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190º ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL PADRE DE LA CIENCIA-FICCIÓN

Viajes espaciales, armas químicas, e-mails... Cinco avances que Verne anticipó

Portada del libro 'De la Tierra a la Luna'.
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Portada del libro 'De la Tierra a la Luna".
jueves 08 de febrero de 2018, 17:35h
A lo largo de su prolífica obra el escritor francés se adelantó en numerosas ocasiones a ingenios técnicos que tardarían siglos en llegar.

Este 8 de febrero se cumplen 190 años del nacimiento de Julio Verne, uno de los padres de la Ciencia-Ficción, que logró anticiparse a muchos adelantos tecnológicos desarrollados por el hombre. Valiéndose de sus conocimientos científicos, pero sobre todo de una poderosísima imaginación, el escritor francés redactó obras en las que se describían inventos como el submarino, el cohete espacial o el ascensor, muchas décadas antes de que se idearan. Obras como 20.000 leguas de viaje submarino, De la Tierra a la Luna o La isla misteriosa, dan buena fe de ello. Hoy repasamos cinco de estas predicciones que asombrarían al mundo...

Armas de destrucción masiva

(Fuente: ArtStation)

En su novela Los quinientos millones de la begún (1879), Verne, que compró la idea original a Paschal Grousset, cuenta la historia de dos ciudades norteamericanas enfrentadas, cada una regentada por dos personajes dicotómicos que heredan, como únicos parientes vivos, la inmensa fortuna de una begún hindú: el Dr. Sarrasin, francés, utopista y pacífico; y el Dr. Schultze, alemán, industrioso y belicista.

Con la herencia recibida, Sarrasin construye en Oregón una ciudad modélica, France-Ville, que destaca por su orden, limpieza y poderosa tecnología. Schultze, en cambio, dedica su dinero a desarrollar una totalitaria ciudad industrial, que rige con mano de hierro. En Stahlstadt pululan las fundiciones y las chimeneas, y se desarrollan todo tipo de armas que el magnate vende al mejor postor.

En esta obra Verne anticipa varias de las futuras armas de destrucción masiva que se inventarían a lo largo del siglo XX: se habla de armas químicas, como el proyectil hueco relleno de anhídrido carbónico. También se describe un gran cañón de largo alcance, antecesor del cañón de París. El escritor francés relata, asimismo, el funcionamiento de las bombas de racimo, que define como "proyectiles que contienen 100 pequeños cañones simétricamente dispuestos, encajados los unos en los otros como tubos de un anteojo y que después de haber lanzado los proyectiles se vuelven cañones para vomitar sus pequeñas balas cargadas de materias incendiarias".

Viajes espaciales

(Fuente: NASA)

Probablemente sea uno de los anticipos más geniales y sorprendentes que el visionario literato francés describió, no en un libro, sino en dos: De la Tierra a la Luna y su secuela Alrededor de la Luna.

En ambas obras (que datan de 1865 y 1870, respectivamente) se cuenta como una poderosa institución norteamericana, llamada Gun-Club, decide financiar un proyecto para enviar un cohete a la Luna, valiéndose de un inmenso cañón. Verne relata cómo, tras diversas cuitas personales, y a última hora, tres hombres convencen a los responsables de la misión para que les dejen viajar en el cohete, como finalmente consiguen. Sin embargo, un error de cálculo hace que la nave no alcance su destino final, sino que ésta queda suspendida orbitando alrededor del satélite. Tras un infructuoso intento de posarse sobre el astro selenita, los tres pioneros astronautas caen finalmente al mar terrestre, de donde son rescatados.

Estas dos novelas se adelantarían más de 100 años a la visita lunar que protagonizarían Armstrong, Collins y Aldrin el 20 de julio de 1969. Además, Verne sólo erraría por una hora el tiempo real que el Apolo 11 tardaría en llegar al satélite: 4 días.

El helicóptero

En Robur el conquistador (1886), Verne relata la historia de un inventor estadounidense, Robur, y como éste desafía al Weldon Institute de Filadelfia (una sociedad que aboga por el uso de los aeróstatos), defendiendo que las máquinas más pesadas que el aire pueden volar. Tras ser despedido con burlas de la sociedad, Robur secuestra a varios miembros y los monta en su creación: una embarcación con numerosos mástiles que se vale de una poderosa máquina interna (probablemente eléctrica) para hacer girar unas hélices, gracias a las cuales la máquina "flota".

El submarino

(Fuente: Francetv Éducation)

20.000 leguas de viaje submarino (1869), es quizás la novela más conocida del escritor francés. Sin embargo, es una de las pocas que no se anticipan stricto sensu a los acontecimientos. El submarino Nautilus toma su nombre de un ingenio real, diseñado por Robert Fulton, que fue botado en 1800. Pero Fulton tampoco fue el primero. De hecho, la idea del submarino preocupó a multitud de inventores desde mucho antes. Por ejemplo, según el Opusculum Taisnieri, publicado en 1562: "dos griegos entraron y salieron varias veces del fondo del Tajo en la presencia del emperador Carlos V, sin mojarse y sin extinguirse el fuego que llevaban en sus manos".

Lo original de la novela de Verne no es tanto la descripción de un submarino, evidentemente mucho más avanzado de lo que existía en la época y más parecido a una nave nuclear, sino la referencia a otros inventos "complementarios", que no habían sido todavía concebidos. La escafandra autónoma, que aparece en la obra, no sería descubierta hasta 1943; los fusiles de balas eléctricas o tasers, tampoco aparecerían hasta bien entrado el siglo XX: el primer diseño corresponde al cubano Ciril Díaz, que lo descubriría en 1935.

El futuro...

(Fuente: Pixabay)

Considerada la novela perdida de Verne, París en el siglo XX (1863) es una de las obras más desconocidas y a la vez más inquietantes del escritor francés. Su reciente publicación póstuma (1994) ha provocado que este volumen no haya adquirido la dimensión histórica de otros, aunque, su contenido resulta especialmente llamativo.

El antimodernismo es quizás el prisma a través del que debe valorarse esta obra, en la que Verne se muestra escéptico con la evolución humana y crítico con el avance de la tecnología, a la que tacha de coartar la libertad y el espíritu crítico. Ambientada en 1960, el escritor describe una sociedad masificada, hipertecnificada y estatista, donde los números han vencido a las letras.

En ella se habla de centros de ocio similares a los modernos centros comerciales, "tan lujosos como palacios" e "iluminados con luces de mil colores". Verne anticipa la invención del motor de combustión y la sustitución del motor de combustión por el coche. El tren elevado y el metro también aparecen descritos en la obra.

Obsérvese como se refiere Verne a un invento que permite a los hombres comunicarse a distancia ¿e-mails?: "La telegrafía eléctrica haría disminuir singularmente ese número de cartas, ya que nuevos inventos permitían en aquel tiempo que el remitente tuviera correspondencia directamente con el destinatario; se mantenía así el secreto de la correspondencia [bien, eso más o menos] y todos los negocios más importantes se trataban, de este modo, a la distancia".

Verne también tiene espacio para describir los mercados bursátiles modernos: "Las variaciones de los valores de cotización en el mercado libre aparecían escritas directamente en los paneles colocados en el centro de las Bolsas de París, Londres, Frankfurt…" E incluso para exponer de forma magistral como en la ciudad moderna ya no existen las guerras pues las armas de las grandes potencias son demasiado poderosas como para que éstas se enfrenten.

(Fuente: Pixabay)

No hay duda de que el genio nacido hace 190 años pronosticó con una inteligencia, un instinto y una imaginación sin parangón lo que acaecería en los dos siglos posteriores. Y quién sabe, quizá aún haya predicciones que no alcanzamos a comprender, precisamente porque los hechos a los que hacen referencia todavía no han sucedido...

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