CANDIDATO A DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID
Alonso: "Cuento con el mejor programa y el equipo más capacitado para presidir el ICAM"
lunes 04 de diciembre de 2017, 08:34h
Actualizado el: 04 de diciembre de 2017, 09:45h
No es tarea sencilla ni rápida hacer síntesis del currículum de José María Alonso. Dejó el cargo y la responsabilidad de Socio-Director de Baker McKenzie para lanzarse a la carrera como candidato a Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid en las inminentes elecciones del próximo 13 de diciembre. Su prestigio cruza fronteras. Se encuentra posicionado en la banda 1 del directorio legal Chambers & Partners desde 2007, el escalafón más alto de la abogacía a nivel internacional. En Garrigues ejerció como socio-director durante 9 años, un periodo en el que la firma creció de forma espectacular en su actividad, su proyección y su facturación.
En condición de abogado ha llevado más de 2.000 procedimientos ante los órganos jurisdiccionales nacionales e internacionales y ha actuado como árbitro en más de 200 procedimientos. En las revistas de referencia a nivel mundial es definido como “excepcional”, como “magnífico litigador”, y es reconocido por su “visión y experiencia”.
… y con éste background, señor Alonso, ¡usted decide meterse en una campaña electoral!
No le voy a negar que por supuesto mi familia, y compañeros especialmente cercanos y queridos para mí no terminaron de dar crédito cuando hice pública y cuando les confesé que había tomado la decisión de aspirar a ser Decano de todos los abogados madrileños. Fíjese. Mi motivación es muy alta porque en una etapa avanzada de mi vida he alcanzado una conclusión clara. He sido un privilegiado, profesionalmente así me considero. Y me veo en la obligación de servir, de devolver a quienes ejercen este noble oficio todo lo que este noble oficio me ha dado a mí, y me sigue dando. Que no es poco. Para mí, también para mi equipo desde luego, es todo un desafío. Pero yo lo veo como un ejercicio de responsabilidad, de generosidad, de solidaridad. Quiero ayudar y puedo ayudar mucho a mejorar la abogacía en Madrid. Y espero que eso se produzca el próximo día 13.
¿Cuáles considera que son los puntos fuertes de su candidatura?
Me va a disculpar la arrogancia, si así suena, pero he conformado un equipo que es, con diferencia, el más capacitado para conformar la nueva Junta de Gobierno del ICAM: por la trayectoria de cada uno de ellos, por su experiencia y su especialización, por su integridad y su ética, por su vocación de servicio. Estoy muy orgulloso de las personas que me rodean porque están llenas de virtudes. Hemos trabajado mucho y en poco tiempo, y estamos echando el resto, si me permite la expresión, en esta recta final de campaña. Y hemos hecho cuajar un programa que es el más completo, el mejor articulado y, muy importante, el más ambicioso de cuantos se presentan a la abogacía madrileña. Nos estamos volcando para recabar el apoyo de los colegiados y lo estamos haciendo con la máxima ilusión.
Por lo que se intuye de sus palabras, se ha metido usted en una dinámica de exigencia máxima. Esto parece una campaña política…
Tengo una cosa muy clara: el día 13 de diciembre los abogados de Madrid nos jugamos mucho. He trasladado a mi equipo de campaña la idea de que sólo ganaremos rindiendo al 200%. Es verdad. Me he quitado el reloj desde el primer día. Mis jornadas empiezan a las 9 de la mañana y, de forma ininterrumpida, concluyen a las 11 de la noche. Visitas a despachos para recabar el apoyo de nuestros compañeros, eventos para explicar nuestras propuestas, entrevistas a los medios de comunicación… incluso algún candidato ha llegado públicamente a escandalizarse porque a su juicio la campaña de Alonso, ¡estaba hasta en la sopa! Sólo sé que me he rodeado de un equipo de profesionales muy pequeño pero extremadamente competentes. Porque creo en la excelencia, y ese afán es el que quiero llevar al Colegio: necesitamos un cambio, necesitamos que se recupere el orgullo de la abogacía, y me siento con todas las fuerzas y todas las ideas para liderar ese cambio.
Nos encontramos sin embargo con una participación en general baja de los abogados en este tipo de elecciones, y con un buen puñado de candidatos que, al final, ¿se resumen en dos?
Bueno, yo no llegaría a esa simplificación. Vamos a ver, es verdad que los colegiados no se vuelcan en las elecciones para elegir a su Decano y a su Junta de Gobierno. ¿Por qué? A mí me apena, pero lo entiendo. No perciben que su colegio les dé un retorno, les aporte un valor añadido, no perciben un Colegio útil, y eso es lo que podemos y debemos cambiar. Desde luego es mi mensaje y será mi contrato. En cuanto a las candidaturas, la sensación que está en el ambiente es que hay un candidato que pretende erigirse en continuista (a pesar de que ha formado parte de la Junta de Gobierno saliente, llena de polémicas y dimisiones), y que en mi caso se me ha visualizado como la persona con el equipo para aglutinar el movimiento por el cambio y elevar la situación en la que se encuentra la abogacía madrileña.
Eso suena a una especie de apelación al voto útil…
Llámelo usted como considere. La realidad es que hay un aspirante que entiende que las cosas deben seguir más o menos para están. Y que mi proyecto se basa firmemente en elevar el nivel de la abogacía ante la sociedad civil madrileña y ante las instituciones, en elevar el nivel de los gestores del Colegio de Abogados para que la institución tenga el sitio que merece, tenga voz, tenga prestigio… Creo que en mi vida profesional hay algo que han valorado siempre de mí mis compañeros, y es mi inconformismo. Pensar en el siguiente horizonte, en el siguiente objetivo… y en eso estamos trabajando.
Dicen quienes mejor le conocen que su principal defecto es su exceso de responsabilidad, su perfeccionismo…
Fíjese. Hay días en los que pienso que eso son defectos y otros que son virtudes. Quiero decir que las actitudes y el talante son muy importantes en la vida. Para acometer cualquier proyecto. Y este en el que me he embarcado conlleva un deber y una responsabilidad. Sí que es cierto que soy una persona a la que le gustan las cosas bien hechas, el rigor… que soy escrupuloso. Y, por encima de todo, creo profundamente en el mérito de las personas. Y creo en una sociedad, en unas instituciones y en unas organizaciones que, cuando premian el talento, funcionan mejor. Y en ese sentido, mis principios de actuación en las firmas que he tenido el honor de dirigir creo y quiero que ayuden al ICAM en beneficio de todos mis compañeros.
Usted ha confirmado públicamente que su compromiso es ser Decano durante una sola legislatura, y además cree en la limitación de mandatos. Seguro que ha pensado en el Colegio que quiere dejar como legado a la abogacía madrileña…
Muchas veces. Y además esa imagen ha sido para mí y para los miembros de mi candidatura de un gran potencial inspirador: para diseñar el programa, para explicarlo, para intentar que cristalice (como creo que está cristalizando) entre los compañeros en estos días decisivos de campaña… ¿Dónde está el plan de trabajo para los próximos cinco años? En nuestro programa, que es un contrato de obligado cumplimiento. ¿Cuál es el final de esta hoja de ruta? Levantar de nuevo un Colegio que sea abierto, humano, eficaz, plural, útil, solidario, cercano. Un Colegio que ayude a devolver la dignidad colectiva a nuestra propia profesión, que se vuelve en el servicio a los compañeros más desfavorecidos, , que cumpla una función social y que sea un foco de talento y de referencia para los madrileños. Muy fuerte, especialmente democrático, y proyectando incansablemente nuestros legítimos intereses como letrados. Es una tarea, créame, que me llena de ilusión: a mÍ y a un equipo que veo absolutamente contagiado.