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NOVELA

Sabahattin Ali: Madona con abrigo de piel

domingo 18 de marzo de 2018, 19:24h
Sabahattin Ali: Madona con abrigo de piel

Traducción de Rafael Carpintero Ortega. Salamandra. Barcelona, 2018. 224 páginas. 18 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Esperanza Castro

Podríamos comenzar esta reseña diciendo: ¡por fin se ha traducido al español la novela de Sabahattin Ali (1907-1948, Bulgaria) Madona con abrigo de piel!

Porque resultaba incomprensible que una obra como esta, escrita en 1943 y redescubierta a finales de los años noventa (en los que fue traducida a una decena de idiomas con portentoso éxito de ventas), no estuviera al alcance del público hispanoparlante.

Madona con abrigo de piel es una obra revolucionaria que, en muchos de sus pasajes, refleja con claridad el pensamiento progresista (en concreto, socialista) de su autor. A través de su lectura somos capaces de recrear los motivos por los que Sabahattin Ali fue perseguido, encarcelado en varias ocasiones, y finalmente asesinado cuando trataba de atravesar la frontera búlgara, en aquel momento perteneciente al Imperio Otomano (se sospecha a manos de agentes de la policía del Estado).

El autor pone en boca de sus personajes algunas de sus ideas, que hoy podríamos considerar muy avanzadas incluso para las sociedades del siglo XXI: “Alguien que tenga en su interior la capacidad de amar de verdad nunca concentrará su amor en una única persona ni esperará que nadie lo haga. Cuanta más gente amemos, con mayor intensidad querremos a quien amamos en primer lugar. El amor no es algo que se agota cuando se reparte.”

El corazón de la novela se centra en la relación entre Raif Efendi, joven turco enviado a Berlín para aprender el oficio familiar, y Maria Puder, pintora autora del lienzo Madona con abrigo de piel (que da título al libro), primer nexo de la pareja.

En una primera parte, Raif Efendi vive en Ankara con delicadísimo estado de salud. Es un hombre minusvalorado, tanto en su trabajo como traductor de alemán como entre su familia. Tan sólo un nuevo compañero de despacho comienza a interesarse por su identidad.

En el lecho de muerte, Raif Efendi le pide a este que vacíe el cajón de su escritorio en la oficina y que queme todo lo que encuentre en su interior. Y es ahí cuando el compañero, narrador de esta parte, descubre un cuaderno que supondrá para él un antes y un después.

Ese viejo cuaderno, escrito por el protagonista hace tiempo sobre acontecimientos sucedidos doce años antes (años veinte), narra la verdadera historia entre Raif y Maria, almas en muchos aspectos gemelas, en otros muy dispares (como Oriente y Occidente), y el cómo se va entretejiendo su profundísima relación: “…porque cada paso que no se da es un paso atrás, y los instantes que no acercan a dos personas las alejan.”

Conociendo la biografía de Ali, educado entre Alemania y Turquía, podemos suponer que mucho del autor está en Efendi: “Se divertían. Vivían. Y yo comprendía que, encerrándome en mi mente y a solas en mi alma, no estaba por encima de ellos, sino por debajo. Sentía que estar apartado de la masa no era, como había creído hasta entonces, disfrutar de ciertos privilegios, sino estar mutilado.”

Ali vuelca su desesperanza, su falta de fe: “…Me falta fe…” -Maria-. “… No tener fe, no poder tenerla…” -Raif-, en una historia plagada de desencuentros, deseos incumplidos y el inevitable choque de culturas entre Oriente y Occidente.

Todo lo que destila Madona con abrigo de piel, las ideas que surgen de la mente de sus personajes (insistimos en la fecha de la obra, 1943), ha hecho de esta un símbolo de apertura, de progreso y de libertad entre la juventud turca de hoy. Lo que, inevitablemente, nos lleva a reflexionar en lo poco o nada que la sociedad ha avanzado, incluso ha retrocedido (sin excluir, en muchos aspectos, la nuestra). Por ello considero la obra un gran ejercicio para la reflexión de las libertades ganadas y muchas veces perdidas.

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