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PREMIER LEAGUE

Un compañero de Fábregas y Henry en el Arsenal pasa de ser estrella en la Premier a huir de la Policía
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Un compañero de Fábregas y Henry en el Arsenal pasa de ser estrella en la Premier a huir de la Policía

domingo 24 de diciembre de 2017, 18:54h
Participó del techo europeo del club londinense, cuando llegó a su única final de Champions.

Emmanuel Eboué fue uno de los mejores laterales diestros del mundo durante los años en que compitió para el Arsenal inglés. Allí compitió a gran nivel entre 2005 y 2011. Aterrizó en el comienzo de la sequía que aflige a Arsene Wenger justo en el coletazo final, en cuento a ambición real de gloria, del proyecto. Desde su carril, en el que le tocó bregar con extremos como Giggs, Robben, Messi o Ronaldo, se hizo un nombre y pieza clave en el equipo que llegó a la única final de Copa de Europa que han jugado los gunners en su historia. La de 2006, esa en la que Rijkaard dio al Barcelona su segunda Champions League.

Fue compañero destacado de nombres como Thierry Henry, Cesc Fábregas o Robert Pirès en Inglaterra y cuando recaló en el millonario Galatasaray acudió como pilar básico de un bloque en el que también participaban Didier Drogba o Wesley Sneijder. Es decir, amén de los Mundiales disputado en 2006 y 2010, defendiedo la elástica de Costa de Marfil, se podría decir que desde su despegue en el local Mimosas y su paso por Bélgica, siempre rendiría entre la élite del balompié internacional.

Su nombre sonó para colosos continentales que necesitaban una pieza que llegara hasta la línea de fondo y pudiera volver para defender con garantías, durante los 90 minutos y con la suficiente técnica como para gestionar una relación lucida con el balón. Pero mostraría fidelidad a Wenger y al Arsenal hasta que éstos decidideron prescindir de sus servicios, cuando cumplía 28 años. Desdeñaría las ofertas de Roma y Tottenham para aceptar el salario ofrecido por el legendario entrenador otomano Fatih Terim.

En la actualidad, con 34 años, no se mantiene ligado al fútbol tras romper el contrato firmado con el Sunderland en 2016. Ni él, ni su cuenta bancaria ni Inglaterra son los mismos que cuando abandonó la isla en 2011. Eboué duerme en el suelo de casa de una amiga, perseguido por sus acreedores y la Policía. Mirror ha publicado su drama. Perdió la mansión y los coches pomposos que se ganó sobre el verde por una confesa gestión desafortunada e imprudente del dinero.

De hecho, en 2016 la FIFA le sancionó durante un año por no pagar el salario a su representante. Eboué lo explica así en la charla publicada este domingo: "Hay muchos días en los que no quiero salir de la cama. Un día me quise suicidar". "Después de todo lo que he pasado, miro hacia atrás y pienso: ‘Eres un ingenuo. ¿Por qué no pensaste eso mejor?’ Es duro. Los problemas con la FIFA vinieron por culpa de personas que me asesoraron. Gente a la que supuestamente importo. Por su culpa me multó la FIFA", reflexiona.

Los problemas económicos derivaron en un padecimiento psicológico que devino en la ruptura con su mujer Aurelie, la pérdida de casi todos sus bienes en el juicio posterior, y la clara caída de rendimiento en lo deportivo. El fallo judicial le obligó a entregar su mansión sita en Enfield a su esposa, pero decidió darse a la fuga de la Policía con el fin de evitar el cumplimiento del dictamen. "No puedo pagar el dinero de un abogado. Es mi propia casa. Sufrí para comprarla y ahora estoy asustado. No voy a vender mi ropa o lo que tenga y lucharé hasta el final porque no es justo", arguye.

Sea como fuere, los 8 millones de sueldo que firmó en su llegada a Turquía se han quedado en nada. La miseria sobrevenida le arrincona y Eboue manifiesta su pesar: "Esto es muy duro. El dinero que gané lo envíe a mi esposa para nuestros hijos. En Turquía gané ocho millones de euros. Envíe siete a casa".

Por último, este otrora astro ahora anhela no ser reconocido por las calles de Londres. Su cama es un colchón sobre el suelo de su amiga Yasmin Razak y los fallecimientos de su abuelo -Amadou Bertin-, la persona que le crió, y de su hermano -N’Dri Serge- ha redondeado un estado depresivo que le martiriza. No ve a sus tres hijos desde junio y confiesa la vergüenza que siente de sí mismo al ver en la televisión a compañeros como Henry.

"Cuando veo a Henry me pongo alegre por él, pero a la vez me avergüenzo por mi situación. Cuando veo a mis excompañeros por televisión pienso que yo debería estar allí con ellos. Es difícil ver esas cosas", finaliza uno de los laterales que desafiaron a la anatomía antes del advenimiento de Bellerín, Carvajal, Jordi Alba, Clyne, Kurzawa o Djibril Sidibe.

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