo mediante la diligencia y la responsabilidad conseguiremos eliminar los absurdos prejuicios que polarizan entre bueno y malo. Recuerde al chamán, pero no olvide que incluso el buen uso sigue siendo uso.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (43)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.