TIRO CON ARCO
La familia
domingo 24 de diciembre de 2017, 20:08h
Todos tenemos una cierta memoria política. Puede ser una memoria amplificada por las lecturas, pero incluso sin biblioteca, los que vamos cumpliendo años en este particular negocio de observar la vida pública -mitad detectives, mitad diletantes- nos acordamos de aquellas elecciones europeas a las que Ciudadanos concurrió con Libertas a las elecciones europeas de 2009. Libertas hizo campaña por el ‘no’ en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa en 2008, ese intento de Constitución para Europa que fracasó. No era extraña la opinión de considerarlos como eurófobos, entonces. Ahora, desde luego, las tornas han cambiado bastante y, junto al naranja que los distingue, encierran la señera, la rojigualda y la azulona europea en el mismo corazón. Son sus enemigos políticos los que quedan en la onda euroescéptica, y así lo reprochan cada vez que pueden.
Unos años despúes, Ciudadanos ha hecho historia al convertirse en el primer partido no nacionalista de Cataluña en ganar las elecciones a la Generalitat, gracias a su firmeza en la defensa de la unidad de España frente a la propaganda nacionalista y separatista, la base desde la que se catapultan los políticos ‘indepes’.
Si el líder del bloque constitucionalista en Cataluña es Ciudadanos, los cabezas de cartel del tinglado de la república catalana han resultado ser Junts per Catalunya, por encima de ERC, cuyo principal líder sigue en prisión. A diferencia de los de Esquerra, hablar de memoria política con los ‘juntistas’ catalanes mueve a la risa. En pocos años, ya llevan varias siglas: se han llamado Junts per Catalunya, Junts pel Sí, PDeCAT, y lo que les queda, pero siempre han sido Convergencia. Alineados con Unió siempre han sido los jefes en la privilegiada comunidad autónoma -tentado he estado de escribir los dueños-, y el cambio de nombre se diría que obedece a un ocultamiento: como los peores prestidigitadores, han cambiado de color de chaqueta y se han aliado con sus enemigos naturales -la ERC, las CUP- para tratar de huir adelante y olvidar los dorados años de las comisiones del 3% y la presunta corrupción política.
Ciudadanos y Junts per Catalunya son los triunfadores de dos bloques antagónicos y aparentemente irreconciliables. Pero basta con salir del terruño para aligerar esta clase de enfrentamientos. Si les quitas la bandera, resulta que pueden ser, tranquilamente, lo mismo. De hecho, forman parte del mismo grupo en el Parlamento Europeo, el liberal -Albert Rivera declaró que confiaba en echarlos de la familia política recientemente-.
Navidad es tiempo de estar en familia y para superar enfrentamientos conviene saber por qué estamos tan discutidos.