fusión de arquitectura y arqueología
Moneo explica el desarrollo de su "viaje metafórico"
viernes 11 de julio de 2008, 21:25h
Lo que lleva a pensar que ha sido una carrera de maratón -como tantas otras a la que ya está acostumbrado este gran arquitecto-, aunque este proceso en concreto fue "lento", según Moneo, y se desarrolló "al unísono junto con los arqueólogos". Así, "uno de los aspectos más importantes -matizó- fue la propuesta de conservación de este tipo de edificios", es decir, "su condición monumental", porque "el impacto urbano de la arqueología es importante" en la ciudad.
De ahí, que "el problema", en palabras del creador de la ampliación del Museo de El Prado, fue "¿cómo integrar el teatro?, que éste fuese parte de la ciudad" de Cartagena. Por lo que se entabló lo que formalmente se conoce como una "discusión académica", en este caso con arqueólogos, para acordar la meta del proyecto que fue, señaló Moneo (Tudela, 1937), la de mantener la estructura "original" del teatro y "de lo que se había encontrado en la excavación".
Y, además, "recuperar parte de la escena" del teatro, "dejando -añadió- a la vista unas piezas" sin reconstruir -respetando así su carácter de yacimiento arqueológico-, en contraste, con algunas partes que han sido proyectadas como escalinatas, escaños o columnas para que los visitantes observen fácilmente la estructura.
Evocaciones romanas
Por otro lado, el Teatro Romano se encuentra rodeado por viviendas de una barriada obrera que evoca "a Roma" de forma "inevitable", señaló el también galardonado con la prestigiosa Medalla de Oro de la Arquitectura 2006. En realidad, se crea "un modo de convivir con el pasado y hablar de continuidad" en este nuevo museo en el que el "itinerario" comienza en la "Plaza del Ayuntamiento, que es -señaló- el espacio urbano más consolidado y que la gente siente más como espacio público por antonomasia".
Moneo espera que el factor "sorpresa" desempeñe un papel muy importante para los visitantes del museo, ya que comenzarán el recorrido por el Palacio Pascual de Riquelme y terminarán en una pasarela al aire libre desde la que se aprecia el foro del teatro.
Asimismo, parte de la meta de integrar este espacio escénico -datado en el siglo I a.C, en el imperio de Augusto- fue que "se mantuviese como yacimiento arqueológico" -no habrá actuaciones- y definir el lugar con "un muro", que conforma un mirador ajardinado y con vistas "al puerto, la ciudad y al teatro".
Relato arquitectónico
El resultado de esta construcción ha sido "ir enhebrando episodios de arquitectura distintos", ya que el Museo-Teatro Romano alberga un conjunto de civilizaciones que llegaron a Cartagena, un puerto natural clave en la historia del mar Mediterráneo. Así, tras comenzar por el Palacio Pascual de Riquelme, el recorrido prosigue por un corredor arqueológico bajo la Iglesia medieval de Santa María la Vieja -que exhibe restos de construcciones romanas, medievales y musulmanas- y finalmente, la "última sala" es para el teatro romano.
Dicho museo, añadió Moneo, se creó con el objetivo de "dar cabida a los restos arqueológicos" que se hallaron en las excavaciones del recinto y, a su vez, se ha pensado en que va a ser "el principio de un lugar de estudios romanos". Por otro lado, el Museo-Teatro Romano se ha inaugurado, a pesar de que en una parte anexa al mismo -denominada "el pórtico"- los arqueólogos y Moneo siguen trabajando indistintamente en ella.
Tan sólo un pequeño detalle en el que se detuvo este gran arquitecto que horas antes del acto de inauguración supervisaba el museo y sus alrededores, mientras se mostraba contento con este trabajo que devuelve parte de la gloria que tuvo la civilización romana en esta ciudad que fuera bautizada como Carthago Nova.