www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Iceta y Pedro Sánchez son el problema

domingo 17 de diciembre de 2017, 08:45h

La victoria de los partidarios de que Cataluña recupere la estabilidad dentro de España y la Unión Europea o la de los separatistas que quieren construir una República independiente es lo que, en realidad, se dirime el 21-D en las elecciones autonómicas, aunque Iceta no quiera aceptarlo. En la entrevista que publica El País este domingo desvela por primera vez sus intenciones reales.

Dice que va a intentar un “consenso entre posiciones catalanistas y de centroizquierda, pues el independentismo no es una opción, pero el inmovilismo tampoco.” Y añade, “yo he dicho que no vamos a hacer presidente a ningún independentista ni queremos un presidente conservador. O el presidente es un independentista o lo acabo siendo yo. No veo otra salida.” Y a la pregunta sobre si espera ser presidente con el apoyo en la investidura del PP y Ciudadanos, contesta que ” el consenso se va a situar en el catalanismo de centroizquierda, pero mi idea es hacer un Gobierno de más amplio espectro. Un Gobierno de coalición va a ser ingobernable. Si para los constitucionalistas lo más importante es que haya un presidente no independentista, creo que quien tiene más posibilidades soy yo.”

La quimera de Iceta, así, pasa por encabezar un Gobierno con ERC y En Comú, pese a que parece que las cuentas no salen o, más difícil todavía, ser elegido presidente de la Generalidad con el apoyo de Ciudadanos y PP y con la abstención del partido de Colau. Y en cualquiera de los casos sin coaliciones: eligiendo él solito a los consejeros, naturalmente socialistas. Si no fuera candidato en plena campaña electoral, lo que, sin duda, altera muchas neuronas, habría que colegir que está chiflado. Porque, según las encuestas, en el mejor de los casos, el PSC quedaría tercero después de Ciudadanos y ERC (o viceversa), pero pretende que estos partidos, en lugar de presentar al candidato que ha ganado las elecciones le ceda gentilmente la poltrona y la formación del Gobierno. Quizás porque es el más bailón y dicharachero.

Solo se puede explicar esta postura por la incomodidad de Iceta de tener que avalar el artículo 155 y el síndrome de Estocolmo que padece Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, que siguen pretendiendo formar gobiernos “progresistas” con Podemos, incluso cuando sus partidos queden en cuarto y quinto lugar. Se creen los portadores de las esencias de la izquierda.

Pero lo grave es que Pedro Sánchez no se percate de que lo mejor para el PSOE y para España consiste en mantener la unidad de los partidos constitucionalistas para recuperar la estabilidad democrática, legal e institucional. Y no parece recordar que los socialistas gobiernan en Andalucía por el apoyo de Ciudadanos, después, claro de haber ganado las elecciones.

A la espera de un hipotético vuelco electoral, parece imposible que Ciudadanos, el PSC y el PP alcancen la mayoría absoluta. Pero si ocurriera y los socialistas no apoyan a Arrimadas, se producirá una catástrofe en el futuro electoral del PSOE, que debería empezar por perder el gobierno andaluz. Como le espetó Borrell a Iceta a la cara tras su torpe ocurrencia de indultar a los golpistas, “antes de coser las heridas, hay que desinfectarlas.” Y solo los partidos constitucionalistas unidos pueden desinfectar las heridas. Otra cosa es que puedan. Pero, lo peor, que Sánchez e Iceta no quieran.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.