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NOVELA

Jorge Fernández Díaz: La herida

domingo 28 de enero de 2018, 18:13h
Jorge Fernández Díaz: La herida

Destino. Barcelona, 2018. 336 páginas. 18,90 €.

Por Luisa Sánchez

“Cuando uno alcanza mi edad, la mayoría de la gente a la que admira, está muerta y yo hace muchos años que admiro a Jorge. Le conocí como un periodista joven y lo he visto convertirse en un novelista respetadísimo y fundamental en la Argentina actual. Es valiente, incisivo, temido, odiado y admirado al mismo tiempo. Se hace enemigos porque es valiente y se hace amigos porque es de una entereza y lealtad increíbles”. Con estas palabras presentó Arturo Pérez-Reverte al escritor y periodista argentino Jorge Fernández Díaz (Buenos Aires, 1960) en la puesta de largo de su novela La herida, en un acto recientemente celebrado en la Fundación Telefónica de Madrid, que congregó a un público entregado, y contó con la presencia de escritores como su compatriota Martín Caparrós y Javier Marías.

Lo acontecido en el evento pone de manifiesto que Fernández Díaz ha logrado atraer a numerosísimos seguidores no solo en su país, donde La herida al poco de publicarse se encaramó al primer puesto de la lista de libros más vendidos, superando incluso a Origen, la última novela de Dan Brown, muy ducho en las lides best selleras. Hay que aclarar desde el principio que esa condición de best seller de La herida no está reñida con un privilegiado manejo de los resortes narrativos y una escritura que supera con creces la mera eficacia para atrapar al lector en un excelente cruce de novela negra y novela política.

Esta fórmula, que debe mucho a su profesión periodística -Fernández Día ha confesado que en sus ficciones cuenta lo que no puede relatar en sus crónicas-, ya la había ensayado con éxito el autor bonaerense, sobre todo en El puñal (Destino), que cosechó una magnífica acogida, en la que las cloacas del poder aparecían con toda su crudeza y suciedad. Corrupción a espuertas en un entramado de narco-política, de ambiciones desatadas, de ansia incontrolable de dinero y dominio.

Sin duda, uno de los hallazgos de El puñal fue la creación del personaje de Remil, un espía de la Casita, departamento muy especial de la inteligencia argentina, excombatiente de la guerra de las Malvinas, con muy pocos escrúpulos, aunque quizá, como otros antihéroes, con su propio código ético. En cualquier caso, como él mismo explica, tiene muchos nombres, pero todos le conocen como Remil, “hijo de remil putas”, según le caracterizó el sargento que le salvó la vida en las Malvinas. En El puñal, el comisario Cánaris, jefe de Remil, le ha encargado la protección de una abogada española que llega al país austral para hacer negocios. Ahora en La herida, se entremezclan dos líneas: una es la búsqueda de una monja argentina que ha desaparecido en uno de los barrios bonaerenses más peligrosos, controlado por los narcos. La otra es que Remil tiene que ayudar a dos mujeres contratadas por el gobernador de la Patagonia para subir su popularidad con vistas a las elecciones. A través de la voz narradora en primera persona de Remil, nos sumergimos en una trama vertiginosa, en varios escenarios, donde traiciones, corrupción y mafia al más alto nivel dibujan un desolador panorama.

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