Las pensiones abren un frente electoral en el Congreso.
Las pensiones se han convertido en uno de los principales frentes políticos. La oposición está decidida a aprovechar la brecha para arrancar todos los votos posibles, en un ataque combinado que no desdeña la otra brecha, la de género, que se instaló en primera línea del debate público tras la huelga feminista del 8 de marzo. Con la inflación disparada, la revalorización del 0,25% de las pensiones justifica el debate sobre la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas.
Consciente de ello, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido este miércoles por voluntad propia en el Congreso de los Diputados. Aunque, tal y como le ha reprochado Margarita Robles, lo hace “obligado por la presión de la calle”. El ruido que han logrado hacer los pensionistas ha trascendido a la opinión pública con numerosas manifestaciones, y fotografías tan elocuentes como la del edificio del Congreso rodeado.
Didáctico, profesoral, Rajoy ha esgrimido los argumentos habituales: la obsesión de su Gobierno han sido las pensiones, fue junto al subsidio por desempleo, la única partida que permaneció sin recortes cuando arreciaba la crisis, el empleo es la mejor garantía para mantener el sistema, hay que tomar el debate en serio, con reflexión, con realismo, sin demagogia…
Pero lo cierto es que no es un debate tan fácil de enfriar. El presidente del Gobierno era consciente de que debía ofrecer algo. Por ello, ha tendido su mano a una revalorización de las pensiones mínimas y de viudedad, eso sí, a cambio del apoyo a sus presupuestos para 2018, hasta ahora bloqueados.
Eso sí, sin dar un paso atrás en su reforma, que desvincula la subida del coste de la vida de la revalorización de las pensiones. "¡Se están tomando el Pacto de Toledo a cachondeo! ¡No son capaces de hacer ninguna propuesta!", ha espetado la diputada del PSOE, Margarita Robles a Rajoy.
"¡Debería darle vergüenza que con un incremento de dos euros al mes usted venga aquí a alardear y hacer el discurso que ha hecho!", ha cargado Robles en una intervención vehemente, sin papeles, dura. La socialista ha recordado su propuesta de financiar las pensiones con un impuesto a la banca, además del cargo a los Presupuestos.
También el líder de Podemos, Pablo Iglesias, el otro puntal que aprovecha el debate sobre pensiones para atizar en clave electoral al Gobierno, ha tirado por los mensajes sencillos y comprensibles: "Le pido un poco de empatía", ha dicho, "piense en esos españoles que se han matado a trabajar y merecen una pensión digna", que "no han hecho otra cosa más que trabajar y no se merecen lo que están haciendo".
Ciudadanos, por su parte, cuyo apoyo al Gobierno se tambaleaba después de su ascenso meteórico en Cataluña, en este caso no ha recurrido al oportunismo político y ha pedido un debate a largo plazo, que no dependa del “y tú más” de la contienda cortoplacista. Su líder, Albert Rivera, ha pedido "menos euforia, menos cartas a los pensionistas y más reformas y más futuro; España necesita un proyecto de futuro y debatir no sólo el hoy sino también el mañana".
Ha coincidido, eso sí, con el diagnóstico de Rajoy: para garantizar las pensiones, hay que garantizar el empleo.
"Nuestra propuesta para mantener el sistema de pensiones es luchar contra la precariedad, luchar contra el paro y apostar por el futuro y por las familias”, ha dicho, con un hincapié también puesto en la natalidad: "Sin hijos, sin niños, no hay país con futuro. Si no apostamos por la natalidad y por las familias jóvenes este país no tiene futuro”.
En las réplicas, Rajoy se ha mostrado comprensivo con Rivera, su apoyo natural para concluir la legislatura: "Yo comparto sus palabras sobre los pensionistas, sobre sus esfuerzos, sobre su valor; comparto sus deseos y comparto, otros no lo han hecho así, que no se haya apuntado a la subasta general".
Sin embargo, el presidente ha despachado sin contemplaciones a PSOE y Podemos. A la propuesta socialista ha replicado que "el sistema de pensiones no se arregla subiendo los impuestos a los bancos. Ya sé que suena muy bonito y que alguno se lo puede creer". En cuanto a Iglesias, Rajoy ha asegurado que, de aplicarse sus medidas, España iría a la quiebra.