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FÓRMULA UNO

McLaren: "Alonso en 2017 sintió una mezcla de tristeza, humillación y frustración"

miércoles 27 de diciembre de 2017, 21:42h
Así lo ha confesado el jefe deportivo de la escudería.

Eric Boullier, primer responsable del éxito o los fracasos que pueda acumular McLaren en la Fórmula Uno ha efectuado balance del terrorífico año vivido en este 2017. Lo ha hecho al calor del medio de cabecera de la escudería de Woking, Motorsport. Y no se ha mordido la lengua a la hora de analizar, con crudeza, las sensaciones que ha vivido su piloto estrella, Fernando Alonso, con el paso de los meses y el crecimiento de la impotencia en torno al rendimiento discreto que le ofrecía su monoplaza.

Abre Boullier su disección explicando la llegada del asturiano a la insfraestructura del equipo británico y el primer golpe directo que sufrió al comprender que sus expectativas no correspondían con la realidad que le volvía a desplegar la alianza entre McLaren y Honda. “Fernando, como un gran competidor que es, durante el invierno se prepara mentalmente. Se hace una idea en su cabeza de cómo debería ir la temporada y eso le motiva más porque se fija sus propios objetivos", avanza para, de inmediato, proclamar que "al llegar a los test de Barcelona, y encontrarse una situación inesperada en cuanto a rendimiento del motor, fue una mezcla de tristeza, humillación y frustración”.

Sin embargo, el directivo de McLaren no expone más que halagos hacia el español. No pone en tela de juicio su profesionalidad, desmintiendo algunos de los rumores que le acusaban de ejecutar un boicot interno que le conlleva, presuntamente, a forzar los abandonos en protesta al coche que le daban para competir.

“Siempre le comparo con un tiburón. Cuando huele la sangre, va directo a por ella. Por eso, si siente que puede estar en el podio o ser lo suficientemente competitivo como para estar allí, no cede ni un metro a nadie. De esta manera la presión recae sobre el equipo, pero es una presión positiva”, declaró en este sentido Boullier.

Y salió en la conversación el episodio cumbre de la rabia de Alonso, cuando dio un puñetazo a una pared por pura impotencia en el Gran Premio de Singapur. "Algunas veces tiene que demostrar su frustración, es lógico, pero sigue comportándose como en el pasado cuando ganaba carreras. Es la tensión lógica después de una carrera. Eso fue lo que pasó. Tiene esa rabia por dentro de saber que puede hacerlo mejor, sabe que puede ser el mejor y necesita demostrarlo. Creo que el día que vuelva a ganar, también golpeará una pared", justificó el rector galo sobre el que pesa la repsonsabilidad del futuro cercano del asturiano.

De momento, en McLaren sólo alcanzan a vanagloriarse por cómo han zanjado su relación con Honda. Sobre todo en comparación con el divorcio entre Toro Rosso y Renault. Y es que en la previa del Gran Premio de Brasil Helmut Marko y Cyril Abiteboul casi se tiraron de los pelos frente a las cámaras. Los dirigentes de cada marca se echaban la culpa del endeble rendimiento de los monoplazas pertenecientes a la fábrica de Red Bull. La pérdida de imagen de ambas mardcas fue instantánea.

Así, Zak Brown se aplaude por cómo han gestionado su desconexión del fabricante japonés, al que tanto han estrujado y culpado. "Sabíamos que se nos juzgaría por cómo manejásemos nuestra relación con ellos y creo que lo hicimos muy bien. Nos basamos en hechos, no en emociones, y no les faltamos al respeto. Solo dijimos lo que todos podían ver y se llegó a un punto de ruptura. Por eso, volveríamos a hacer negocios con ellos en el futuro si tiene sentido, y aún los hacemos a través de McLaren Applied Technologies, por lo que siguen siendo clientes", relató el jefe de la escudería.

"Queremos que la gente viese cómo manejamos las cosas cuando no van bien, porque si miras la otra relación de Renault en la Fórmula 1, no creo que haya sido buena. Ganaban carreras y tenían acalorados intercambios en televisión. Nosotros no estábamos ni terminando carreras y nos ves dando la mano a Honda", reflexionó el CEO del equipo inglés, que realizó este particular balance positivo del año sentenciando que "a pesar de todas las dificultades, y hubo muchas, nuestra relación siempre se mantuvo fuerte. Estaban tan frustrados como nosotros, pero nunca hubo un dedo señalando". Esa es, probablemente, la única medalla que pueda colgarse en estos doce meses.

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