Perdieron otra vez en casa y reforzaron a los Sixers.
La madrugada posterior al enésimo capítulo de la batalla por la cima de la Conferencia Oeste que mantienen los Golden State Warriors y los Hoston Rockets (con rotura de tobillos irrespetuosa de James Harden a Wesley Johnson, de los Clippers), la NBA escogió para este viernes el enfrentamiento entre los renovados Cleveland Cavaliers y una de las franquicias sorpresa del curso, los Philadelphia 76ers. En la casa de los subcampeones de la liga se medían las sensaciones de los locales con el crecimiento del proceso que lideran Joel Embiid y el rookie Ben Simmons.
Pues bien, saltó la sorpresa y los visitantes dominaron a los Cavs de principio a fin en el Quicken Loans Arena. El hambre, la solidaridad en el esfurzo y el acierto de tres piezas clave de los Sixers bastaro para tumbar al coloso muy venido a menos después del All Star Weekend. Y es que el ritmo de LeBron James ya no es seguido por el nuevo escuadrón de secundarios. Clarkson, Nance Jr, Hill y Hood no han podido mantener su nivel de tino anterior al Fin de Semana de las Estrellas, como auguraban los detractores de la revolución emprendida en la ventana de traspasos que sacó de circulación a Isaiah Thomas, Dwayne Wade (renacido en Miami) o Jae Crowder.
Sus altos porcentajes de tiro y sus prestaciones anteriores a la mitad de febrero se ha esfumado para confeccionar un récord de tres derrotas y dos victorias en los últimos cinco partidos. Siendo los tres duelos finalizados en derrota todos ellos en casa. Los mermados Wizards (103-110), los irregulares Spurs (94-110) y los 76ers (ayer, 97-108) se han aprovechado del peso de la perspectiva del tiempo en el calado de los traspasos. Con Kevin Love lesionado, las soluciones de la rotación no bastan, y más si otro de los nombres que debía dar un paso adelante sale de la dinámica por una grave indisciplina.
Este último punto corresponde a J.R. Smith, el triplista dormido en la 2017-18 y llamado a servir como escudero de James en este tramo del curso. El jugador que también acompañó en el respingo de su equipo posterior a los inesperados fichajes no jugó en el último duelo por “mala conducta”, según rezaba el comunicado de los de Cleveland. Pues bien, se ha sabido que esa indisciplina es, en conreto, el lanzamiento de un cuenco de sopa a uno de los entrenadores asistentes de Tyronne Lue. Fuentes de la franquicia esclarecieron el entuerto a la ESPN. Su sustituto como titular en el puesto de escolta, Rodney Hood, se quedó en 11 puntos con un 5/14 en tiros de campo.
Los que gobernaría la cancha serían J.J.Redick (22 puntos, algunos de ellos decisivos) y Ben Simmons, que se iría hasta los 18 puntos, nueve rebotes, ocho asistencias y dos robos, en un ejercicio de personalidad sobresaliente que valdría para tumbar a los Cavs. El Novato del Mes en febrero recibió, también, el apoyo del pívot camerunés Joel Embiid, que dejó su impronta con una tarjeta de 17 puntos, 14 rebotes y seis asistencias. Hasta seis jugadores visitantes finalizaron en dobles dígitos, pues Saric (16 puntos y un triple trascendental), Covington (doble-doble con 10 puntoa y 10 rebotes) y Belinelli (11 puntos y tres capturas) redundaron en el mejor desempeño coral de los de Philadelphia.
El látigo de King James, guía único y en soledad de su vestuario, llegó hasta los 30 puntos, nueve rebotes y ocho asistencias. Le faltaría ayuda para evitar la octava victoria rival en las última 10 fechas. Nance le seguiría con 13 puntos y Clarkson y Korver apareciero para apretar el marcador a última hora (94-95, a 2:25 minutos de la conclusión). Los jóvenes Sixers gestionarían mejor la tensión y, con más armas ofensivas y defensivas que el depauperado candidato al anillo, ganarían. Su récord queda en 33-27, todavía por debajo del de los Cavaliers ((36-25), que quedan terceros, a 7,5 partidos y 7 de los Raptors y Celtics, líderes de su conferencia. Y con sólo medio partido de ventaja sobre el cuarto, los Wizards.