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TRIBUNA

El ministro y la maestra

Jorge Casesmeiro Roger
martes 31 de octubre de 2017, 19:52h

El ministro de Educación es un hombre que sabe. Pero como ministro viene de minus o menos, para honrar su cartera hace ver que no sabe. Por eso ha destacado que: “No hay ninguna controversia y conflicto con la educación en Cataluña”.

La educación no es, obviamente, la materia más urgente de esta crisis. Pero sin duda es la más importante. Como bien sabe este ministro del Gobierno de España, y ahora también consejero en funciones de Educación en Cataluña.

¿Gestionará Méndez de Vigo su nueva mochila según lo que dice, o desde lo que calla? Seguramente atendiendo a todo y con mucho tiento. Pero estaría bien, en cualquier caso, que ejerciese su ministerio con apoyo del mejor magisterio. Es decir, sirviéndose de otro que sepa más; o sea, de un buen maestro.

Lo que tratándose de Cataluña puede hacerse acudiendo a una ilustre profesora sueca: Inger Enkvist. Una acreditada hispanista y experta en cotejo de políticas o sistemas educativos. En el Parlament de Catalunya es conocida. Pues en 2009 la invitaron a comparecer para pronunciarse sobre su recurrida Ley de Educación.

Llamaron a Enkvist, porque a los catalanes les gusta hacer las cosas bien. Pero la sueca les salió por la culata. Pues la mejor sólo buscaba lo mejor para la mejora de la educación. Y en la citada Ley no veía más que control e ideología.

De hecho, el fiasco fue tan grande, que el enlace audiovisual de su intervención sigue roto en la web del Parlament: "Aquest contingut no està disponible” (este contenido no está disponible), nos informa la página oficial. El vídeo, sin embargo, se filtró.

Es comprensible que el parlamento de la sabia nórdica incomodara en el Reichcat. Aunque fue bastante moderado. Más explícita se ha mostrado luego en La Tribuna del País Vasco. Y al ser galardonada con el XX Premio de la Asociación por la Tolerancia:

“Cataluña es un ejemplo de cómo la educación puede utilizarse para el adoctrinamiento nacionalista”, declaró. A lo que añadía: “Lo que pasa en Cataluña va en contra de todos mis ideales e intereses, la educación y las humanidades”.

La maestra, como el ministro, es consciente de que la educación es el núcleo duro del conflicto que se ha enconado últimamente en Cataluña. Que el adoctrinamiento en las escuelas catalanas requiere de una lenta, mimosa y resoluta desnacionificación.

Ardua tarea, por lo tanto, le espera al ministro y conseller. No es cosa fácil, la conllevancia, desde la vaciada cartera de Educación. En 1998, Esperanza Aguirre escandalizó con su idea de levantar un Liceo Español en Cataluña. Y Wert la lio en 2012 cuando refirió su interés por españolizar a los niños catalanes. Expresiones que ya no resultan tan disonantes.

En realidad, Aguirre traía a colación una propuesta de Ortega, y Wert un juicio de Unamuno. A saber: que las lenguas compitan libremente. Y que la españolización de España no está concluida.

En fin. Tomemos nota de Unamuno y Ortega, y confiemos en la estrategia del actual ministro. Que por la patria común ha jurado el cargo. Su talante es la humildad, la escucha y el encuentro.

Monte el ministro, con tan espléndido equipaje,una comisión para evaluar la controversia del adoctrinamiento en Cataluña. En el Congreso, con expertos de todo el mundo y retransmitida en directo.

Y recuerde invitar a la maestra sueca. De educación sabe un rato. Pero también de Ortega, Unamuno y María Zambrano. Y es miembro del Consejo Académico de la Cátedra Mario Vargas Llosa para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Así que podrá escucharla sin pinganillo. Es muy culto, nuestro ministro. Gozará la lección.

Jorge Casesmeiro Roger

Licenciado en Pedagogía y en Periodismo

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