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EL CIRCO DE PUIGDEMONT

jueves 04 de enero de 2018, 11:34h
Salvador Sostres, en un artículo que no tiene desperdicio, publicado en ABC, desvela la operación circense que...

Salvador Sostres, en un artículo que no tiene desperdicio, publicado en ABC, desvela la operación circense que prepara el expresidente felón Carlos Puigdemont. Tal vez el sagaz periodista haya pinchado el globo. Carlos Puigdemont estaba organizando, y tal vez siga haciéndolo, presentarse de incógnito en Barcelona y acceder al Parlamento catalán en la sesión de investidura. Elegido presidente de la Generalidad tras su aparición en carne mortal, el prófugo cree que nadie se atrevería a meterle en la cárcel. La jugada no puede ser más espectacular. El expresidente fugado se burlaría de todos y dejaría a Mariano Rajoy con un palmo de narices. Como en el referéndum del 1 de octubre, demostraría que puede regatear a Rajoy, como Messi a los jugadores del Real Madrid.

La espectacularidad de la maniobra desvelada por Sostres es innegable. Su realización, una vez descubierta, no parece probable. Tal vez el expresidente pinocho pueda contar con algunos mossos, pero la Guardia Civil y la Policía Nacional estarán alerta para impedir, en primer lugar, el acceso de Puigdemont al Parlamento catalán, para detenerle después y ponerle a disposición de la Justicia por los presuntos delitos de rebelión, sedición y prevaricación. Conviene no olvidar que Carlos Puigdemont perpetró un golpe de Estado y, cuando su intento resultó desarticulado, en lugar de aceptar la decisión de los jueces, como hizo Oriol Junqueras, se fugó para darse la vida padre en la Bruselas de los grandes restaurantes, las óperas más cotizadas y los mejores entretenimientos.

Existe un criterio, generalizado en la clase política, de aceptar a Oriol Junqueras como presidente de la Generalidad. Carlos Puigdemont hará cuantas piruetas sean necesarias para desarticular a su gran rival de ERC. Sin embargo, tal vez no consiga su propósito porque la cobardía innata del expresidente felón le aconsejará en última instancia no jugarse la cárcel.