De la Cruz se apuntó la etapa final y la perla española, el título.
"Todavía no me lo puedo creer. Personalmente no me lo esperaba, sobre todo después de haber perdido tiempo ayer. Pero ya habíamos planeado con el equipo, con los directores y los compañeros, intentarlo atacando de lejos", confesaba Marc Soler después de haberse proclamado campeón de la prestigiosa París - Niza. El corredor del Movistar Team, de 24 años, ha correspondido a la apuesta efectuada por Eusebio Unzué de la mejor forma en este arranque de 2018.
"Nunca había ganado una carrera del 'World Tour' y para mí todo esto es un sueño. Estar en el palmarés con la gente que ha ganado esta carrera es increíble", ha señalado el catalán, que acumula ocho triunfos en este curso y que no ha subido a las nubes después de este éxito rotundo. "Ahora toca seguir poco a poco y trabajar así, con tranquilidad y paso a paso, para seguir progresando, que es lo más importante. Cada año me noto un poquito más fuerte, estoy adaptado ya a la categoría y sólo pienso en seguir progresando. Mi próxima carrera será la prueba de casa, la Volta a Cataluña, donde tocará trabajar para Alejandro y Nairo", zanjó al final de la octava y última etapa.
Sea como fuere, el plan de los españoles salió redondo. Así lo describió Soler, todavía con sudor en la frente: "Pensábamos que habría una fuga grande como el año pasado, pero al final no ha salido, aunque Fraile iba por delante y he aprovechado para arrancar con De la Cruz y Ion en el puerto de 1ª, que es donde había pensado atacar. Una vez hecho el hueco solo quedaba ir a tope hasta meta". Así lo hizo. Formó parte de la escapada ganadora para repartirse la etapa con David de la Cruz, del Sky, y quedarse con el maillot amarillo.
Este domingo se plantaban ante los corredores cinco puertos de segunda categoría y uno de primera. La lluvia añadiría exigencia a la prueba definitiva en el día en que se decidiría la suerte del pelotón. Y la tensión y las ganas de batalla no faltaría. En el puerto inicial, Levens, ya saltarían hasta 20 ciclistas en un grupero comandado por el todoterreno Thomas De Gendt. Allí también viajaban los colosos Gorka Izagirre y Simon Yates.
Con el paso de los kilómetros se escaparían Julian Alpahilippe y Omar Fraile. Ambos cruzaron como punteros el alto de Chateauneuf, con 1.10 minutos sobre el grupeto de los favoritos que habína desconectado con el resto del pelotón. Era el kilómetro 44 y la carrera asomaba en su esencia final. Fraile también cruzaría en cabeza el tercer puerto -Col de Calaison-, esta vez con 1:20 sobre el grupo perseguidor. Pero Carlos Soler y David De La Cruz aceleraron por detrás y dieron caza a la pareja adelantada a 42 kilómetros para le meta.
Esa selección, que dejó a Simon Yates a 1:20 y convertía a Soler en líder virtual de la general, sería el punto de inflexión. El trío de españoles trabajaron al unísono, con voluntad de hacer camino y repartirse los frutos. Por detrás eran los Izagirre los que tiraban, junto a Wellens y Teuns . Impusieron un ritmo que dejó descolgado a Yates y colocó al líder del Movistar en franquía de cara al título. Soler se apuntaría un puñado de segundos de bonficicación para rendondear el plan.
Aceleraría De la Cruz en busca de la etapa, pero el escalador del Sky sólo podría sacar tres segundos a Soler y Fraile cuando se afrontaba la bajada que daba paso a la emta, tras hacer cima en el último puerto (Quatre Chemins). Con 9 kilómetros por recorrer los tres españoles se reagruparon y mantuvieron los 47 segundos de brecha sobre los pereguidores. Los relevos darían fruto y ya encarando los kilómetros postreros Fraile quiso redondear su esfuerzo. Sin embargo, De la Cruz se impondría en el sprint. Finalmente 38 segundos más tardó en cruzar la meta el grupeto de favoritos, un tiempo que dio a Soler su segunda gran victoria como profesional, tras el Tour del Porvenir. Los Izaguirre resbalaron en la mojada bajada y el podio final dejaría a Gorka tercero, con 14 segundos de desventaja, y a Yates segundo, a sólo 4 segundos.