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ESTRENO EL 2 DE FEBRERO

Nick Park: “Al stop motion se le da por extinguido y siempre acaba destacando”

Nick Park: “Al stop motion se le da por extinguido y siempre acaba destacando”
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(Foto: EFE/Fran del Olmo)
Javier Nuez
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javiernuezelimparciales/11/6/11/23
jueves 01 de febrero de 2018, 02:18h
Actualizado el: 01 de febrero de 2018, 10:43h
Entrevista con el director de Cavernícola, la nueva película de animación del estudio Aardman. Por Javier Nuez.

Este viernes se estrena en España Cavernícola, una cinta que vuelve a mostrar el buen hacer del estudio Aardam, casa madre de Wallace & Gromit, Chicken run y La oveja Shaun.

En esta ocasión, sus ya clásicas creaciones de arcilla modelada se trasladan a una pintoresca Prehistoria donde el choque cultural entre una tribu de la Edad de Piedra y el nuevo mundo de la Edad de Bronce se resuelve mediante un particular partido de fútbol.

Nick Park, con cuatro Oscar a sus espaldas -tres a mejor corto animado por Creature comforts (1989), The wrong trousers (1993) y A close shave (1995); y uno a mejor película de animación por Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit (2005)-, sigue rezumando pasión por el oficio y amor por sus creaciones cuando habla de ellas.

Pese al largo bagaje, Cavernícola es la primera película que firma como director en solitario. Una aventura que empezó en 2010, ocho años en los que acabó germinando una idea que le rondaba la cabeza desde edad bien temprana. A los once años quedó maravillado con los dinosaurios creados por Ray Harryhausen para Hace un millón de años, los mismos a los que tenía que hacer frente una Raquel Welch convertida en sex symbol.

“Fue la película que me inspiró para coger la cámara casera de mis padres y empezar a hacer mis propias películas”, reconoce Park. Entretanto, la animación estilo rubber hose con la que crecían los infantes británicos por aquel entonces hacía mella también en la mente del joven creador, junto al surrealismo de Terry Gilliam en las animaciones que hacía para los Monty Python. “De pequeño me gustaba improvisar todo tipo de técnicas: dibujaba en el cuaderno, en la pizarra… hasta que fui gravitando hacia un estilo más de marioneta, con arcilla concretamente, ya en la escuela de cine”. El flechazo se había producido.

Cualquier mención al proceso artesanal de sus creaciones lleva un brillo especial a los ojos de Nick Park. Le han ofrecido muchas veces dirigir proyectos de otro estilo de animación, pero él lo tiene claro: “Hay gente que trabaja animación digital y que lo hace muy bien, sí. Pero esto es realmente lo mío y lo que me permite expresar mi tipo de humor”.

No resta méritos a una competencia de una animación entregada al 3D que devora el mercado a rara avis como son los estudios Aardman o Laika (Kubo y las dos cuerdas mágicas): “Soy un gran admirador de lo digital, y de Pixar también, pero a lo largo de los años nos han dado muchas veces por extinguidos y siempre que aparecemos acabamos por destacar”.

Como ejemplo, apunta al personaje de un pato gigante que aparece en la película, lo que provoca una nueva reacción pasional. “Igual habría sido más fácil hacerlo CGI, pero amo el proceso de construirlo. ¡Y luego la dificultad de animarlo midiendo casi un metro de largo!”, exclama mientras compara la medida con los dos personajes de arcilla (y usados en la película) que le acompañan en todo momento durante la entrevista. “Rodar la escena de cuando se ve pequeño hasta que se hace grande, teniendo que alejar la cámara como nunca… Ese tipo de retos ante ese enorme Frankenstein son muy difíciles de rodar”, apunta.

Mientras señala y toquetea a las reproducciones de Dug y Cerdog, continúa diciendo que “a mí lo que me gusta es ver la piel, el pelo, cómo se mueve, las imperfecciones, que se noten las huellas de los dedos en la masa… me recuerdan a esas películas de King Kong de antes, las bellas imperfecciones”.

Este proyecto, empezado desde cero, es el mayor al que se ha enfrentado el estudio en sus 40 años de historia. Park reconoce que “el mayor reto es lograr que la audiencia se identifique con unos personajes y un mundo nuevo, del que se ha partido de cero”.

Ya en faena, reconoce que lo más difícil fue hacer atractivo en pantalla el partido de fútbol. “Normalmente los duelos futbolísticos no son nada cinematográficos. El reto era hacer que resultara atractivo, emocionante… y encima en stop motion”, señala antes de añadir que “hice mucha investigación: películas sobre equipos perdedores, los ángulos de las tomas… Al final siempre tuve en mente la referencia de Gladiator para rodar este partido de fútbol”.

Cavernícola es el séptimo largometraje de Aardman, estudio que saltó a la fama por las aventuras de Wallace & Gromit, reconstruidas en arcilla y rodadas mediante la técnica de stop motion, la marca de la casa. Precisamente Gromit, el perro, es el personaje favorito del director, que se despide con una declaración de amor hacia su criatura: “¡Es tan expresivo! Nació de la arcilla, con esas cejas, tan humano… descubrí cómo hacer esto junto a él”.

Cavernícola llega a los cines españoles este viernes, 2 de febrero.

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