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BALONCESTO

NBA. Steph Curry resplandece tras su lesión: 45 puntos en tres cuartos

EL IMPARCIAL
domingo 07 de enero de 2018, 03:21h
Actualizado el: 01/07/2018 03:31h
El astro de Golden State se bastó para derrumbar a Los Angeles Clippers.

Stephen Curry, el líder silente de los Golden State Warriors tras la llegada de Kevin Durant y el crecimiento del peso de Draymond Green, sufrió en este curso un esguince de tobillo que le dejó fuera de la dinámica del baloncesto durante 11 partidos. Sin embargo, la calidad de este jugador, que apunta a leyenda y rompedor de todos los récords relativos a la suerte del triple en la historia de la NBA, le llevó a dejar boquiabierto a todo el planeta en su regreso a las canchas.

Fue el 31 de diciembre, cuando Steve Kerr, Curry y el equipo médico decidieron que era oportuno hacerle volver a jugar. Los Warriors recibían en Oakland a los Memphis Grizzlies de Marc Gasol, y los visitantes no pudieron más que ejercer como sujetos pasivos de la enésima barbaridad del tirador. Firmó 38 puntos, 10 de 13 en triples, 4 rebotes y tres asistencias. Su efectividad desde la larga distancia resultó, simplemente, exótica. No por normalizada deja de ser una excepción de rango atemporal.

Pues bien, en la madrugada de este domingo su equipo competiría ante los Angeles Clippers, después de haber tumbado al máximo rival por la cima de la Conferencia Oeste, los Houston Rockets. Hae un puñado de horas. De nuevo no iba a poder participar Kevin Durant, por lo que Curry sabía que debía dar un paso al frente. Forzar la máquina. Aunque sólo llevara 7 días de actividad competitiva después de su molesta lesión. Y de nuevo volvió a hacerlo: asestó a los angelinos una marca de otra era.

El icónico triplista y anotador suplió el problema muscular de Durant y el discreto día de Klay Thompson con una tarjeta de 45 puntos en 29 minutos. En los tres cuartos en los que participó, aquellos que sentenciaron el duelo en el que los californianos perdieron a Blake Griffin -por enésima oportunidad- debido a una conmoción cerebral, portó las riendas del juego, imponiendo el ritmo que más favorece al estético estilo de su vestuario. Bien secundado por Green, nadie pudo congelar su estado de forma.

Curry estableció la mejor marca de la temporada con todo el último cuarto sentado en el banquillo. Logró encestar 8 de 16 en triples, 11 de 21 tiros de campo y 15 de 16 tiros libres. También, su inteligencia le llevó a capturar seis rebotes, repartir tres asistencias y recuperar tres balones. Esto es, una nueva exhibición que desembocó en un 121-105 en el que el fondo de armario de los Warriors tuvo la oportunidad de sentirse partícipe del mejor equipo de baloncesto del planeta.

Bajo su paraguas emergieron JaVale McGee, Nick Young -11 puntos cada uno- y David West -10 puntos-. Toda la energía generada por Curry condicionó la duodécima victoria consecutiva sobre los Clippers, la apliación de la racha hasta el 17-2 desde el 27 de noviembre para un récord general imbatible de 32-8. En concreto, desde que ha vuelto Stephen -tras 23 días parado-, el astro de Akron ha acumulado 28 triples y disfruta de un 54% de tino en los tiros de campo. Sus números, escondidos en una orquesta resplandeciente, son mejores que cuando ganó su segundo MVP como mejor jugador de la temporada regular. Aunque nadie le meta, todavía, en esa quiniela.

Además, la jornada asistió a una victoria agónica de los cansados Celtics ante los Brooklyn Nets. Lleva tiempo el equipo de Boston ofreciendo síntomas de agotamiento después de su sorprendente y triunfal comienzo de curso, pero el caso es que sigue sumando partidos ganados para alimentar su liderato en la Conferencia Este sobre los Cleveland Cavaliers de Lebron James, equipo al que sacan 5 partidos a estas alturas del calendario.

En esta ocasión Kyrie Irving sí lidero en anotación a sus compañeros en la visita al Barclays Center. Aglutinó 21 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias en otro esfuerzo coral que colocó a cuatro jugadores en dobles digitos, siendo el novato Tatum el escudero del ex Cavalier con 14 puntos y 6 rebotes. Escaparon los punteros a las bajas de Al Hordford y de Gordon Hayword para afianzar su puesta en escena sensacional, comandada por la filosofía implantada por Brad Stevens desde el banquillo.

Finalmente, los Rockets se despeñaron ante unos Pistons que no pudieron contar con su pívot referencial Andre Drummond ni con su base Reggie Jackson. La baja de James Harden sigue hiriéndo sus posibilidades de robar el factor cancha a los Warriors a los tejanos (27-11) y Chris Paul no es capaz de lanzar a sus compañeros hacia el triunfo de manera consistente (a pesar de concatenar 16 puntos, 13 asistencias y 8 rebotes). Seis jugadores acabarían con dobles dígitos, siendo Gerald Green otra vez de los máximos artilleros, saliendo desde el banquillo. El fluir de Eric Gordon se quedó en 15 puntos y el 107-101 final no hace sino corroborar su dependencia total y absoluta de una buena versión del barbudo candidato a MVP para mirar a la cara a los favoritos al anillo.

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