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Los independentistas ya imponen su mayoría en el Parlamento catalán

miércoles 17 de enero de 2018, 12:53h

El Parlamento catalán ha celebrado este miércoles su sesión constitutiva después de las elecciones del 21-D. Ernest Maragall, como presidente de la mesa de edad, inauguró el acto olvidando su puesto institucional por un día, al pronunciar un mitin a favor de los diputados encarcelados y huidos. Pese a la protesta de Inés Arrimadas, la primera decisión de la mesa fue aceptar el voto delegado de los encarcelados Junqueras, Forn y Sánchez. Sin embargo, los diputados prófugos eludieron ejercer su voto para evitar el recurso anunciado por el Gobierno.

La votación no deparó sorpresas al imponer los separatistas su mayoría con la anuencia de En Común que votó en blanco. Roger Torrent, el elegido presidente de la nueva mesa del Parlamento está considerado un independentista radical y hombre de confianza de Junqueras.

A partir de ahora, se abre un plazo de 10 días hábiles para que el presidente del Parlamento catalán abra consultas con los grupos parlamentarios para proponer un candidato como presidente de la Generalidad. El pleno de investidura debe convocarse antes del día 31 de enero.

En principio, el acuerdo entre los independentistas se basa en el nombramiento del diputado de ERC Roger Torrent como presidente de la mesa y, en investir telemáticamente a Puigdemont como presidente de la Generalidad, pese a las conocidas reticencias del grupo parlamentario liderado por Junqueras.

Y es que, en el supuesto de que el Parlamento catalán llegara a votar la investidura de Puigdemont, el ex presidente prófugo no podría presidir la Generalidad desde Bélgica, pues el Gobierno lo recurriría inmediatamente y mantendría el artículo 155. De ahí el misterio que rodea al acuerdo entre los separatistas que, a sabiendas de que nunca podrán gobernar, insisten en su delirante hoja de ruta. Todo indica que se trata de una añagaza para ganar tiempo a la espera de que el ex presidente, antes de protagonizar un nuevo fracaso, ceda y elija a un diputado de su partido para presidir la Generalidad.

En caso contrario, si Puigdemont se empeña en ser investido a distancia, dentro de dos meses, plazo máximo para elegir al nuevo presidente, el Parlamento catalán volverá a vivir una charlotada para, a continuación, ser disuelto automáticamente por el artículo 155. De momento, también para ganar tiempo, los separatistas han tenido la prudencia de que no votaran los diputados prófugos, pues el Ejecutivo del PP hubiera anulado la sesión constitutiva del Parlamento con un recurso al Tribunal Constitucional. Hay que esperar que los separatistas mantengan la prudencia y se olviden de Puigdemont antes de perder el Gobierno de la Generalidad y embarcarse en unas nuevas elecciones.

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