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Y DIGO YO

La transformación ‘indepe’

jueves 11 de enero de 2018, 20:22h

A nadie le cabe la menor duda de que los ‘Jordis’ y Forn han renegado de la independencia unilateral en Cataluña única y exclusivamente para convencer al juez Llarena de su buen corazón y espíritu separatista rehabilitado e intentar salir de la cárcel. No hay otro objetivo ni intención. Es la transformación ‘indepe’.

En cualquier caso, llama la atención la originalidad de los argumentos y sorprende, por ejemplo, que el líder de Ómnium Cultural haya dicho que de esta forma, así, por la vía utilizada hasta ahora, no se va a lograr la independencia y que el único referéndum válido será ese que convoque el Gobierno de España. Cual revelación divina, chirría también que el responsable de la ANC de forma repentina no crea en la unilateralidad como única vía para alcanzar la independencia.

Otro que también ha dicho ‘hasta aquí llego, yo ya no quiero seguir con esta historia’ es el ex consejero de Interior de la Generalitat Joaquim Forn, que –esta vez sí– ha querido dejar claro que siempre ha defendido una forma de actuar pactada con el Estado y que, por supuesto, acata la Constitución. Textualmente, ha dicho que de seguir el procés por la vía unilateral “se bajaría del tren”.

Exactamente eso mismo es lo que han hecho en las últimas horas Carmen Forcadell, que ya ha informado de que no repetirá como presidenta del Parlament, o Carles Mundó, cuyo nombre había sonado para varios puestos relevantes, y que dijo que se volvía a ejercer la abogacía por motivos personales. Y es que no hay nada más personal que perder la libertad porque entras en la cárcel. Pero es que esta semana hizo lo mismo Artur Mas, que unos dicen que se marcha acorralado por la corrupción y otros porque le marginan y no puede controlar a Puigdemont.

Como fuere, una lista de bajas que puede seguir creciendo a medida que se vayan desarrollando los acontecimientos. Lo que queda claro es que tanta baja demuestra un fracaso evidente del independentismo. Tanta baja como para no saber quién va a ser el propuesto para presidir su Parlamento porque nadie quiere hacer el ridículo de aprobar un reglamento que permita investir a un ‘president a la fuga’ y nadie quiere correr el riesgo de acabar como Junqueras y compañía o como los que están en libertad bajo fianza. Tanta baja provocada, además, por la desconfianza en el socio y el desengaño con el compañero.

No deja de sorprender que ahora se lamenten, reculen, se echen para atrás o a un lado, se bajen del tren cuando se les avisó. No pueden siquiera poner cara de tonto y decir que no sabían. La ceguera reinante en un amplio sector del independentismo es tan grande que, aunque se le advirtió por activa y por pasiva de las consecuencias de seguir con la ‘locura’ de la DUI, ahí estaban, al pie del cañón, con la estelada y puño en alto cantando ‘El segadors’, orgullosos de la foto pensando que harían historia, pero votando ilegalidades y saltándose las leyes.

Luego vino la cárcel y entonces abrieron los ojos, entonces vieron que no era broma, que todos los avisos iban en serio y que eso de comerse el turrón –y lo que les queda– entre rejas es muy duro y no tiene nada de heroico, sobre todo cuando algunos huyeron para evitar esto precisamente. Cara de tonto que se le queda a uno. Una bofetada en toda regla para volver a la realidad.

Lo cierto es que la gran mayoría de los que han tenido alguna responsabilidad en la declaración de independencia en Cataluña y en el referéndum-chiste del 1 de octubre están cambiando su línea de defensa para poder irse a casa. Es de suponer que los encargados de lidiar con estos asuntos saben lo que pasa y conocen las argucias legales para conseguir un fin. Lo que, desde luego, no tendría sentido es meter en prisión preventiva a alguien al que se acusa de un delito tan grave como para pedir 30 años de prisión y que poco tiempo después lo dejes en libertad porque dice que ahora sí ha visto la luz y la Constitución está por encima de todo.

Curioso cómo desaparece la sensación de impunidad. Al final uno no sabe con qué quedarse, todo parece simbólico de repente. ¿Piensan igual todos los que les votaron o les apoyaron o entienden que fingir arrepentimiento es legítimo? Nada que una temporada a la sombra no arregle. ¿Quién decía que la cárcel no reinserta?

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