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FÚTBOL

Casillas revive en Oporto los fantasmas y las acusaciones de Mourinho y Ancelotti

jueves 26 de octubre de 2017, 20:20h
El portero español ha sido desterrado a la suplencia en las últimas semanas.

Iker Casillas tiene 36 años, dos Eurocopas, un Mundial, tres Ligas de Campeones, cinco Ligas españolas, es el jugador con mayor número de partidos en las competiciones UEFA (174 encuentros), el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (2012) o la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo (2015). Y, además, tiene un problema que se evidenció en su guerra con Mourinho y con Ancelotti (en la temporada de la Décima en que ocupó el banquillo en Liga) y que se ha refrescado en Oporto: no lleva nada bien la suplencia. Como le hizo saber a Vicente del Bosque en el Mundial brasileño y como publicaron sus voceros cuando las escaramuzas merengues arreciaban, interpreta ser suplente como una ofensa a su estatus de mito. Una falta de respeto. Y se deja ir.

Ahora, lejos del cobijo de la presión mediática que le sostenía (y hablaba por él) en Chamartín, ha vuelto a ocupar el banquillo en favor de un portero que casi todos los analistas consideran con mayor proyección por el mero juicio de la edad. En su día fue Adán el elegido para disciplinar a la leyenda en rebeldía. En esta oportunidad ha sido José Sa, de 24 años y la apuesta del Oporto y de la selección lusa para ocupar la meta de ambas instituciones en un medio plazo.

El caso es que el paso de la titularidad a la sombra de la ausencia de protagonismo ha sobrevenido cuando contaba con ocho partidos y tres goles encajados -de las mejores cifras en las Ligas de Europa-. Su entrenador, el ex futbolista Sérgio Conceição, sentó al legendario arquero español por una "decisión técnica". La versión oficial explica que el preparador pretendía dar la alternativa, una oportunidad, al portero suplente y potencialmente icono del balompié luso, como se cree en el club de los Dragones. Una legítima ventana para el paciente joven que ha aguardado su hueco a la sombra del coloso.

Pero Sa falló, de manera grosera, en la derrota de los blanquiazules en casa y en Liga de Campeones, ante el Leipzig (2-3). Y desde entonces se han multiplicado las informaciones sobre lo que la prensa portuguesa proclama como el "Caso Casillas". La versión con mayor peso narra una urgencia del Oporto por vender para hacer frente a la amenaza de la FIFA y su Fair Play Financiero. La situación financiera del campeón de Europa luso no atraviesa su mejor momento y la perspectiva de perder los 30 millones de euros con los que contaban al pasar a la fase eliminatoria de la presente edición de Champions ha acelerado los acontecimientos que llevan a Iker a ser suplente hasta en Copa, el torneo en el que Conceição tira de fondo de armario. Como un ejercicio de presión que fuerce las ganas de hacer las maletas.

Son ya tres los partidos en los que el español es suplente -contando el duelo copero ante el Leixões- de un Sa que ha demostrado crecimiento en su confianza y la calidad que cacarean desde Portugal. Además, el entrenador sabe que el club tiene que ahorrar dinero en fichas y vender a las piezas más codiciadas para cuadrar las cuentas. Por eso, Casillas y Pereira son suplentes.

Pero hay más, pues el técnico, que ha ganado legitimidad y autoridad en el vestuario tras devolver al Oporto al liderato de la Liga tras cuatro temporadas -sentando para aleccionar al resto a piezas otrora determinantes como Brahimi u Óliver Torres-, no quiere estrellas ni egos estelares y perdió su confianza en Iker cuando entrenaba al Guimaraes y ganó a su actual equipo por un fallo del meta español. Durante el tenebroso primer año de exilio del capitán de la selección española ganadora de todo.

A los 5 millones de euros brutos que cobra el guardameta zurdo inolvidable se une, ya, el fantasma de dejadez y falta de actitud en los entrenamientos. Esa acusación que le llevó a la banca con Mourinho y Ancelotti. O Jogo filtró que la suplencia ante el Leipzig, la que empezó el incendio, se debió a la ruptura de dos códigos del vestuario. La primera se narró del siguiente modo: "Al entrenador, Sérgio Conceiçao, le gusta que el equipo esté blindado (en las concentraciones) y no le gusta que situaciones internas sean difundidas en las redes sociales. Y se sabe que Casillas ha hecho uso del teléfono móvil, incluso cuando el equipo estaba concentrado, al punto de haber sido advertido por el técnico".

La segunda causa es una presunta falta de intensidad en los entrenos que el entrenador no deja pasar, pues en la meritocracia y la carga de motivación de sus jugadores basa proyecto. Eso sí, Conceiçao aclaró en sala de prensa, sobre el tema, que "si fuera un problema disciplinario, Casillas no estaba en los convocados y, sinceramente, no entiendo el porqué de este alarido porque es una opción puramente técnica". "No entiendo el porqué de la publicación de todo esto del teléfono, de la discusión (se ha filtrado que el técnico ha llamado la atención al portero por la falta de actitud en pro del grupo)...".

Como la situación está radicada en Portugal y Casillas ya no está en el foco de la opinión pública nacional, no goza del colchón mediático de otro tiempo. Y eso le ha llevado a tomar la palabra en redes sociales para desmentir las informaciones que le acusan de lo anterior, también contra los medios españoles que se hacen eco del huracán que se ha desatado en torno a su figura. Sea como fuere, en el país vecino se compara este brete con el de Julio César, meta suplente del Benfica (en favor de uno de 18 años) a pesar de haberlo ganado todo con el Inter de Milán, cinco Serie A, dos Ligas portuguesas o una Copa América con Brasil. El carioca, de 38 años, no ha incendiado nada, dicen, al parangonar los escenarios actuales de dos de los mejores porteros del siglo XXI.

"De las locuras que he visto, ésa es la locura más grande. Eso es de locos, no hay ningún fundamento", declaró este jueves el agente de Iker, Carlos Cutropia, sobre una posible salida el meta en enero que habrían deslizado desde el club. Además, expuso que su cliente "está tranquilo, encantado y feliz en Oporto, y quiere jugar, como es lógico, como cualquier profesional". Tras calificar como "extraño" que sea suplente, se limitó a argumentar que "creo que Iker y el entrenador hablan todos los días, pero son asuntos entre el entrenador y el jugador. Hay que dar tiempo. Pero hay tranquilidad total. Estoy leyendo muchas cosas en la prensa, todas inciertas, que me dejan sorprendido, nada más".

Las últimas páginas de este relato señalan que el portero quiere cumplir su contrato, lo que plantearía un problema para la directiva del Oporto. En cualquier caso, Cutropia estaría sondeando qué posibles destinos estarían interesados en acoger a la leyenda española, si bien sólo Estados Unidos o Catar aparecen como lugares que podrían cumplimentar los anhelos salariales del guardameta.

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