El abogado de la defensa cuestiona la declaración de la víctima: "No pasa ninguno de los filtros".
Los cinco acusados de violar a una joven madrileña los pasados sanfermines, grupo que se hace llamar "La Manada", se han declarado "inocentes" y mostrado su "confianza" en la justicia. Uno de ellos, el guardia civil que robó el móvil de la joven, se ha mostrado "arrepentido" por ello y ha pedido "perdón".
Los cinco han ejercido así su derecho a la última palabra y con él ha quedado visto para sentencia este juicio que comenzó el pasado día 13, a puerta cerrada salvo las dos últimas jornadas, dedicadas a las conclusiones de las acusaciones y las defensas, y en el que todas las partes han mantenido sus peticiones, 22 años y 10 meses de cárcel para cada uno de ellos en el caso de la Fiscalía.
En las intervenciones de la defensa, el abogado Agustín Martínez Becerra, defensor de tres de "La Manada", ha negado los cargos sustentados en unas pruebas "viciadas de origen", ya que parten de que se trata de una agresión sexual. Ha afirmado incluso en la presentación de su informe de conclusiones que fue "una relación consentida y placentera".
La suya ha sido la primera intervención de la última sesión del juicio, dedicada a las conclusiones de las defensas, y en ella ha repetido las declaraciones de la propia denunciante en las que admitió que por su comportamiento los acusados pudieron entender "que sí o que no" había consentido las relaciones sexuales.
Durante una exposición de casi dos horas, ha afirmado que "probablemente" sus clientes "no son modelo de nada, pueden ser verdaderos imbéciles, simples, con comportamientos en sus mensajes patanes e infantiloides, pero son buenos hijos, algunos tienen trabajo y otros lo intentan, están unidos a sus familias y a sus amigos, pero su imagen ha sido destrozada sin que hayan cometido los delitos de los que se les acusa".
El letrado ha comenzado por criticar la instrucción del sumario, "una de la más kafkianas que hemos tenido la desgracia de padecer", y el juicio paralelo que propició tras una "breve, escueta denuncia". "Se trataba de dar un escarmiento, poco importaba si los hechos eran ciertos o no", ha afirmado, y ha cuestionado también el trabajo de la primera abogada de oficio que tuvieron sus clientes, ya que "se limitó a no hacer absolutamente nada". Ha señalado que sus representados pidieron declarar el 12 de julio y el "juez instructor retrasó dos meses la declaración". En la misma línea, Jesús Pérez, abogado del guardia civil, ha coincidido en que la declaración de la víctima estuvo "influenciada por terceros" y también "instrumentalizada". Ha sostenido que ésta es únicamente fruto de "la presión mediática podía influir en los testigos".
A partir de ahí Martínez Becerra se ha centrado en intentar desmontar las pruebas aportadas. Sobre los vídeos, ha indicado que de ellos "no se puede extraer la existencia de una agresión sexual, es una película porno y en ningún caso es una película de ciencia ficción". A su juicio, "es sorprendente que de ese sometimiento al que alude no se haya observado en la cara de ella ningún gesto de asco, ningún rictus de dolor, ni de sufrimiento, ni de pena, ni ningún movimiento de rechazo". En su defensa ha expuesto que "los gemidos o jadeos en forma alguna son sonidos de dolor" para añadir que "sin lugar a duda la realización de esos gemidos supone una interacción clara, una relación sexual consentida y placentera".
Para él policías forales y municipales "renunciaron a actuar" en defensa de la legalidad y la verdad y entraron en contradicciones con "marcas" que unos agentes situaban en una parte de la cara de la chica, otros en otra y otros no vieron; o su actitud "abatida" o "en 10 minutos tranquila" según otros. En el caso de los peritos ha indicado que "partieron del error evidente" de tratar de determinar "la existencia" en la chica de un estrés postraumático y no "el origen" de este. Pérez ha insistido en el mismo punto durante su intervención, ha cuestionado la situación de estrés emocional de la denunciante, ya que, ha precisado, pasaron cinco personas cerca de ella sin pararse, por lo que se ha preguntado si no sería una "cuestión subjetiva el posible llanto".
Ha acusado además a la joven madrileña de haber protagonizado una declaración "que no pasa ninguno de los filtros". "El día 7 de julio de 2016 no hubo ninguna agresión sexual" y para sostener esta tesis ha retomado frases que pronunció la denunciante el día que compareció ante el tribunal y que difieren de lo aportados en la denuncia y en instrucción. Entre ellas ha subrayado "no le taparon la boca", se "estaba besando" y "cogida de la mano" con uno de los acusados cuando comenzaron el resto a entrar en el portal donde tuvo lugar la presunta violación, pensó que "iban a fumar un porro", "no sitió intimidación", "no gritó" y "no se despertó desnuda y sola".
Igualmente, Pérez ha puesto de manifiesto algunas contradicciones de la joven en el sentido de que "no es coherente" besarse con uno de los acusados si la estaban "molestando".
De hecho Martínez Becerra ha asegurado que de camino al portal ella era "la líder del pelotón" y ha puesto en duda que si su intención era irse al coche a dormir esperara en la puerta de un hotel mientras los procesados accedían al interior en busca de habitación.
Ha destacado también que ninguna de las acusaciones citara a testificar a la policía municipal que tomó declaración a la joven, y al respecto ha manifestado que "se le aportó de manera deliberada y consciente" como se vio cuando declaró en la sala convocada por él que la chica sabía que le habían grabado y no lo hizo constar en su denuncia.
De igual forma se ha referido a la ausencia de algún informe médico de psicólogos o terapeutas después de año y medio, algo que "no es un error o un olvido, es que no existe tratamiento". En este sentido, Martínez Becerra ha coincidido con Pérez al señalar que el informe de los médicos del CHN que atendieron a la joven tras los hechos indican que "las lesiones son compatibles con una agresión sexual" pero, ha añadido, "olvidó decir que si las relaciones sexuales hubieran sido consentidas podría haber tenido las mismas lesiones".
El abogado ha cuestionado además la fotografía que las redes sociales tomaron unos detectives privados con la frase "hagas lo que hagas, quítate las bragas" ya que, ha puntualizado, no se trata de que la joven no pueda llevar una vida normal es que "sorprende para alguien que ha sido agredida sexualmente".