El técnico analizó lo ocurrido en el Clásico.
Perder por 0-3 contra el Barcelona y quedar a 14 puntos del liderato no es un plato sencillo de tragar para ningún madridista. Y menos para el entrenador que ha ganado cinco títulos en 2017. Zinedine Zidane se sabe señalado tras este descalabro ya que eligió dar la titularidad a Kovacic en detrimento de Isco. El croata jugó muy bien como marcador de Messi en la Supercopa y el estratega prefirió anteponer el físico a la técnica. Controlar al rival antes que dominar por medio de la posesión.
Esa decisión no tardó en saltar sobre la mesa en la rueda de prensa posterior al envite. Y el francés no dudó en defender su apuesta con vehemencia. No obstante, le valió durante los priemros 45 minutos. "Para nada me arrepiento. Estoy para elegir y tomar decisiones. No me voy a arrepentir de nada. En la primera parte, si metemos goles, el partido sería diferente". "Sé que mañana me van meter hostias, pero esto es fútbol", zanjó.
"No voy a dar explicaciones. Estoy tomando decisiones como entrenador y la decisión era Mateo en el campo e Isco en el banquillo. Luego, no he podido contar con Isco. Quería hacer el doble cambio y no se ha podido hacer por la expulsión. Metí a Nacho, pero con un jugador menos cambió el partido. Luego hice el doble cambio (Bale y Asensio). Yo soy el entrenador", expuso, serio, en uno de los peores días de su mandato en Chamartín.
Preguntado de nuevo por el caso, Zidane argumentó que "no va a cambiar lo que pienso y hago. Es una decisión mía y la asumo con todas mis fuerzas. Estamos jodidos porque es una derrota que duele mucho, pero no vamos a cambiar nada y vamos a seguir". "Ahora a descansar, a pensar en nuestra familia y volver más fuertes", sentenció en torno a las vacaciones navideñas.
El relato del galo expresa una buena salida en la que no pudieron golear, pero reconoció errores defensivos y la expulsión de Carvajal lo "complicó" todo. "Es una derrota que duele. Es lo que hay, lo que nos toca hoy. Estamos mal porque es una derrota que duele. Al mismo tiempo, nosotros no vamos a bajar los brazos. El Real Madrid nunca se rinde pase lo que pase. Es un momento complicado por la derrota, por los tres goles. No merecimos esto, pero es fútbol y es lo que hay", concluyó.
Y, como en otros eventos adversos a lo largo de esta temporada, Zidane trató de relativizar la situación: "El fútbol cambia. Mucha gente decía eso. Mañana somos nosotros los que estamos hundidos, pero esto es fútbol y hay que aceptarlo. Cuando ganas partidos es muy bonito y cuando pierdes es jodido. Estoy con mis jugadores, lo que han hecho hasta ahora ha sido fenomenal y hoy estamos fastidiados".
Y añadió, sobre el pitado Benzema, que "siempre voy a defender a mis jugadores". "Es cierto que hay momentos más complicados para mí. Hoy es un momento duro. Normalmente es él el que sale y casi siempre le pitan. Esto es lo que sucede cuando un gran jugador pasa por una mala racha. Tengo confianza en él. Nunca suelo bajar los brazos, él tampoco y el resto tampoco. Hoy vamos a recibir muchas críticas y vamos a volver más fuertes que nunca", finalizó.