El ministro de Hacienda ha dicho que la aprobación del nuevo cupo vasco y el apoyo del PNV a los Presupuestos Generales del Estado son “cosas completamente diferentes”. Se justifica Cristóbal Montoro con que son leyes pactadas el verano pasado que tienen que entrar en vigor en enero de 2018.
El problema, más difícil de entender, es que también ha apuntado -y aquí está la clave- que el cupo vasco no es un privilegio “ni moneda de cambio” de nada, que se trata de una “singularidad de la España plural” que beneficia en este caso al País Vasco, pero también al conjunto del país.
No sé si hace falta recordar que País Vasco y Navarra recolectan sus impuestos y luego pagan un cupo al Estado por los servicios que éste les ofrece. La revisión de este cupo que han de satisfacer a las arcas de la Hacienda pública, que se hace cada lustro, este año, coincide con que el Gobierno de Mariano Rajoy necesita de manera imperiosa el apoyo del Partido Nacionalista Vasco para aprobar los Presupuestos Generales del Estado.
Lógicamente, el PNV se hace fuerte y dice que quiere pagar menos. Rajoy le necesita para sacar adelante sus cuentas y “cede”. A partir de este momento, todas las comunidades autónomas restantes se quejan: “No solo tiene una fiscalidad y financiación por parte del Estado más favorable sino que, además, todavía quieren que sea mejor”.
Valencia, Andalucía, Castilla y León... unas más que otras, todas las regiones ven con recelo este trato de favor y quieren, piden, exigen, que ese cupo no se reduzca. Si bien el concierto económico no se puede modificar, de momento, porque así consta en la Constitución (vayan a pedirle cuentas a quien corresponda cuando se decidió que esto fuera así), por lo menos que el cupo no sea también mucho más ventajoso para estas dos regiones privilegiadas.
Pues esto que parece ilógico ha sido aprobado por todos los partidos excepto Ciudadanos y Compromís.
Y digo yo: ¿No sorprende la poca oposición? ¿Qué necesidades o vínculos o intereses, ocultos o no, tienen todos estos partidos con el País Vasco? ¿Otra muestra más de los favores históricos a las regiones con una vocación independentista? ¿Haría lo mismo que el PP Albert Rivera en caso de gobernar y verse atado de manos para aprobar unos Presupuestos importantes?
Del mismo modo, no se termina de entender lo del PSOE. Pedro Sánchez ha conseguido apaciguar a parte de sus barones que no están de acuerdo con los privilegios del País Vasco, pero los da por buenos y luego exige a Rajoy que todas las regiones tengan los mismos privilegios que los vascos. ¡De locos!
En cualquier caso, lo más triste es preguntarnos por qué nos estamos lamentando ahora de que se haya mantenido durante tantos años un sistema fiscal y de financiación que hace “españoles de primera” y “de segunda” en función del lugar de nacimiento. ¿Es esto bien común? ¿Dónde está el interés general en que unos paguen menos que otros porque sí?
Insisto, resulta muy difícil de entender que partidos como el PSOE o Podemos, que presumen de progresistas, de buscar la igualdad de clases, que no están en tareas de gobierno y, por tanto, no tienen la obligación de llegar a acuerdos presupuestarios, vean con buenos ojos que la mayor parte de España, incluida la pobre, financie a otra menor, pero con un elevado nivel de vida.
En estos tiempos en los que se nos llena la boca predicando la igualdad en cualquiera desus múltiples vertientes, no vendría mal un poco de voluntad política para revertir fueros y privilegios injustos. ¿Quién habla de solidaridad?