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BALONCESTO

NBA. El estatus de Marc Gasol: un enfado suyo despide a su entrenador

martes 28 de noviembre de 2017, 20:27h
Memphis decidió cortar la cabeza de David Fizdale ante un posible órdago de su pívot estrella.

Marc Gasol y su compañero Mike Coney llevan años sabiéndose varios escalones por encima del nivel de su franquicia. El español ya se ganó el respeto y la atención del competitivo pelotón de jugadores que convive en la NBA en 2013, cuando cosechó el galardón de Mejor Defensor del Año y entró en el segundo mejor quinteto de la competición. Campeón del Mundial y de Europa con España y medallista de plata en los Juegos Olímpicos, el catalán ha visto cómo las opciones de crecimiento de su franquicia se han secado en los últimos cursos. Casi por completo. Al tiempo que Toni Allen, su estandarte dentro del plan defensivo que les metía en playoffs año tras año, se desplomaba en el plano físico cayó todo el conjunto.

Sin embargo, el español pudo salir en 2015 y buscar un escenario que le permitiera mayores ambiciones en lo deportivo. Decidió quedarse en Memphis, lugar al que le une lo emotivo y humano, amén de un contrato de cinco años y 113,2 millones. Tomado ese camino continuista, su juego no se ha ido estancando a pesar del paisaje, y la temporada 2016-17 le vio sus mejores promedios en puntos y asistencias. De hecho, el pasado sábado marcó un registro histórico: repartió 14 asistencias ante los Nuggets, convirtiéndose en el segundo center puro en lograr ese ratio de distribución de juego en los últimos 10 años (el otro es Joakim Noah).

Marc está navegando desde octubre como el claro jugador franquicia de los Grizzlies. La lesión de Conley en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda ha provocado al asunción total de Gasol, que es el líder de su equipo en puntos, rebotes y asistencias. La enésima reconstrucción pretendida desde los despachos se sostenía en el pívot y el base tendente al infortunio, y sólo el internacional español está pudiendo rendir según lo esperado. Pero en la NBA no basta con dos jugadores y los de Tennessee han pasado de un sorprendente inicio de cinco victorias en seis partidos al actual 7-12 que les tiene duodécimos de la Conferencia. Y muy lejos del funcionamiento deseable y de la post-temporada.

Así, en ese contexto, el entrenador David Fizdale lanzó un farol a su única estrella en la madrugada del domingo al lunes. El preparador trató de convulsionar a su vestuario para hacerle reaccionar -encadenaban ocho derrotas- y decidió dejar a Marc en el banquillo durante todo el último cuarto del partido que disputaron ante los accesibles Brooklyn Nets. Memphis perdería, para colmo. Y la reacción del catalán ante lo que entendió como una afrenta no se hizo esperar.

"Ha sido la primera vez para mí y no me ha gustado nada. Estoy más tocado y frustrado de lo que puedo enseñar. Odio no jugar. Es lo que más valoro. Si no estoy ahí fuera es que no soy valorado. Estoy seguro de que el cuerpo técnico sabía que eso era lo que más me iba a doler", proclamó antes de asegurar, firme, que "te lo tomas como algo personal. Evidentemente te frustra, y así ha sido. Te enfadas y le empiezas a dar vueltas a la cabeza. Después ves a tus amigos, a tus compañeros ahí fuera intentando conseguir un triunfo e intentas mantenerte positivo, pero tampoco les puedes ayudar desde fuera. Es una guerra en tu cabeza".

Era la gota que colmó el vaso. "A nadie le gustaría esto. ¿Creéis que Mike (Conley) se habría quedado en el banquillo? Estoy seguro de que a Mike no se lo hubieran hecho. Es lo que hay y hay que afrontarlo, pero no voy a aguantarlo sin hacer nada. Creo que me he ganado jugar los últimos cuartos y en mi carácter no cabe aceptar la suplencia", zanjó.

En las semanas precedentes ya había susurrado su descontento con el mandato de Fizdale, dejando caer que se estaba "perdiendo la identidad del equipo". Y la amenza de un posible hartazgo de perder por parte del jugador franquicia ha hecho saltar todas las alarmas en una directiva que sabe que perder a su mayor reclamo minaría su legitimidad de forma notable. Antes de que la temporada comenzara, Marc ya había expresado el cansancio inherente a seguir, otro año (tiene 32), quemando su carrera en reconstrucciones alejadas de anillos.

"Soy ambicioso y he querido que Memphis sea una franquicia grande. Hemos tenido un crecimiento en 5 o 6 años y se debe mantener esta línea de crecimiento. En el momento en el que ambas ideas no vayan a la par, nos tendremos que replantear cosas. (Mi continuidad) no depende sólo de los resultados, sino de cómo se hacen las cosas, cómo te sientes, si ves que todo va unido, que todos están en la misma sintonía y si las cosas no van como deberían, quizás se tendría que tomar una decisión entre las dos partes", avisó en la off season.

Pues bien, su enfado por ser dejado de lado (propulsado por la marcha negativa de la temporada y la ausencia de horizonte) ha colocado a la directiva de la franquicia en una sicuación límite. Y han optado por la decisión más sencilla: echar al entrenador. Fizdale, que ganó dos anillos con los Miami Heat en el rol de asistente del entrenador Erik Spoelstra, se va con 50 triunfos y 51 derrotas. Es por esto último, su ilustre paso por Florida, que Lebron James ha salido en defensa del técnico manifestando que Fizdale "no va a besar el culo a nadie".

"Todo el mundo del baloncesto está sorprendido. Es gracioso, pero la gente quiere alcanzar ser exitoso al momento. Hay excepciones como Philly, donde ya hemos visto que le han dado su tiempo a Brett Brown. En los últimos años, Memphis ha sido un equipo muy bueno. Primero con Joerger y ahora con Fizdale. Conley lleva tiempo entrando y saliendo del equipo. No sabemos si es el líder, pero sí que cada vez que se lesiona las cosas no pintan bien allí. No sé los detalles porque no estoy allí, pero sí sé qué entrenador es Fizdale, cómo se relaciona con los jugadores y por qué cosas no se deja pisotear. Quizá es eso lo que ha pasado: él no va a besar el culo a nadie", declaró el astro de Cleveland.

Pau Gasol, por su parte, se ha mojado después de hacer su mejor partido con los Spurs desde que llegó. "No creo que Marc haya tenido nada que ver con la decisión. Después de la última noche, tras la derrota y la forma en que se dio, se puede entender que haya frustración", declaró el hermano mayor ante un hecho que bien es cierto que ha sorprendido en la lógica de la liga estadounidense. El entrenador despedido declaró después de sentar al español y perder que estaba "deseperado por conseguir un triunfo" y que no se trataba de un asunto personal. Pero el estatus del pívot ha podido más que cualquier otro parámetro. Y, encima, los rumores de traspaso, que el catalán quiera salir a final del curso, se multiplican.

Este año cobrará 22,6 millones, pero todo apunta a que el peso de la edad juega en favor de la salida en busca de una localización que, de manera realista, le permita batallar por el enillo que le falta a su brillante carrera en la NBA. Van a tenerlo complicado Robert Pera y compañía para convencer a Marc de que se mantenga languideciendo en el FedExForum. De momento, han elegido a JB Bickerstaff, asistente de Fizdale, técnico ayudante más joven en la historia de la Liga y técnico jefe de los Houston Rockets durante la temporada 2015-16. Pero reflotar el barco colectivo le va a resultar tan enrevesado como amarrar a un hambriento y hastiado Marc Gasol, fijo en el top-5 de los hombres grandes de la élite del baloncesto mundial en el presente lustro.

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