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Super Bowl LII. Los Eagles ganan a los Patriots y niegan la gloria a Brady

Super Bowl LII. Los Eagles ganan a los Patriots y niegan la gloria a Brady

lunes 05 de febrero de 2018, 05:30h
El duelo final de este curso batió un buen puñado de récords.

Tom Brady, que llegaba a la Super Bowl LII tras ganar su tercer MVP con 40 años, se adueñó del partido final de la temporada en la NFL ante los Philadelphia Eagles. El ganador de cinco anillos batió la marca de yardas completadas en un envite por el título. El de la madrugada de este lunes ya había superado en su tercer cuarto el mayor registro de yardas totales acumuladas por los dos equipos en la relación histórica de enfrentamientos por la gloria del fútbol americano. La excelencia del quarterback más seguido y a la vez odiado guió a los Patriots hacia una remontada sensacional. Pero se quedó en la orilla. La gloria inherente a ser el jugador con más anillos que jamás haya jugado a este deporte se le esfumó en los minutos finales.

Minneapolis acogería una lucha intensa, interesante y sin cuartel desde el comienzo. Los Eagles, que llegaban sin su estrella Carson Wentz -lesionado de larga duración-, se apoyaron en el buen desempeño de su lanzador reserva Nick Foles -que se aseguró una plusmarca al convertirse en el primero en anotar un touchdown como receptor- para entrar en calor desde el primer drive. Pero las brechas que consiguió edificar serían estrechadas por los favoritos en cada tramo del evento. No obstante, los pupilos del icono Bill Belichick sólo pudieron hacerse con el liderato en el cuarto final, después de haber despertado a su tight end estelar Rob Gronkowski (después de este 5 de febrero, el receptor con más yardas en play-offs nunca visto) tras el paso por vestuarios (firmaría dos anotaciones y más de 100 yardas desde entonces).

El relato abrió fuego desnudando la debilidad de la actuación defensiva, desde temprano, en la casa de los Vikings. El marcador postrero (41-33), que desató el paroxismo en la 'ciudad del amor fraternal' con el primer anillo de la NFL de la franquicia, fue testimonio de un devenir en el que el rendimiento de los zagueros sólo asomó a través de síntomas descontextualizados. Eso sí, del lado de los Eagles lo hizo en la última recta y en serio, para forzar un fumble decisivo, con Brady como víctima, y para evitar que los de New England destaparan la épica en el Hail Mary (lanzamiento sobre la bocina) finalmente inocuo. No le habían anotado al sistema de cierre dirigido por Joe Pederson en los dos últimos minutos de ningún duelo del curso y el de esta fecha no iba a ser una excepción.

La cita que encumbró a Foles, MVP de la final con 29 años, en su primera Super Bowl, arracaría con un rápido intercambio de drives lúcidos que concluyeron en field goals (conversiones de tres puntos). Entonces, con el marcador empatado, el secundario con el que nadie contaba al comienzo del calendario lanzó para el primer touchdown de los tres que conectaría. El running back Legarrette Blount y los peones versátiles Corey Clement y Nelson Agholor anunciaban su repercusión sembrando lo que recogería en forma de pase quirúgico hacia la end zone Alshon Jeffery. La anotación tras los aciertos de Elliott y Gostkowski remarcó la convicción de los de Philadelphia.

Pero Elliott fallaría el extra point y Brady puso en órbita por vez primera a Amendola en lo que supondría un aviso para el personal. La dinastía del siglo XXI no iba a soltar las riendas tan fácilmente. El drive que empezó la respuesta inmediata en el fin del primer cuarto, con una fluidez maravillosa, sería rematado en el segundo con una opción más que factible para el kicker. En ese punto descubriría el excelente trío de técnicos de los Patriots -que se deshacía en esta noche- que los detalles les iban a ser esquivos. El más que fiable Gostkowski falló la patada de 26 yardas. Regalaban puntos ambos equipos, por tanto, a las primeras de cambio.

Foles prosiguió el ejercicio pero la defensa rival le frenaría generando el primer punt del ajedrez. Y Brady recogería el guante sin pestañear. Localizó un pase certero hacia Brandin Cooks -que recibió el premio de ser noqueado por Malcolm Jenkins- pero no enlazaría la argucia hilvanada con Amendola, que pasó a ser quarterback en la treta. Y Tom, que quedó sin marca para avanzar por lo menos hacia los aledaños de la zona roja, perdonó a la zaga ajena al no atrapar el pase. Falló una recepción sencilla y los zagueros del equipo en ventaja (9-3) se colgaban la primera medalla. Y, como impía contestación, el quarterback reserva devenido en protagonista abrazó al determinante tight end Zach Ertz y a Jeffery para que Blount hiriera a su otrora franquicia con una carrera corta para touchdown. Los Eagles penalizaban el error del mito y se escapaban hasta el 15-3 (marraron el intento de conversión de dos puntos).

El orgullo, la competitividad y la clase de los Patriots alcanzan cotas absolutas casi siempre que se necesita. Esta vez les serviría ese adn para renacer antes del intermedio. En algo más de un minuto Brady fijó a Gostkowski en la línea de fuego y el veterano no falló el field goal. Y después de que el running back ex de Miami Ajayi saludara con sus primeras aportaciones al plan de Pederson, Duron Harmon interceptaría un intento agresivo de Foles. Sería la única pérdida del lanzador de Philadelphia. Desde la propia yarda 10 Brady exhibiría jerarquía sacando del olvido a Chris Hogan con un pase estratosférico. Tras una carrera de Lewis, el running back James White completó con touchdown el movimiento reactivo de los favoritos. Así, se instauraba un ajustado 15-12 en el electrónico.

Pero los Eagles refutaron su rebeldía y fortaleza mental neutralizando el clinic de Brady -que acabaría con tres TDs- y la ofensiva contrincante con otro puñado de pases verticales de Foles -sobre todo uno que recibió Clement-. Y Pederson tiraría de pizarra para aportar algo de magia: su quarterback engañó a toda la línea defensiva y de linebackers de New England al fingir que marcaba una jugada mientras que el snap salía. El ovoide llegó al tight end Burton, que lanzó para que Foles, sin marca, se anotara el primer touchdown en la historia de las finales recibido por un lanzador. Otra vez la firmeza de los que jugaban su tercera Super Bowl revertía en una brecha de dos anotaciones (22-12). En ese encuadre se desataría el show del intermedio.

Tras la actuación de Justin Timberlake y la charla de Belichick, los Patriots salieron con la lección fresca y Brady empezó a usar de forma continuada a Gronkowski. La emblemática relación entre ambos puso a su equipo con siete puntos más cuando sólo se habían quemado menos de tres minutos del tercer cuarto. La salida del camarín del hambriento y herido gigante fue fulgurante. Pero Blount, Ajayi y Ertz ayudaron a Foles para que reaccionara patrocinando el touchdown del partido: un pase complicado hacia la triple cobertura que tapaba a Clement. Con más que polémica, los árbitros confirmaron la anotación que frenaba el incendio anhelado por New England. Otro estirón pleno de personalidad hasta el 29-19. La defensa de los vigentes campeones era un coladero -es probable que en esa apariencia influyera la discutida ausencia, por decisión técnica, del cornerback referencial Malcolm Butler-. Si querían remontar tenían que hacerlo confiando en su proverbial ataque.

Y Brady se puso a la tarea, concatenando pases verticales que comían terreno con frenesí. Amendola se coló en la doble conexión con Hogan que desembocaría en el enésimo touchdown. En otro drive de en torno a los cuatro minutos Tom alcanzó las 400 yardas de pase, la cifra más grande marcada por un quarterback en una Super Bowl. Y recortó, nuevamente, la desventaja (29-26). Y en este paisaje, cuando los terceros downs empezaban a pesar y el duelo entró en los 15 minutos finales, a Foles sólo le llegó el talento para forzar un field goal (32-26) y los Patriots, que olieron sangre, saborearían el liderazgo con la conexión Brady-Gronkowski como ejecutora de la remontada (32-33, a 9 minutos de la conclusión). La dupla empató a Joe Montana y Jerry Rice en la historia de la postemporada y Belichick se sacó de la chistera a un arrinconado Burkhead para sorprender.

Le tocaba a los pronosticados como ganadores gestionar ahora la ventaja. Y su ejecución defensiva les lastraría. Foles lanzó varias balas y Ertz y Agholor pescaron un par de ellas para dibujar un drive que empezó en la yarda 25 de Philadelphia -a nueve minutos- y finalizó en touchdown del mencionado Zach Ertz, el último -cuando restaban 2 minutos y 21 segundos-. Los de Pederson (que hace dos años entrenaba en high-school) arriesgaron -convirtieron un cuarto down- y cosecharon seis puntos que les devolvían la preponderancia (38-33). Y en esa tensa cima arribaría el fumble cedido por Brady. El quarterback tuvo el título en sus manos pero falló. Brandom Graham y Dereck Barnett le hicieron el único sack del día en el peor momento. Perdió la posesión muy cerca de su end zone, Elliott anotaría la patada (41-33) y el catalogado como el mejor de todos los tiempos gestionaría mal los 65 segundos restantes. Para el alborozo de una ciudad novel en la celebración de entorchados de la NFL.

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