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ES UNO DE LOS CÁNCERES MÁS COMUNES EN EEUU Y EUROPA

Los científicos ponen cerco al último reducto del cáncer de próstata

En la imagen de la izquierda se muestran en rojo las interacciones entre la proteína receptor de andrógenos (AR) y la proteína TFIIF, nueva diana terapéutica para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. En la de la derecha no se registran interacciones, tras eliminar la región del AR donde se une TFIIF.
En la imagen de la izquierda se muestran en rojo las interacciones entre la proteína receptor de andrógenos (AR) y la proteína TFIIF, nueva diana terapéutica para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. En la de la derecha no se registran interacciones, tras eliminar la región del AR donde se une TFIIF. (Foto: Paula Martínez-Cristóbal, IRB Barcelona)
EL IMPARCIAL/Agencias
jueves 14 de diciembre de 2017, 17:37h

Varios investigadores catalanes proponen una nueva vía para combatir las células tumorales que se han vuelto insensibles al tratamiento.

En la mayoría de los casos, el cáncer de próstata se cura extirpando el tumor con cirugía o con radioterapia. Sin embargo, en un 20% de los casos, este tratamiento no es suficiente y los pacientes deben someterse a otras terapias para tratar de eliminar las células tumorales, puesto que el cáncer sigue progresando. Si la enfermedad alcanza el estadio más avanzado no hay cura.

Tal y como informa la Agencia SINC, un equipo liderado por Xavier Salvatella, investigador ICREA en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), ha descubierto un nuevo frente por donde atacar las células tumorales de próstata que han desarrollado resistencia al medicamento. El trabajo se publica en la revista Structure, y abre nuevas vías terapéuticas contra una enfermedad que provoca, solo en Europa, 75.000 muertes al año.

Para sobrevivir y proliferar las células tumorales de próstata necesitan que la proteína receptora de andrógenos esté muy activa. La ventaja de este nuevo fármaco es que interfiere directamente con esta proteína. Su principio activo actúa uniéndose a una región concreta del receptor de andrógenos, inhabilitándola. "Con el tiempo la proteína acumula alteraciones, muta, y llega un momento en que es inútil enviar fármacos a la región, porque de hecho, la proteína se desprende de esa parte", describe.

En el Laboratorio en Biofísica Molecular dirigido por Salvatella han estudiado en detalle la estructura tridimensional y los movimientos atómicos del receptor de andrógenos para encontrar nuevos puntos de anclaje. Se sabe desde hace tiempo que la proteína tiene una región pequeña, de sólo 20 aminoácidos, que es clave para la supervivencia de las células tumorales.

Este nuevo trabajo describe por primera vez la región –habitualmente sin estructura y por tanto a priori descartada para enviar fármacos–, que toma una estructura en forma de hélice. Al ganar esta hélice –que no se entiende aún cómo se produce– otra proteína, llamada TFIIF, se engancha. El estudio evidencia que dicha interacción promueve la actividad del receptor de andrógenos y aseguraría la supervivencia y multiplicación de las células tumorales.

Encontrar fármacos eficaces

Así, aparte de la región de 20 aminoácidos que ya antes se conocía como posible diana terapéutica, el equipo del IRB Barcelona añade la proteína TFIIF. "El hecho de que sea una proteína plegada con una estructura mejor definida, hace más fácil buscar fármacos que interfieran con ella. Creemos que para las células tumorales de próstata que han alcanzado el estadio resistente, esta interacción podría ser su último recurso para sobrevivir y proliferar", explica Salvatella.

"Hemos comprobado en células in vitro que si eliminamos la región, la proteína TFIIF no se pega al receptor de andrógenos. Y si la interacción falla, el receptor de andrógenos es menos funcional, que es lo que se busca", describe Elzbieta Maria Szulc, estudiante de doctorado "la Caixa" en el IRB Barcelona.

Ahora, los científicos están buscando fármacos que interfieran con TFIIF, en colaboración con un grupo de expertos en simulaciones computacionales. “Si después estos fármacos tendrán un efecto beneficioso en células aún no lo sabemos, pero hay datos que nos hacen ser optimistas", declara Salvatella.

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