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CICLISMO

Tirreno - Adriántico. Mikel Landa abre su palmarés en Movistar ante Froome y Aru

EL IMPARCIAL
sábado 10 de marzo de 2018, 21:13h
El corredor vasco se impuso al sprint después de una etapa muy erosiva.

Mikel Landa es, quizá, la gran apuesta del Movistar Team en el presente. El corredor vasco, que ha pasado por el Sky y ha actuado como gregario de los dos ciclistas más grandes de los últimos años, ha estrenado este sábado su palmarés de triunfos de etapa para la estructura de Eusebio Unzué. Lo ha hecho en la cuarta etapa de la Tirreno - Adriático, de 219 kilómetros y culminada por la ascensión a Sassonetto, una cumbre de 11,8 kilómetros con pendientes que alcanzaban el 13%.

"La primera victoria con un equipo nuevo siempre te da más confianza. Y en este caso es todavía más especial por ser aquí, en casa de mi amigo Michele Scarponi. El gesto al cielo era para él. Siempre está con nosotros y siempre le recordaremos. ¿La general? Habrá que pelear hasta el final, pero de momento vamos a pensar día a día", reflexionó un corredor que viaja en la tercera plaza de la clasificación general y que relató su estraergia del siguiente modo: "El equipo ha estado fenomenal y hemos demostrado que tenemos un bloque muy fuerte. Nos han arropado a Rosón y a mi durante todo el día hasta la subida final. Allí sabíamos que se iba a mover gente de lejos, pero queríamos dejar a otros equipos trabajar un poco más porque era un puerto largo y arrancar desde abajo podía ser un suicidio".

En efecto, la exigencia de las 6 horas, 22 minutos y 13 segundos empleadas en completar el recorrido no ofrecía margen de maniobra para exhibiciones de energía gratuitas. Por ello, Landa explicó que "cuando quedaban menos de 4 kilómetros decidí tirar hacia adelante porque si salía mal siempre teníamos a Rosón detrás y me ha salido perfecto". El vasco, que recalcó la necesidad de "atacar en el momento adecuado", por la presencia de corredores del Sky, sentenció reseñando que "esta victoria me confirma que voy por el buen camino. Ya sabía que estaba en buena condición, pero siempre es importante conseguir un éxito como este, tan pronto, eso siempre ayuda para que todo vaya mejor".

El caso es que en el día en que Damiano Caruso se ha adjudicado el jersey azul de líder, fecha reservada para la etapa reina, deparó un terreno de subidas y descensos continuado. Tres puertos y la ascensión postrera a Sassotetto (6,5% de pendiente media) daban para atacar desde temprano, y así lo hicieron varios equipos. Seis corredores se marcharon en el tercer kilómetro, pero no llegarían a meta aunque hubieran cosechado hasta seis minutos de brecha con respeto al pelotón de favoritos (cuando restaban 50 kilómetros).

El trazado se cobraría varias víctimas. La primera fue Tom Dumoulin, vigente campeón del Giro de Italia. El neerlandés se vio empujado a abandonar la carrera en el kilómetro 78. Una caída en un tramo de bajada, que le conllevó quemaduras y hematomas, le llevó a tirar la toalla. Además, tampoco Chris Froome lució. El británico, rezagado del grupo de aspirantes, marchó alejado de la victoria y le costó bastante hacer cima. No pudo, siquiera, ayudar a Geraint Thomas, compañero de equipo que era líder hasta esta etapa y que padeció un problema mecánico que le hizo perder 39 segundos.

De vuelta al relato, la prueba rompería el rodar intenso y equilibrado con el demarraje de Rigoberto Uránn. El colombiano cambió de ritmo dentro del bloque puntero y abrió las hostilidades entre los mejores de la "Carrera de los dos mares". Pero el cafetero de Astana no dictaría el tempo. Sus perseguidores Majka, Fabio Aru y Ben Hermans tiraban con fuerza hasta que Landa despegó, a 2,6 kilómetros. El ciclista del Movistar, de 28 años, conectó con los escapados con fluidez y llegó el primero tras abrasar a sus rivales en el sprint final. Majka y Bennett cerraron el podio del primer fruto de Mikel, el fichaje estrella del ciclismo español.

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