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JORNADA 17: REAL MADRID - BARCELONA

El Clásico. Las urgencias del Real Madrid miden al Barcelona más industrial

sábado 23 de diciembre de 2017, 01:54h
Los primeros meses de Liga han convertido este duelo en un ultimátum para los de Zidane. Por M. Jones

Los focos del planeta volverán a girarse hacia España este sábado. Se enfrentan Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, que llegan a la cita del Bernabéu empatados a goles en 2017 -53 dianas-. Pero, además del combate entre Balones de Oro se desatará en Chamartín un cruce de circunstancias y sensaciones. La irregularidad del Real Madrid ha convertido este Clásico en un ultimátum para con sus aspiraciones ligueras y el Barcelona, mucho menos brillante, juega sin presión -el Atlético, segundo, pinchó en Cornellá-. La horquilla de posibilidades extremas ofrece 14 puntos de distancia u ocho con un partido menos -es decir, un horizonte merengue de cinco puntos-.

En resumen, se contrapondrán diversos estados anímicos. La urgencia del conjunto de Zinedine Zidane, que viene de lucir en la final del Mundial de Clubes ante Gremio -donde ofreció su mejor versión colectiva en meses-, ante la necesidad de venganza de un proyecto de Valverde que nació golpeado. No en vano, ambos púgiles tiene fresco el recuerdo de la Supercopa española, en la que los vigentes campeones de Liga arrollaron a un conjunto erosionado ante la baja de Neymar y la ausencia de una identidad que se ajustara al perfil de la nueva plantilla.

Ese doble partido es la gran baza sobre la que ha trabajado el Madrid en Valebebas. Con Ronaldo incorporado al grupo a última hora y Ramos recién recuperado, Zidane apostará, presumiblemente, por el 4-4-2 que se asegura una mayor posesión y control en cuanto al equilibrio. Es decir, la pauta por la que domaron y arrodillaron a los culés en agosto. Aquel brete enseñó a los madrileños que si cuidan con precisión del cuero y mantienen la concentración solidaria de todas sus piezas pueden dañar al imbatido Barcelona actual.

Por ello, se pronostica que Bale ejercerá como revulsivo, con Isco, Asensio y Lucas Vázquez peleando por el cuarto puesto de una medular conformada, seguro, por el trivote Modric-Casemiro-Kroos-. Navas estará bajo palos y resguardado por Ramos y Varane, con Marcelo y Carvajal como elementos principales en la manutención de la iniciativa y la profundidad. Los centros laterales y el juego entre líneas, con Benzema en alerta, asegurarían un mandato que a este Barça le costaría contravenir, ya que su monopolio del cuero es cosa del pasado. En el encuadre del pasado verano los locales hurtaron el esférico y los visitantes lo pagaron.

Pero el tiempo ha avanzado y aunque el vacío dejado por el astro carioca no ha sido cubierto, el líder del campeonato ha crecido en lo relativo al grupo, a la consistencia. Más en estos meses que en los últimos dos cursos. Con Messi y Suárez como referentes venenosos, Iniesta y Buquets como proporcionadores y un Jordi Alba apurado en lo físico como desborde accesorio, el Txingurri ha construido a un sistema más seguro en defensa y contrgolpeador. En definitiva, más competitivo e industrial.

Solo tres tantos ha encajado a domicilio en ocho salidas este equipo rocoso que no pierde desde la mencionada Supercopa. Su seriedad y regularidad resultadista es sublime, aunque ante un Madrid que presione arriba puede costarle salir jugando. La presencia de Rakitic y Paulinho es más que segura, ya que Alcácer, Deulofeu y Dembelé no han llegado en la recuperación de sus infortunios. Así, todo apunta a una reproducción del 4-4-2 en el que el físico y el rigor táctico marcan la pauta por encima de la calidad. Deberá el conjunto catalán lucir efectividad para sobrevivir a la repetitiva ausencia de lucidez en ataque y en estático. Pero ante un grupo apurado por los tres puntos, que dejará espacios en su intento de asalto a la meta de Stegen -examen sobresaliente a Vermaelen o Mascherano-, Messi y compañía se manejan con relamida categoría.

Por tanto, se plantea una batalla táctica, de detalles, con lucha por predominar en el ecuador del terreno -los locales más técnicos y los visitanrtes más anatómicos y posicionales- y en los carriles (el duelo entre Jordi Alba-Sergi Roberto/Semedo y Marcelo-Carvajal se antoja estupendo), en la que por primera vez en mucho tiempo los papeles de dominador y dominado podrían cambiar. Lo que no se contempla es una especulación energética y cada pérdida hará que las retaguardias paseen por el filo de la desgracia.

El valor de estos tres puntos parecería desoncextualizado, pero el escenario es el que es. Por ende, el Clásico más caro del mundo (503 millones merengues y 480 culés), el que arranca más televidentes del balompié internacional (se calcula que más de 650 millones de personas verán el partido por televisión, gracias, en parte, a la hora designada por LaLiga), bien puede decidir el título o ajustar la batalla. Su relevancia, inherente a la esencia de la rivalidad, se multiplicará. Con las dudas de unos (irregularidad que les ha impedido lucir como locales seguros) y de otros (no ganaron cuando jugaron contra Valencia y Atlético), el empate sólo le vale a los visitantes y los locales habrán de manejar la impaciencia de una contrarreloj de 90 minutos.


- Alineaciones probables:

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Cristiano Ronaldo y Benzema.

Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Vermaelen, Alba; Rakitic, Busquets, Paulinho, Iniesta; Luis Suárez y Messi.

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