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NOVELA

Isabel Mellado: Vibrato

domingo 11 de febrero de 2018, 15:59h
Isabel Mellado: Vibrato

Alfaguara. Barcelona, 2018. 320 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Esperanza Castro

En “tres movimientos de violín y 99 compases” está estructurada la novela Vibrato, de Isabel Mellado. Pero, ¿hablamos de música? ¿de literatura? Vibrato es ambas en perfecta simbiosis.

Estamos ante una de esas raras ocasiones donde dos disciplinas del arte se funden para crear un “algo” fuera de cánones, extraño, que no necesita definición, tan solo es necesario despojarse de antiguos tabúes y dejarse llevar por la magia del texto -con conocimientos de música la obra podría ser más disfrutable, si bien eso no resta para que el lector que no los tenga no sea capaz de saborearla al cien por cien-.

Isabel Mellado -violinista y también escritora, nacida en Chile con nacionalidad española- se vale en esta, su primera novela -ya había publicado anteriormente El perro que comía silencio (2011), libro de relatos-, de Clara, sin lugar a dudas su alter ego, para mostrarnos las luces y las sombras de una vida dedicada por entero a la música.

Clara nace en Chile dentro de una familia liberal, opuesta a la dictadura, y con un gran interés por la cultura. No en vano, tanto ella como su hermano Raúl se inician en el aprendizaje del violín desde muy pequeños; la música, aunque de diferente manera, les acompañará por el resto de su vida.

La persecución y posterior desaparición del padre supone para la niña el primer gran dolor, la primera muestra de violencia, y desde ese momento se refugiará en su violín hasta convertirlo en una extensión de su propio cuerpo, parte inseparable de su personalidad.

En el Primer movimiento -así titula Mellado a cada una de las tres partes de la novela- vemos la gestación de la violinista, sus primeros instantes (“Me extirparon del compás materno”), la sensibilidad suprema que compone al personaje (“Húmeda de sangre ajena, fue sencillo adherirme a una fresca espiral de manchas que surcaban el aire”); y es cuando somos conscientes de encontrarnos ante una prosa lírica, cargada -que no sobrecargada- de tanto sentimiento que tememos no poder soportar ese tono a lo largo de las más de trescientas páginas que tiene la obra. Sin embargo, sí lo conseguimos, es más, gozamos con cada frase, cada párrafo, cada pasaje.

“Baj

Fue escucharlo y desear que se tumbara. Tocarlo, con mi violín. Partí en su búsqueda a la biblioteca del conservatorio. Él jugaba al escondite en el fichero. Sonreíase todo barroco, oculto entre la B y la H. No hubo caso. Al verme lloriquear la bibliotecaria por las Sonatas y partitas de Baj, lo trajo en el acto. Nunca hubiese sostenido la pena tan mala ortografía”.

Así como adolescente enamorada habla de “su Baj”, hablará de amores perdidos, realizados, fracasados… un paralelismo omnipresente entre la partitura que está por interpretar y la existencia pendiente de vivir.

También conversará con la muerte (“¿Ni siquiera su silencio seguirá viviendo?”), aquella que se aparece tan pronto, pero también aquella que se le pega allá en Berlín, hacia donde emigra para continuar creciendo al inicio del Segundo movimiento.

Se encontrará con una ciudad que vive el momento más importante de su historia reciente, la caída del Muro y la posterior unificación de las dos Alemanias -cuya crítica a este proceso se encarna en personajes como Primo-. Ciudad efervescente, donde a cada paso se alternan las ruinas y lo nuevo, donde todo es un renacer. Clara se forjará como violinista y como mujer, experimentará el éxito y su mayor caída, siempre aferrándose a su instrumento (“… Seguirá siendo la música el mejor animal de compañía.”)

La autora, aunque empeñada en hacernos creer que Vibrato no se trata de una autobiografía, ilustra en más de una ocasión con fotografías, cartas, partituras originales, que afianzan nuestra convicción de que hay mucho de Isabel Mellado en todo.

El Tercer y último movimiento es el más breve y es, quizá, donde la protagonista/autora se/nos hace más cantidad de preguntas (“… ¿qué es el público?... un testigo, ¿un náufrago?... ¿Un voyerista?... ¿Y qué es el concierto?... ¿El acto osado de quien se condena por un par de horas a sí mismo?...) que el lector debe -o no- responder/se.

Vibrato es una rareza que merece ser disfrutada libre y sin prejuicios, como quien danza envuelto en la mejor música clásica.

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