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NOVELA

Carmen Amoraga: Basta con vivir

domingo 03 de diciembre de 2017, 17:01h
Carmen Amoraga: Basta con vivir

Destino. Barcelona, 2017. 320 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 12,34 €.

Por Marta Rózpide

En el año 1984, Glen Hass publicó el estudio Toma de perspectiva y autoconciencia: dibuja una E en tu frente. En él, el profesor de psicología del Brooklyn College, analiza la capacidad de las personas para advertir o ignorar las evidencias que están frente a ellos. Con el simple dibujo de la vocal sobre la frente se puede extraer la forma que aquellas tienen para adecuarse a lo que perciben o alterar los hechos que se les presentan, de manera que se ajusten a la realidad o sean ellas quienes traten de ajustar la realidad a lo que quieren ver.

La autoimagen y el conocimiento de uno mismo son dos elementos perennes en las obras de Carmen Amoraga (Picanya, Valencia, 1969). Basta con vivir reposa en las librerías españolas desde el pasado mes de octubre con el propósito de hacer reflexionar a sus lectores. Crina y Pepa, las dos protagonistas de la octava y más reciente novela de la autora, construyen cada día que transcurre en esta obra su propia consciencia, su lucha interna por salir a flote y retomar las riendas de su vida.

Ganadora del Premio Nadal en su 70 edición hace tres años por su novela La vida era eso (Destino, 2014), Amoraga recupera la historia real de una mujer esclava, sometida a un matrimonio sin su voluntad y con un hombre mucho mayor que ella. La escritora y periodista da voz a una parte silenciada, que sufre a la sombra de una sociedad impasible y egocéntrica. Lo hace a través de dos mujeres, las dos marginadas sociales, que se enfrentan a situaciones parecidas, pero en circunstancias totalmente opuestas.

Crina es una mujer joven, rumana, que viaja junto a su novio a Valencia para comenzar una vida juntos. A las pocas semanas, el que creía su amante la vende a una red de prostitución en la ciudad mediterránea y su día a día vira a una constante huida, al miedo por la seguridad de sus familiares, al asco hacia sí misma, a la resignación ante un error que no se perdona.

En contraposición está Pepa, una mujer aparentemente corriente, con trabajo, mascota, y rutinas cotidianas. Sin embargo, su piel rezuma frustración y sus canas muestran lo grisácea que percibe su vida, la única vida que contempla y que cree firmemente avocada al desastre. Habita en la misma ciudad que Crina. Allí vive con su perro Ramón, al que le puso el nombre de su expareja, y trabaja en una residencia de ancianos, la misma en la que está su madre desde que se recuperó de su depresión al poco tiempo de enviudar. Pepa piensa que ha tirado por la borda su vida y que nunca podrá ser feliz por culpa de los demás, de todos los que la rodean y los que no, del mundo.

El libro recoge tres capítulos amplios, un epílogo y una nota de la autora junto a agradecimientos. Cada capítulo supone una progresión en la existencia de ambas protagonistas, que acabarán encontrándose y ayudándose mutuamente para reconquistar sus vidas. Las otras dos últimas partes recogen el objetivo de Amoraga y el porqué de esta nueva novela: las cifras, los nombres y las experiencias de personas reales que le llevaron a trasladar a la ficción esta historia.

Sobre estos cimientos, la escritora construye un mundo interior rico en detalles, donde las sensaciones traspasan la tinta gracias al uso de un narrador omnisciente en tercera persona y una multitud de diálogos y reflexiones de los diferentes personajes.

El compromiso de la autora por las causas sociales se hace evidente a cada pincelada nueva que otorga personalidad a sus atormentadas protagonistas. Esto es una característica distintiva de Amoraga, que la acerca a otras escritoras españolas, como Maruja Torres, y que deja patente su dualidad profesional entre el periodismo y la literatura.

Carmen Amoraga es uno de esos casos inusuales en los que el periodismo llegó más tarde que la literatura. La profesión periodística fue en su caso una salida al ansia que tenía desde niña por escribir. El puente definitivo al mundo editorial lo traza al ganar el Ateneo Joven de Sevilla. A partir de ese momento Amoraga dedica parte de su tiempo a construir historias para compartirlas, para concienciar, a la vez que entretiene a sus lectores.

Basta con vivir sirve de ejemplo de lo que conlleva ser escritor, de lo metódico que es escribir y los mapas que uno debe trazar para conseguir resolver un relato. La autora hace acopio de ello en esta novela, refrescando el motivo de sus primeros éxitos, como El tiempo mientras tanto, finalista del Premio Planeta en 2010; o Algo tan parecido al amor, finalista en 2007 del Nadal.

En esta última novela, Crina y Pepa hacen visible al lector las partes más crudas y cruentas de la vida para que las sienta también suyas y medite sobre ellas. Carmen Amoraga pone de relieve la cara b de la sociedad con dos protagonistas que ilustran la situación de millones de mujeres en España y en el mundo. Lo hace de forma directa y sin tapujos, con el lenguaje de un proxeneta, con la angustia de una persona depresiva, con la inocencia de un perro, con la sabiduría de una madre. Pero, y sobre todo, lo hace de forma sencilla, como el que sugirió que la forma en la que uno se pinta una E sobre la frente determina tu relación con el mundo.

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