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ENSAYO

Josep Pla: Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas

domingo 03 de diciembre de 2017, 17:07h
Josep Pla: Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas

Traducción de Ana Ciurans Edición de Frances Montero Destino. Barcelona, 2017. 212 páginas. 20 €. Libro electrónico: 8,99 €. El Pla más personal, contradictorio, libre y escéptico campa por este delicioso volumen que recoge material inédito y encierra gran vigencia. Aceradas opiniones sobre el franquismo, junto a otras sobre los catalanes y el catalanismo que no lo son menos. Pla en estado puro. Por Carlos Abella

Es admirable que Josep Pla pudiera desde la soledad de su masía ampurdanesa en Llofriu, acertar a definir la condición humana, a diseccionar el alma del pueblo catalán, la raíz castellana de España, las intríngulis de la economía moderna, a descalificar los fundamentos del franquismo y a valorar la contribución del alcohol a la cultura.

La editorial Destino, que está recuperando prácticamente toda la obra de Pla -entre otros títulos Cartas de Italia, El cuaderno gris, La vida lenta y La Segunda República española-, ha publicado este libro en catalán y castellano, con versión española de Ana Ciurans y con el material seleccionado por el investigador Francesc Montero, del archivo del escritor en la Fundación Josep Pla, sita en Palafrugell, en la cercanía de las que fueron las casas y calles del gran escritor. El título ya acredita su escepticismo vital: Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas (Fer-se totas les il·lusions posibles i altres notes disperses).

La edición de estas breves notas dispersas podría inducir a que se trata de “un cajón de sastre” para “estirar” la leyenda del escritor ampurdanés y hacer coincidir su aparición con el intenso debate actual sobre la rebelión del “independentismo” catalán, propósito que no defraudará pues hay en sus más de 200 páginas y especialmente en las “Notas I”, reflexiones y frases que evidencian una agria autocritica de Pla hacia la condición humana del catalán, y su peculiar mezcla de complejo de inferioridad y superioridad, como ésta: “El catalán ha hecho todo lo posible para abandonar su auténtica personalidad pero no lo ha conseguido” (pág. 53) .O esta otra: “El catalán ha creado un ser de escasos sentimientos públicos positivos, es decir, un hombre sin patria, incapaz de unirse a otros o compartir interés, hipercrítico, irónico, individualista, negativo, sombrío, desconfiado, tortuoso, escurridizo, nervioso, displicente, solitario, triste” (pág. 54). Y más adelante sentencia: “El drama del catalán consiste en el miedo a ser el mismo”… “el catalán es un fugitivo”. (pág.57)

Los editores y el director de la Cátedra Josep Pla de la Universidad de Girona reconocen no saber a ciencia cierta la razón de que estas notas, de tanto valor testimonial tanto de la pluma de Pla como de lo que reflejan de la situación del mundo y de España, no fueran publicadas en su momento, pero aciertan al suponer que fuera por la “autocensura” del propio Pla o quizá de su editor Josep Vergés, quienes a la vista de algunas supresiones de la censura de la época, decidieran “aparcar” su publicación, porque en aquellos años, forjada una identidad pública de Pla como colaborador de Destino, no tenía sentido evidenciar su discurso crítico con la corrupción moral y política del franquismo y también su reivindicación de un peculiar catalanismo.

De su clarividencia en juzgar al franquismo ofrezco esta dura evidencia: “España, que con la estabilización y la libertad económica parece haber reducido al mínimo -al menos desde un punto de vista exterior- los aparatosos hechos del estraperlo, es un pantano de mierda de enormes dimensiones… causa sensación que las autoridades estén determinadas a que no se produzca la mínima fisura, un resquicio, de cualquier clase, en este muro que contiene la mierda… las autoridades no son más que los inspectores del mantenimiento estable de la mierda”(pág. 164). O cuando publica esta reflexión, que fue censurada: “En la guerra civil española la traición o el patriotismo han sido un problema de situación geográfica, de geografía personal”. O esta otra definición: “El castellano: idioma magnifico para utilizar, sobre todo, cuando se tiene razón”. Demoledor aforismo que ojalá no sea utilizado en la campaña electoral a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017 por algún “ilustrado” independentista.

Hacerse todas las ilusiones… es una acertada combinación inédita de géneros literarios: diario, memorias, ensayo, reflexión literaria y aforismos, escritos en las décadas de 1950 y 1960 donde Pla nos muestra sus encuentros con Salvador Dalí, Josep Tarradellas, Manuel Ortínez, con el empresario Pedro Durán Farrell, y con los economistas Joan Sardá, Fabián Estapé, a quienes señala como necesarios colaboradores de los ministros del régimen para sanear y desarrollar la economía española, pese a su posición crítica hacia el franquismo. El libro este repleto de sabrosos y a veces crueles comentarios de Pla sobre los catalanes, casi tan duros como los que dedica al franquismo, los franquistas y al castellano y también aflora su desengaño sobre la situación de Cataluña y España.

Es en ese escenario en el que Pla nos deslumbra con sus clarividentes reflexiones, que muchas veces acreditan su proyección íntima, como cuando admite la potencia creativa del alcohol: “El alcohol ha producido las cosas más fascinantes de la cultura; pero el alcohol, por eso mismo, es la muerte fatídica” (pág. 129), injerencia que incluso atribuye al régimen franquista: “La guerra civil y el franquismo han sido fatales en este sentido. Ha sido un régimen de jesuitas y de curas abstemios, inútiles y fanáticos, con todas las consecuencias del puritanismo".

Y Pla no oculta como cree que es visto en aquellos años: “Mucha gente me considera un cínico crudo, puro y total. Todas las personas que me conocen y me han tratado un mínimo (muy pocas) saben que soy un ingenuo empedernido. … Me han tachado de cínico, sobre todo, durante estos años de latrocinio nacional y delirante. Oficial, bendecido, y si no aceptado, consentido por la clase moral por definición. (págs. 176-177).

Como conclusión personal, en este libro está el Pla más libre, más personal, más anárquico y contradictorio, tal y como muchas veces intuíamos era en otras de sus memorables producciones literarias. Francesc Montero, investigador de la Cátedra Josep Pla, ha acertado con el título que refleja el sentimiento del gran Pla, en la página 105: “Nada me hace ilusión. Cuando me hablan de la felicidad, la cursilería de la palabra hace que me parta en dos de risa. Lo ideal es hacerse todas las ilusiones del mundo y no creer en ninguna. Decepcionante, deprimente, qué se le va a hacer”. Pla en estado puro.

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