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TRIBUNA

Materiales para la historia

lunes 30 de octubre de 2017, 20:26h

Jueves, 26 de octubre.- Un golpista en apuros

Puigdemont no ha querido ir a defender las enmiendas para la aplicación del 155 que estudia la comisión del Senado. Imagino que tampoco irá mañana al Pleno de la Cámara Alta. Ha vuelto a demostrar que su apelación al diálogo es algo peor que un recurso retórico. Se trata solo de un engaño, una treta, un embauque para imponer al Estado la separación de Cataluña de España. La palabra diálogo en la boca de un separatista es una bomba contra España. Prueba de su profundo desprecio por la política, es decir, por el pacto y la comunicación es que ni siquiera respondió al ofrecimiento de Iceta, del PSC, y Albiol, del PP, para acompañarle al Senado para que defendiera su posición, a pesar de que a ellos les desagradara su discurso.

Las destrabadas y maliciosas palabras de Puigdemont para no convocar elecciones ni tampoco declarar la independencia reflejan una conducta a mitad de camino entre el hombre acorralado por la justicia, porque se ha saltado todas las leyes que protegen el bien común más preciado de los españoles, España, por un lado, y el cobarde que trata de salvarse en el último momento por otro. La jornada esperpéntica que ha ofrecido la Generalidad, que convocó y desconvocó a los medios de comunicación con tres horarios distintos y con mensajes contradictorios, no sólo refleja el triunfo de la España democrática, sino que asistimos a la ruptura del llamado bloque nacionalista. Las luchas internas entre los soberanistas ya no se detendrán. Todos tienen que defender algunas de sus miserias para eludir sus culpas. Cuando parecía que iba a convocar elecciones para el día 20 de diciembre, Rufián, el diputado de ERC en el Congreso de los Diputados, escribió un tuit terrible contra Puigdemont: “155 monedas de plata.” A partir de esa dura insinuación de cobardía, el jefe del Govern solo logró decir “ante las presiones del Gobierno de España no había posibilidad de convocar elecciones.” Después de esas declaraciones, poco dirá este hombre. Entre sus amigos que le acusan de Judás y el Estado que le persigue por traición, el futuro de este hombre es oscuro.

Los constitucionalistas están ganando la batalla. Era previsible, sencillamente, porque PP, PSOE y C´S tienen claro que no puede romperse España; mientras que los nacionalistas dudan hasta de la oportunidad de sus mensajes. Están muertos de miedo, porque se han percatado de que únicamente España puede salvar a Cataluña. Hagan lo que hagan los soberanistas, la decisión del Gobierno de Rajoy es imparable. Estoy tan convencido de que el Gobierno estaría dispuesto a rebajar la aplicación del 155 como que defenderá con ahínco y perseverancia que siga funcionando el Estado de Derecho para juzgar a estos delincuentes. Aquí todos los partidos democráticos están de acuerdo, más aún, el PSOE empieza a ser vanguardia de la defensa de la legalidad frente al caos y la confusión más propios de un sociedad del XIX desgobernada por un rancio “anarquismo”.

Desde que Rajoy anunciara la aplicación del 155, hemos aprendido tres cosas irrenunciables: nadie le tiene miedo al independentismo, los miembros del gobierno de Cataluña se perciben como delincuentes, y la restauración de la democracia en Cataluña ya no es un derecho, una decisión o un proyecto sino una necesidad. Sí, perderán las elecciones, si al final se atreven a convocarlas, y, además, muchos de sus líderes irán a la cárcel, independientemente de que mañana declaren la independencia de Cataluña. Este jueves hemos asistido, por decirlo suavemente, a la inhabilitación de Puigdemont por él mismo. Se han inhabitado para seguir siendo el presidente de la Autonomía de Cataluña. ¡Surrealismo total! El delincuente no puede verse nada más que como un delincuente. Solo actúa para minimizar el castigo por su delito. El comportamiento de Puigdemont en esta terrible jornada del día 26 no es el un loco, sino de alguien que busca desesperadamente salvarse del castigo.

Prueba todos los remedios, naturalmente, el primero es el de la huida cobarde para esconderse entre la manada. La jornada que nos han ofrecido los independentistas pasará a la historia como la del 34, cuando huían por las alcantarillas; entonces eran más elementales y, por eso mismo, un poco más idealistas, ahora simplemente son unos listillos que todavía albergan la ilusión de seguir engañando a España. Son “cutres”. Sospecho que la jornada de mañana en la Asamblea de Cataluña será similar a la de hoy: declaración de independencia pero escondiéndose en el anonimato para defenderse de acusaciones posteriores… Cutres y cobardes. Todo eso será nada, porque la aplicación del 155 ya no es decisión del Gobierno o del PSOE y C´s, sino que es una necesidad de España para que esta gente deje de violentar las leyes, retorcer las normas democráticas y romper la convivencia de millones de catalanes. En fin, esperemos a mañana para ver en que acaba este cúmulo de despropósitos, caos y confusión que hay detrás de la declaración sombría de Puigdemont.

Al final de la jornada, recordé, como miles de españoles que saben un poco de historia, que también el 6 de octubre de 1934, Companys proclamó, según reconocen todos los historiadores, sin gran convicción, “el Estado catalán dentro de la República federal”. El general Batet, comandante de la guarnición, acabó pronto con aquella mala historieta a base de unos pocos cañonazos. No creo que ahora sea necesario ese recurso coercitivo. La cosa es, en cierto sentido, más complicada. Se trata de la aplicación cuidadosa de la ley para restablecer la democracia. ¿Existen muchas diferencias entre el 6 octubre de 1934 y el octubre de 2017? Sin duda que las hay, pero ninguna de ellas pinta bien ni para el separatismo ni tampoco para el “catalanismo moderado”; le costará mucho al nacionalismo hallar una figura política capaz de curar heridas de lo que el nacionalismo ha destrozado. Sí, en 1934, estaba la Lliga, que tuvo una actitud de defensa del orden impuesto por la República española. Cambó, el gran líder de la Lliga, era parlamentario en el Congreso de los Diputados, y colaboró con el gobierno de España para restablecer rápidamente el orden republicano. ¿Dónde está hoy el Cambó del catalanismo? No existe. ¿Quién se atrevería a comparar al ilustre político catalán, uno de los hombres más cultos que ha dado Cataluña en el siglo XX, con el señor que escribió el tuit de las 155 monedas de plata? Sin comentarios. Pasarán muchos años hasta que aparezca alguien similar a Cambó. La corrupción de los Pujol y la estulticia de los Puigdemont de turno hace tiempo que eliminaron la posibilidad de una “españolización del catalanismo”.

Viernes, 27 de octubre.- Independencia y respuesta.

C´s, PSC y PP abandonaron el Parlament para no participar en un acto que simulaba el golpe final a la nación española y el desprecio total de la Constitución de 1978. Como en días anteriores, Puigdemont seguía callado, en realidad, apenas ha dicho nada allí donde tenía que hablar. Votaron en secreto y declararon una especie de independencia por 72 votos. Todo fue ridículo y mediocre. Pero simbolizaba un golpe de Estado a una de las naciones más viejas del mundo. El Gobierno reaccionó inmediatamente. Pronunció: España. Unas cuantas horas fueron suficientes para acabar con el golpe. ¿Conoce alguien en el mundo algún gobierno que en tan poco tiempo ofreciera una solución a tanta ignominia? No crean que la pregunta es un brindis al sol. Es real. Pocos Estados en el mundo, incluidos todos los europeos, hubieran resuelto una situación similar con la eficacia que lo ha hecho el nuestro. Felicitémonos. Torpe, muy torpe, fue Rajoy por no haber impedido el “referéndum” del 1-O, pero nadie puede ponerle un pero a su actuación desde el sábado pasado, 21 de octubre. Nuestra democracia ha vuelto a demostrar que está consolidada. Nuestros políticos no son tan malos y perverso como los pintamos. En este caso, tengo la sensación de que están a la altura de los ciudadanos españoles, el rey, los empresarios y las instituciones europeas…

Apuesto por los políticos, porque a media tarde, mientras el Gobierno permanece reunido ultimando los decretos para la aplicación del 155, hay personas que se sienten tan humilladas por los independentistas que empiezan a despotricar contra la “lentitud” de la respuesta del Gobierno. Es injustificable esa actitud. Creo que ese airado y acre comportamiento de confundir a la víctima con el agresor, quizá comprensible desde el punto de vista psicológico, es incapaz de distinguir un problema histórico, que arrastra nuestra democracia desde hace décadas, con una solución política para aquí y ahora; es obvio que el PP y, por supuesto, el PSOE, siempre despreciaron a los nacionalistas, porque creían que solo les movía el dinero y nunca llegarían a algo tan grave como declarar la independencia para matar España; pero otra cosa muy diferente es cuestionar la respuesta que está dando el Gobierno, apoyado por el PSOE y C´s, a la declaración de independencia. Esa respuesta ha sido rápida e impecable desde el Estado de Derecho. Sí, a las pocas horas del aquelarre final del secesionismo, el Gobierno de España expulsa de la Generalidad a todo el mesogobierno regional, convoca elecciones para el 21 de diciembre y comienza a gobernar en Cataluña por el artículo 155. Por cierto, nadie ha dicho, ni siquiera Rajoy en el anuncio de las medidas, que la posible catarsis electoral signifique que se deje de aplicar el 155 a partir del día 21 de diciembre. Todos estamos de acuerdo con las elecciones, naturalmente, los primeros los de C´s que fue su gran apuesta desde hace meses.

Este viernes nadie con cerebro ha dejado de “decir España”. Todos hemos respirado aire fresco: la legalidad empieza a ser restaurada. Ni siquiera la gente que mata lo que les da vida se han escondido detrás de la expresión “Estado español”, también ellos dicen España. Lluis Llach se lo dijo a la periodista de la Sexta: “Hoy es un día triste. Voté la independencia porque no podía hacer otra cosa.” Nadie fue capaz de arriar la bandera de España de la sede de la Generalidad. Las imágenes que da la televisión a las 10 de la noche de las personas que deambulan frente al palacio de la Generalidad, se supone que celebrando la “independencia”, parecían más de entierro que de boda. Esta gente parece que está haciendo “botellón” sin ningún tipo de decoro. Pobres. Mañana, sábado, será una fiesta de España y ellos no se enterarán por la resaca. Mañana, otra vez, los españoles, o sea, los catalanes de verdad, les darán de nuevo la posibilidad de vivir con dignidad. El afecto sincero de los españoles de Cataluña no vencerá a la sentimentalización de la política nacionalista, pero ayudará a conllevarnos. No hay otra; mientras las élites políticas españolas no consigan crear un “proyecto sugerente de vida en común”, la solución sigue siendo la de Ortega: conllevancia.

Sábado, 28 de octubre.- Tranquilidad absoluta.

Empieza la aplicación de las medidas del 155. Los ceses y cambios en los Mozos de Escuadra son aceptados con naturalidad. Esto es un asunto capital. Si el orden público está garantizado, eso significa que pueden llevarse a cabo elecciones con todas las garantías. Parece que se recupera la libertad para todos los catalanes. Todo está muy tranquilo. Normal. No crea que sea un mal presagio. Me voy al fútbol a sufrir con el Atlético, pensando en las declaraciones del jefe de los secesionistas, en su ciudad y mientras se relajaba entre amigos en un restaurante. Son frases muy medidas. Cautelosas. Hace un llamamiento a la “desobediencia pacífica”. Tranquila. Sabe perfectamente que cualquier declaración salida de tono juega en su contra. Pero no esperara, como algunos suponen, pacientemente a que llegue su castigo. Persistirá en su obcecación, pero, por fortuna, su batalla ha quedado rebajada a una cosa miserable: tiene que estar calladito para que no se acelere y crezca el castigo que le espera. Inquietan las palabras de este hombre. Esperemos que no salga impune. Las medidas de la Justicia serán muy justas y, sobre todo, muy justificadas. Rajoy sabe que en este asunto de la aplicación está la clave. Por eso, precisamente, no se ha hecho nada con TV3. Una cosa es el deseo de cerrar la cadena pública y otra la oportunidad política de realizarla. Intervenir una televisión autonómica, digan lo que digan algunos, es muy complicado. Pudiera ser peor el remedio que la enfermedad. No es sencillo sustituir a un jefe de informativos por un “político” o un burócrata del Ministerio de Educación… Tampoco creo que fuera muy bien visto en Europa un titular que dijera “la televisión autonómica intervenida por Rajoy”.

Me parece que el nacionalismo está tocado, pero muy lejos de haberse rendido. Querían la independencia y casi han conseguido suprimir la autonomía. Una vez más su fracaso será histórico. El día 26 de octubre será una fecha más para añadir a la del 9 de marzo de 1873, cuando la Diputación Provincial de Barcelona, intentó proclamar el “Estado Catalán” para imponerle al Gobierno de la República el Estado Federal. Entre 1873 y 2017 hay un mundo político, que será necesario recorrer para que nadie se engañe de lo que nos estamos jugando todos los españoles con la aplicación del 155 de la Constitución. Fracasaron, sí, los nacionalistas en 1917, en 1931, en 1934 y en 1936, pero ninguna de esas fechas puede hacernos olvidar su persistencia. Tampoco el proyecto español de vida en común salió demasiado fortalecido de todos esos intentos, salvo en 1978…

Domingo, 29 de octubre. Más de un millón de personas en la calle

Los Mozos de Escuadra ordenan retirar las fotos de Puigdemont de todos los edificios públicos. No es un detalle menor. Aunque es poca cosa, comparado con la masiva manifestación, más de un millón de personas, que celebra en Barcelona la aplicación del 155. Eso sí que es un éxito de la sociedad civil de Cataluña. Enhorabuena a los organizadores. Sociedad Civil Catalana ha vuelto a triunfar como en la anterior convocatoria del 8 de octubre. Por la tarde, en Gerona, jugó tranquilamente el Real Madrid contra el equipo de la ciudad. No presidió el partido, como algunos se temían, el expresidente de la Generalidad, y quizá ni siquiera asistió. Perdió el Madrid. La gesta del equipo de Gerona dicen que fue heroica. Quizá haya heredado el impulso de sus antepasados, narrado por Galdós en sus Episodios Nacionales, en la lucha contra los franceses para defender la independencia de España. ¡Ay, Gerona, ciudad mítica en mi memoria desde que leí de niño a Galdós!

Me gustaron las palabras de Paco Frutos, secretario general del PCE entre 1998 y 2009, en la Manifestación de Barcelona: “Permitidme que utilice el lenguaje del adversario, soy un 'botifler', un traidor, de las mentiras, de las historias que os inventáis desde 1714. Soy un 'botifler' porque nunca justificaré las corrupciones ni de aquí ni de allá”, o sea, Frutos estaba contra los de Unidos-Podemos, herederos del viejo PCE, que ahora apoyan las mentiras de los independentistas. “Los traidores”, terminó Frutos, “sois vosotros: enfrentáis a la gente, os cargáis la democracia y la palabra del que no piensa igual que vosotros.” Este viejo comunista sigue luchando por la democracia y, lo que es más importante, por la verdad. Nunca negociará con mentirosos dispuestos a manipular la verdad histórica, por ejemplo, jamás aceptará que una Guerra de Sucesión se “venda” como una Guerra de Secesión.

Lunes, 30 de octubre. La irresponsabilidad de un Sindicato.

El Gobierno de España trata con extrema delicadeza a los golpistas. Normal. Vivimos en un Estado de Derecho. Aparentemente acatan la aplicación de la Constitución para restaura la ley en Cataluña. Pero no será sencilla la tarea del Gobierno. Los separatistas siguen ostentando una gran parte del poder, están muy bien organizados y dispuestos a oponer una durísima resistencia al Estado. Han inundado los medios de comunicación de noticias caóticas. Los separatistas hacen funcionar a pleno rendimiento la violencia pasiva, el cinismo activo y la traición permanente para sabotear la solución democrática y transparente recogida por la Constitución española. Contarán con la colaboración no tanto de individuos libres, ciudadanos a dar su vida por un ideal, sino de gente que se esconde detrás de una corporación, grupo o tribu. Ejemplo a la vista los Mozos de Escuadras, cuyo principal Sindicato le ha pedido por carta al Ministro del Interior que “si hay que detener a Puigdemont, que lo haga otro cuerpo”. Lamentable.

Pero nos da una idea de las dificultades de la aplicación del 155 ante una sociedad muy corporativista. Casi tribal. Quien se sale del canon nacionalista, es inmediatamente estigmatizado. El nacionalismo catalán es un enemigo terrible para la democracia que es, por encima de otras consideraciones, un sistema para defender las libertades individuales. La libertad para la genuina democracia es individual o no es. Aparte de las debilidades hispanofilas que pudieran albergar alguna corriente del catalanismo, el nacionalismo catalán fue y es profundamente antiliberal; defiende antes al cuerpo, al órgano, que a las personas; de ahí que los Mozos quieran eludir la responsabilidad de su oficio escondiéndose en el “cuerpo” u órgano…. Porque el nacionalismo catalán fue degenerando hasta el punto de despreciar la “España grande” por la “Cataluña pequeña”, podemos entender hoy que no han aprendido nada de la democracia inorgánica de la Constitución del 78. Difícil será combatirlos con la fuerza de la ley, pero más difícil será reeducarlos sino es con el silencio de la prisión. Allí se aprende fácilmente que las “culpas pueden ser colectivas”, pero la responsabilidad es individual e intransferible.

Eso es, en efecto, el propósito del Fiscal General del Estado que interpuesto dos querellas ante la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo contra las personas que formaban el Govern y la Mesa del Parlament por rebelión, sedición y malversación. El Fiscal ha procedido como debía. Ha sido fiel a su destino, es decir, a su profesión. Ningún fiscal digno de su designio, que eso es en verdad un profesión, podía dejar señalar las posibles penas que pueden caerles a estas personas por los delitos que llevan cometiendo durante los dos últimos años hasta concluir el 27 de octubre humillando el bien más de los españoles: la unidad de España. Puigdemont y unos cuantos exconsejeros han salido a escape para pedir asilo en Bélgica. Dudo de que lo consigan, entre otros motivos, porque crearían a este país un problema con el resto de los países de la Unión Europea. No olvidemos que la UE ha sido la primera en condenar el golpismo secesionista.

Sospecho que más de un votante de estos secesionistas habrá sentido vergüenza ante la huida de Puigdemont y los suyos… A alguien que se pone al frente de una causa nacionalista, al menos, habría que pedirle un poco más de valor que largarse a Bélgica.

(Libertad digital publicó el día 25 de octubre la primera parte de este Diario o Materiales para la historia).

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