Legendaria ronda de pruebas en esquí nórdico y esquí alpino.
La siempre espectacular ronda de pruebas de esquí alpino y nórdico de comienzos de año ha ofrecido en 2018 el amanecer de una nueva página en la historia de esas disciplinas. Sus protagonistas son el austríaco Marcel Hirscher y el polaco Kamil Stoch. Uno, esquiador y el otro, saltador. Ambos han alcanzado en esta semana a nombres legendarios del esquí internacional para ofrecer al aficionado la sensación de haber asistido a exhibiciones únicas.
Hirscher acumuló entre sábado y domingo sus triunfos 51 y 52 en la Copa del Mundo, evento del que es líder con más de 100 puntos de ventaja con respecto a sus rivales en las modalidades de eslalon y eslalon gigante. El austríaco consiguió, de este modo, dejar atrás la marca de 50 victorias del icónico Alberto Tomba y se colocó a tan sólo dos triunfos de otro tótem del esquí, su compatriota Hermann Maier. Los 86 capítulos gloriosos registrados por el sueco Ingemar Stenmark siguen siendo utópicos.
El referente del deporte en Austria cosechó estos honores con su victorias en el eslalon gigante y el eslalon de la estación de Adelboden (Suiza). Su cuarto triunfo consecutivo en el circuito de la Copa del Mundo, seis en esta temporada, además, le acercan al Globo de Cristal y le instalan en el podio histórico del esquí alpino. Este domingo fueron sus perseguidores y sujetos pasivos de su paroxismo Michael Matt y Henrik Kristoffersen. Y es que Hirscher se impuso en ambas mangas. Y el sábado, por otro lado, sometió al propio Kristoffersen y a Alexis Pinturault.
Su monopolio en la disciplina del esquí alpino es fruto de sus éxitos precedentes en Beaver Creek (Estados Unidos), Alta Badia (Italia), Val d'Isere (Francia), Madonna di Campiglio (Italia) y Zagreb (Croacia). Nadie contempla un cambio de guardia en el corto y medio plazo frente a un deportista de tal dimensión.
Kamil Stoch, por su parte, sacó brillo a esta edición de Año Nuevo en lo relativo al torneo 4 Trampolines haciendo leyenda de la categoría. Hizo Pleno. Ganó las cuatro pruebas, un hito sólo logrado una vez en toda la historia de este deporte. El récord lo poseía en solitario el alemán Sven Hannawald, que conquistó la cuatro pruebas de salto en la edición 2001-2002. El caso es que con el triunfo en Bischofshofen (Austria), de este sábado, redondeó una actuación particularmente elevada.
El polaco sumó 275,6 puntos en el trampolín Paul-Ausserleitner-Schanze HS140. En ese aparato se presentaba con 65 puntos de ventaja sobre el alemán Andreas Wellinger, pero, lejos de sentir la presión, se propulsó hacia la trascendencia. Primero ejecutó un salto de 132,5 metros y 133,8 puntos, y en la segunda manga sólo necesitó un salto de 137 metros para adjudicarse la victoria. Así, su puntuación sería superior a los 272,4 de Anders Fannemel y los 270,5 de Wellinger.
Stoch, que revalidó el título en la general al sacar casi 100 puntos a sus perseguidores, venía de haber ganado el 30 de diciembre en Oberstdorf (Alemania), el día de Año Nuevo en Garmisch-Partenkirchen y el 4 de enero en Innsbruck (Austria). El clásico torneo viviría, por tanto, en su 66 edición una actuación propia de la cima del esquí. Con 30 años, el saltador excelso vive el mejor momento de una carrera avalada por los dos oros olímpicos logrados en Sochi (2014), el oro mundial de trampolín largo en Val di Fiemme (2013) y las dos generales de la Copa del Mundo (la de 2013-14 y la presente)
El mencionado éxtasis ha regalado al saltador, además, el hecho de arrebatar la general de la Copa del Mundo a Richard Freitag por 12 puntos. Es la consecuencia de haber salido de los 4 Trampolines con su vigésimo sexta victoria en la Copa del Mundo y su quincuagésimo primer podio.