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NOVELA

Didier Decoin: La Oficina de Estanques y Jardines

domingo 11 de marzo de 2018, 16:48h
Didier Decoin: La Oficina de Estanques y Jardines

Traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego. Alfaguara. Barcelona, 2018. 352 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por José Pazó Espinosa

El japonismo es una rama de la literatura europea desde el siglo XIX. En particular, en Francia, encontramos a Judith Gautier y a Pierre Loti, quienes cultivaron el género con éxito. En ese siglo se forjó el exotismo como uno de los atributos de lo lejano y de lo desconocido. Justo cuando las compañías navieras abrían rutas que unían el lejano oriente con occidente, es decir, cuando Oriente empieza a ser accesible y aparece la figura del turista y del viajero por placer es cuando se comienzan a crear los mitos de lo exótico, que tienen mucho que ver con el sexo y con la mujer. La mujer lejana y desconocida pasa a ser un ente exótico, misterioso, peligroso, subyugante. Y el hombre a veces también.

El exotismo es por tanto un terreno para ensoñaciones sexuales y sentimentales que se adaptan a ciertos parámetros de la cultura que sirve de marco: en España, el tópico de mujer se concentra a en Carmen, mujer fatal meridional, y en Japón en la Madame Crisantemo de Loti (luego reconvertida en mariposa). En nuestro siglo pervive el japonismo y La Oficina de Estanques y Jardines del escritor francés de trabajados best-sellers Didier Decoin publicada por Alfaguara entra de lleno en esa clasificación.

La novela es la historia de una mujer Miyuki, casada con Katsuro, un pescador de carpas vivas que sirven de decoración en los estanques de los jardines imperiales del Kioto de la época Heian, el Japón antiguo. El pescador muere y su joven mujer debe llevar personalmente las carpas a la capital desde su aldea remota ya que la prosperidad de su pequeño pueblo depende en gran parte de ello.

La novela es un relato de viajes primero, y luego una descripción de la corte nipona, centrada en los placeres sensitivos, en este caso olfativos. Decoin ha hecho una extensa investigación de la época en la que enmarca su novela, y hay muchos detalles sobre las justas olfativas, los ropajes, las costumbres relacionadas con los viajes ajustadas e interesante. Incluso incluye una bibliografía bien escogida al final de la novela, algo muy poco usual en este tipo de libros.

La Oficina de Estanques y Jardines es una lectura fácil y amena, muy visual. Carece de los tremendismos y del exceso de trucos narrativos que suelen tener a veces este tipo de libros, y por el contrario regala al lector con un paseo amable, delicado, instructivo y en muchos momentos sugerente sobre el Japón y sus ensoñaciones. Su ritmo es lento y sin sobresaltos, pero variado como paisaje japonés. En ocasiones, roza el realismo mágico, pero la novela permanece casi hasta el final en un realismo muy cinematográfico. Las escenas están contadas como si el escritor tuviera ya una cámara en mente, cosa que muy posiblemente sucederá a esta novela.

En España, no hay muchos ejemplos de japonismo literario. Me viene a la mente Murasaki de Julio Baquero sobre el Japón antiguo, La cabeza cortada de Yukio Mishima de Fernando Molero sobre el Japón moderno, o Banteki. El salvaje centrada en el Japón contemporáneo y firmada por quien escribe esta crítica. Todas ellas más truculentas, con el toque picante del wasabi.

Si pensaban viajar a París en estos días, ahórrenselo y lean La Oficina de Estanques y Jardines. Disfrutarán de la delicadez y el rigor galo de su literatura comercial seria, junto con un viaje extra por el Japón antiguo y la sensualidad olfativa. No viajarán a honduras existenciales, pero se ahorrarán los controles de seguridad; y quizá algo de dinero.

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