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ATLETISMO

Coleman, el heredero de Bolt, ya es el más rápido de la historia en pista cubierta

EL IMPARCIAL
lunes 19 de febrero de 2018, 05:13h
El atleta estadounidense ha vuelto a asombrar a la comunidad internacional con otra explosión inconcebible.

"Sólo pensaba en ganar la carrera. Mi salida fue decente, pero siento que tengo mucho que trabajar con los tacos de arranque. Eso sí, cuando me levanté e hice la transición me sentí como nunca. Así que fue un día especial, porque hice otra vez el récord", declaró Christian Coleman, doble subcampeón mundial en Londres 2017 en los 100 metros y relevo 4 x 100 metros y plusmarquista mundial de los 60 metros lisos en pista cubierta. Con 21 años.

Acababa de soltar toda la tensión previa a la carrera que le ha confirmado como una deliciosa excepción en el mundo de la velocidad. Y es que el corredor de Atlanta volvió a batir el récord del mundo de 60 metros indoor que ya había acribillado el 20 de enero en Clemson. Entonces dejó al respetable helado con un 6.37 inconcebible; hoy ha firmado un registro aún más marciano: 6.34.

En el marco de los Campeonatos de Estados Unidos, celebrados en Albuquerque, Coleman ha rubricado lo susurrado con anterioridad, que sólo él y su explosividad puede mirar a la cara a la leyenda que significa Usain Bolt. Tras despedazar dos veces en 2018 el récord que poseía Maurice Greene, con los 6.39 que firmó en la cita de 1998 en Madrid, ya nadie puede poner en tela de juicio su potencia. Porque en esta oportunidad no hay tacos de salida electrónicos que pudieran ensuciar su resplandeciente desempeño.

El debate sobre si su irrupción cambia la relación de fuerzas en la escala del hombre más rápido en la historia bajo techo se van disipando con la rotundidad de cada zancada de este velocista llamado a colocar al cuerpo de sprinters estadounidense en la élite tras haber cedido el escaño de honor por el magnetismo del jamaicano glorioso. "Estoy empezando a florecer. Me encanta este deporte porque es muy competitivo. Me gustan mucho las grandes carreras, donde todo el mundo te observa", ha proclamado.

El escenario que puede subrayar los augurios de su capacidad para fundir los plomos de cualquiera bien podría ser el venidero Mundial bajo techo de Birmingham, que arrancará el 1 de marzo. Esto es, en menos de un mes tiene ante sí el marco para hacer hincapié en la supremacía que viene asomando. Para ello, como bien dice, debe trabajar en la reacción de salida, el único pero imaginable.

En los Campeonatos de Estados Unidos Coleman fue pasando rondas sin pestaeñear, con series de 6.46 y 6.42. Se dejó lo mejor para la final, una carrera en la que una salida nula de un oponente pudo descentrarle, porque firmó un discreto 0.149 como tiempo de reacción tras el pistoletazo. Pero su aceleración posterior maquilló este desperfecto para lanzarle hacia al excelencia. Ronnie Baker (6.40), un portentoso velocista también y rival confeso del ganador, se tuvo que conformar, como es normal, con el amargo sabor del terrenal.

El único atleta que ha batido dos veces a Bolt en los 100 metros lisos de un mismo campeonato, cuando se colgó la plata en el Mundial de Londres del pasado año, grita estar preparado para ocupar el vació que ha dejado el isleño en la esfera de la velocidad. La atención ya está sobre sus hombros y la gestión de esa presión para un casi novato quizá sea más complicada de digerir que la barrera de los récords por quebrar. Visto lo visto.

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