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CIUDADANOS Y PARTIDO POPULAR: GUERRA SIN CUARTEL

lunes 08 de enero de 2018, 13:16h
Salvo alguna aislada excepción, los partidos políticos españoles ponen su propio interés por encima del...

Salvo alguna aislada excepción, los partidos políticos españoles ponen su propio interés por encima del interés general. Ahí está la explicación del desprecio ciudadano por su clase política, tal y como revelan, mes tras mes, desde hace quince años, las más solventes encuestas. Los partidos políticos, que deberían significar la solución de los problemas de España, se han convertido en el tercero de los grandes problemas que agobian a los españoles.

La crecida de Ciudadanos en las elecciones catalanas ha incendiado Génova y Moncloa. Frente a las merengosidades arriólicas de Mariano Rajoy, Albert Rivera ha izado la bandera de la unidad de España, sin veladuras ni debilidades. En Moncloa y en Ferraz temen que el éxito de Ciudadanos en Cataluña se contagie al resto de España. Dirigentes destacados del PP han exigido a Rajoy la modificación de su política, que recuerda a la de Martínez de la Rosa, aquel presidente del Gobierno al que la sagacidad popular llamaba Rosita la Pastelera. Incluso le han planteado una crisis de Gobierno y la eliminación de algunos ministros inefables o inertes, tal y como se recoge hoy en varios periódicos digitales.

Seguramente los críticos del Partido Popular tienen razón. Pero Mariano Rajoy contestará dando largas. Ni aunque se forme una caravana de peperos ilustres que se pasen a Ciudadanos -se habla de Gabriel Elorriaga y Cayetana Álvarezde Toledo- el presidente del Gobierno abandonará la cachaza. Eso sí, los dirigentes populares, que sienten ya el riesgo de perder sus cargos, han puesto en marcha la ofensiva contra Ciudadanos. El año 2018 estará presidido por esa guerra sin cuartel.

La situación actual, tan tensa tan hirsuta, tan compleja, aconseja que los dos partidos de centro derecha, atendiendo al interés general, cierren una alianza para combatir a los que se esfuerzan por despedazar España. La impresión, sin embargo, es la contraria. PP y Ciudadanos parecen librar ya un choque de intereses para regocijo de sus enemigos.