www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

HISPANISTA Y EXPERTA EN EDUCACIÓN

Inger Enkvist: "En Cataluña, en educación, existen problemas y gordos"

Jorge Casesmeiro Roger
miércoles 21 de febrero de 2018, 14:00h
Actualizado el: 22/02/2018 22:46h
Inger Enkvist: 'En Cataluña, en educación, existen problemas y gordos'
Ampliar
(Foto: Juan Pablo Tejedor Ansón)

Conoce bien España, y cada vez que viene es reclamada desde multitud foros para hablar sobre Educación y Humanidades. Hispanista y experta en sistemas educativos, la profesora Inger Enkvist tiene en ambas cosas una reputación internacional ganada a pulso de excelencia. Doctora en Letras por la Universidad de Gotemburgo, es autora de ensayos tan relevantes como El complejo oficio del profesor (2016), Reflexiones heterodoxas (2014) o La buena y la mala educación. Ejemplos internacionales (2011). Actualmente es catedrática de Lengua y Literatura españolas en la Universidad de Lund (Suecia). También es miembro del Consejo Académico de la Cátedra Mario Vargas Llosa, y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Políticas y Morales de Argentina. En 2008 fue distinguida en España con la condecoración al mérito civil. Pero quizá su mayor atractivo es que habla claro y sin los grilletes de la corrección política. Buena mixtura para entrevistarla, entre otras cosas, sobre la educación invertebrada de la nación española.

Pregunta: Si alguien le dijera que en Cataluña no existe un problema escolar relacionado con el fenómeno nacionalista, ¿qué le respondería?

R: Que sí, que existen problemas y gordos. El primero es que se ha impuesto como obligatoria la inmersión en catalán. Esto vulnera el derecho de los ciudadanos –profesores, padres y alumnos– a hablar y educarse en la lengua de su país, si tal es su deseo. Un abuso que va en contra de la Constitución, que dice que las lenguas regionales son cooficiales; es decir, no las únicas en las regiones en cuestión.

P: ¿Y sobre el debate del adoctrinamiento en los contenidos?

R: Al mismo tiempo que la inmersión se ha impuesto un contenido sesgado, notable por ejemplo en Historia y Literatura, que vulnera la idea de lo que deber ser la educación. El ideal de la educación es trasmitir conocimientos comprobados y enseñar a razonar basándose en datos. He revisado libros de texto catalanes. Y me asombra que en ellos todo lo catalán adquiera dimensiones exageradas, y lo castellano al revés. La reducción o ausencia de materiales sobre el resto de España, puede dar a los alumnos la impresión de que apenas ha habido relación entre Cataluña y el resto de España, y que Cataluña no tiene nada que ganar en un país que no ofrece atractivos.

P: ¿Qué fórmula de Estado propondría en un país como España, para armonizar el problema de las lenguas cooficiales en el ámbito escolar?

R: En el ambiente “caldeado” de hoy propondría que el alumno de una región con lengua propia pueda elegir la lengua vehicular. Es una sugerencia que veo como posible, aunque difícil. No es lo ideal, pero es una proposición que pudiera ser aceptada. Si los ánimos estuvieran más sosegados, propondría el uso del castellano como lengua vehicular por todas partes. En las regiones con lengua propia propondría un curso obligatorio de la lengua regional y, además, la posibilidad de elegir un refuerzo, si alguien quiere profundizar todavía más en la lengua regional.

Es curiosa, la reivindicación de la lengua regional en una época de comunicaciones rápidas y contactos globales. Si el castellano no es la lengua principal, el alumno queda encerrado en su autonomía, tendrá menos posibilidades de estudios exitosos en otras autonomías y encontrará un mercado laboral más restringido.

P: Usted sostiene que la regionalización de la enseñanza ha generado en España un serio problema de igualdad. Y que debemos reconsiderar el impacto educativo de nuestra extremada fragmentación territorial.

R: Sí, hay fragmentación. Me han dicho que cuando se reúnen representantes de las diferentes autonomías, para hablar de educación, es como si se reunieran personas de diferentes países. La situación es negativa para la cohesión del país, y cuando cada autonomía elabora sus materiales escolares se crean costos. También es negativo que no haya una misma reválida para todos los estudiantes; un alumno que ha cursado sus estudios en una lengua regional quizá no sepa expresarse bien en castellano. Asimismo, resulta un signo de debilidad no poder llegar a elaborar una versión de la historia española aceptada por todos.

P: ¿Qué otros países tienen este mismo problema educativo, y de cuáles podemos aprender?

R: No conozco ningún país que se haya puesto en una situación tan conflictiva, del mismo modo que lo ha hecho España. Lo que vemos hoy es la consecuencia de la creación de las autonomías y de la transferencia de poder. Además, todo esto sucede en un momento que se puede considerar como uno de los mejores de la historia del país, si se piensa en términos de democracia, desarrollo y economía.

P: El escritor Romain Rolland dijo: Si queréis un arte popular, empezad por tener un pueblo. ¿Por dónde debe empezar un Estado, para tener una educación estatal o pública decente?

R: Por tener un currículum en común, y una reválida de bachillerato en común. Debe haber ciertos datos, conocidos por todos, que incluyan hechos de Lengua, Literatura, Historia y Ciencias Sociales.

P: El nacionalismo es un movimiento romántico. No es casual que usted haya criticado el romanticismo pedagógico, que considera anti-escolar.

R: Sí, el romanticismo se basa en el sentimiento, y la educación debe basarse en el aprendizaje de datos, y en el manejo racional de estos datos.

P: Usted piensa que la escuela debe volver a confiar en sí misma. Y que para ello debe atender valores como la disciplina y el esfuerzo, ideales de la educación cotidiana que también ha detectado a la baja en España.

R: Para mencionar algo que no gusta, a los países del sureste asiático les va estupendamente porque construyen sus sistemas de educación precisamente sobre la disciplina y el esfuerzo. Si en Occidente no queremos oír esto, nuestro futuro será negro y tendremos pronto jefes asiáticos.

P: También reivindica algo que no está muy de moda: el papel de la memoria en la estructuración y desarrollo de la mente.

R: Para el pensamiento es esencial haber almacenado datos en el cerebro, porque son los materiales con los que vamos a poder razonar. Ya sea pensamiento por asociación, o por lógica, necesitamos conocimientos concretos con los que “jugar”. Cuando pensamos damos vueltas a las ideas, nos cuestionamos por las causas y las consecuencias, y nos preguntamos si hemos olvidado algo. En otras palabras, necesitamos tantos conocimientos concretos como sea posible para poder pensar bien. El ignorante no puede pensar bien.

P: No se trata, entonces, de escoger entre innovación y tradición. De hecho, usted ha comentado que el éxito de Finlandia se debe a que están un poco chapados a la antigua. Que ellos mismos son los primeros sorprendidos de su éxito porque no hacen nada especial.

R: Los finlandeses no lograron sus buenos resultados por haber hecho cierta reforma espectacular, sino por haber mantenido una escuela tradicional que habían ido modernizando paso a paso y con cuidado. Esta modernización había sido llevada a cabo más por los propios profesores, que por pedagogos o políticos con agendas ideológicas.

P: “Educarse es aprender a pensar”, ha dicho. ¿Sería este, el primer logro de una escuela exitosa? ¿Cómo se enseña a pensar?

R: El profesor enseña a pensar cuando transmite conocimientos importantes, y cuando practica con los alumnos el arte de sacar conclusiones. Esto no significa enseñar a pensar ciertas cosas, sino mostrar un respeto por los datos. Si los alumnos tienen suerte saldrán de la escuela con referentes de excelencia, porque habrán leído libros excelentes, aprendido a entender diferentes campos de estudio y compartido muchas horas de clase con profesores inteligentes. Esta convivencia con la excelencia hace que los alumnos reconozcan, de manera casi automática, lo que es la calidad. Detectarán a lo lejos a los charlatanes.

P: Pensamos con el lenguaje, que usted pone en la base del aprendizaje, y que el profesor debe dominar para enseñar con el ejemplo.

R: El aprendizaje profundo de la lengua es esencial para el razonamiento. Porque la elección de palabras precisas, y el uso cuidadoso de las palabras de conexión, son las características del buen razonamiento. Un profesor debe tener un excelente manejo propio del lenguaje, por haber leído mucho y por haber realizado buenos estudios. En el aula utilizará un lenguaje preciso que los alumnos “absorberán” sin darse cuenta. Un alumno con un buen profesor aprende más rápido y, además el tiempo pasado en el aula le habrá parecido más grato.

P: En cuanto al aprendizaje de otros idiomas, ¿qué opina sobre el bilingüismo (español-inglés) que se está implantando en España?

R: Soy escéptica frente al bilingüismo, tal como se aplica en España. En mi opinión, lo más importante es aprender el español y los conocimientos de las asignaturas del currículum. No se debe poner en riesgo el buen aprendizaje de los contenidos por querer aprender el inglés “sin esfuerzo”. Para algunos alumnos la fórmula del bilingüismo funciona bien, pero serán sobre todo alumnos con facilidad para aprender y acceso a un apoyo escolar en casa.

P: Al empuje del inglés hay que añadir el de la digitalización de la enseñanza. Theodore Roszak dijo durante al auge de la informática, en los años 80: La educación fracasa cada vez que un niño piensa que una máquina es más inteligente que él. ¿Qué papel debe tener esta tecnología en los centros?

R: Se exagera mucho sobre la importancia de la digitalización, y los responsables son las empresas que quieren vender sus productos a la escuela, que representa un mercado enorme. Aunque hay algunos programas con los que los niños pueden aprender bien, el alumno casi siempre aprende mejor escuchando la explicación del profesor, concentrándose en un libro, tomando apuntes y repasando lo aprendido antes de pasar un examen sobre el contenido. Más tarde, el alumno puede usar lo aprendido para buscar en la red datos adicionales, o para comprobar un dato que ha olvidado.

Quizá un ordenador es mejor que un mal profesor, pero se debe intentar tener buenos profesores. Además, el gran problema hoy no es tanto tener acceso a materiales de estudio, como lograr que el alumno se centre en el estudio. Lo que escasea es atención, voluntad y capacidad de trabajar hacia una meta no inmediata.

P: En cuanto al libro impreso y la escritura a mano, ¿tienen sentido y futuro, en las escuelas?

R: Sí, por supuesto que tienen un futuro. Son imprescindibles porque educar no consiste sólo en obtener datos, sino en leer, releer, relacionar y sintetizar. Y para realizar este trabajo es más práctico trabajar con papel y lápiz que con ordenador.

P: Las Humanidades y la Educación son sus dos pasiones. ¿Qué aportan a la educación, las humanidades? ¿Y cómo las ve de salud?

R: Las Humanidades sirven para reflexionar sobre el ser humano como individuo situado en el tiempo y en el espacio. Nos ilustran sobre qué es vivir en sociedad y cuáles son nuestras responsabilidades hacia los demás. Enriquecen la vida humana, precisamente en lo que tiene de humana. Lamentablemente, las horas de Humanidades en la escuela han disminuido. Y en las Universidades tienden a convertirse cada vez más en algo técnico, o político, presentado bajo el concepto de métodos. En otras palabras, las Humanidades no se portan tan bien como sería de desear.

P: Nuestros partidos políticos han acordado una serie de puntos para debatir en el Congreso un Pacto de Estado por la Educación. ¿Qué temas trasladaría al guion de este debate?

R: He leído esa lista y me parece una carta de Papá Noel, donde cada partido político ha agregado su deseo. No veo un debate vertebrado, sino la España invertebrada de Ortega. Varios temas están descritos de forma muy general. En mi opinión, España debería introducir una reválida después de la ESO, y otra más exigente después del Bachillerato. Creo, por otro lado, que es correcto que exista la posibilidad del concierto. Los alumnos son diferentes y no vale lo de “una talla para todos”.

En cuanto a la enseñanza religiosa, todos los alumnos necesitan una orientación cultural e histórica sobre la religión católica, porque es parte de la cultura de España. Esta asignatura la podría dar un profesor. Dicha materia se podría combinar con una parte voluntaria y no organizada por la escuela, más dirigida hacia la práctica religiosa, y de esa parte podría hacerse cargo un sacerdote. Alumnos de otras religiones deberían estudiar la primera parte, pero podrían organizar sus propios grupos para la práctica religiosa.

P: Usted es, para terminar, una reputada hispanista y conoce muy bien nuestra cultura. Denos, por cambiar de tercio, alguna sugerencia para acercarnos a la buena cultura hecha en Suecia.

R: Veo que lleva un libro de Stringberg, que es un autor muy complejo. A mí me gusta mucho el Strindberg realista, el reportero mordaz de La habitación roja. Pero de esa generación me vienen ahora nombres de grandes mujeres, como por ejemplo la Premio Nobel de Literatura, Selma Lagerlöf; o la autora e ilustradora de libros infantiles, Elsa Beskow; o la genial artista y diseñadora, Karin Larsson, que tanto ha inspirado a Ikea. Mujeres admirables y muy inteligentes.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (20)    No(1)

+
0 comentarios