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BALONCESTO

Panathinaikos acusa a la Euroliga de estar comprada por el Real Madrid

EL IMPARCIAL
martes 20 de marzo de 2018, 21:41h
El club español, Fenerbahce y Olympiakos han sidio acusado de recibir un trato de favor.

Dimitris Giannakopoulos es el actual dueño del Panathinaikos. Tomó las riendas del club después de vivir la etapa dorada del club griego, con Obradovic en el banquillo y su padre -Pavlos- y tío -Thanasis- en el palco. El caso es que desde que tomara las riendas del pomposo equipo de baloncesto heleno el rendimiento de sus proyectos no ha sido, ni de lejos, coherente para cdon el novel del legado dejado por su familiares. Y, en paralelo, ha desarrollado una batalla de corte personal contra la Euroliga, una competición que considera adulterada.

Este martes ha enviado a medios de comunicación del Viejo Continente un informe -con un vídeo adjunto- en el que detalla una denuncia que considera certerza: la liga europea favorece de forma sistemática a Fenerbahçe, Olympiacos (en aribtrajes) y al Real Madrid (en cuanto al calendario). Precisamente esos clubes, junto al CSKA, son los grandes rivales de la entidad que lleva aguardando un nuevo trofeo desde que en 2011 levantar el último en el Palau.

Según la teoría de Giannakopoulos, el conjunto español está promocionado por el ente organizador de la máxima competición continental al verse ciudado, según su hipótesis, en los exigentes compromisos que hacinan varios partidos en pocos días. Lo arguye del siguiente modo: "Durante la anterior y presente temporada ha jugado íntegramente en España cuatro de las ocho dobles jornadas disputadas en total. En la 2017-18 no han salido de su país en la segunda, tercera y cuarta".

Con respecto a los colosos otomano y heleno (sus enemigos de El Pireo), el mandatario expone que la razón principal por la que ambos bloque son las mejores defensas del presente son los favores arbitrales, que toman forma con la fermisividad. "Con la ayuda de los árbitros, juegan entre la delgada línea entre lo que se considera falta y lo que no y en la mayoría de sus partidos hay una amplia diferencia entre las faltas pitadas a favor y en contra", sentencia.

Esta es la última diatriba de Giannakopoulos contra la Euroliga. De hecho, en estos meses está bajo una sanción emitida por la competición continental que le vetó la asistencia a los partidos que el Panathinaikos disputara en el ámbito internacional. El organismo le prohibió acompañar a sus jugadores en cancha propia o ajena durante un año, pero la medida terminaría limitándose hasta final de la temporada 2017-18. Aunque el presidente rebelde se la ha saltado varias veces. Sin ir más lejos, estuvo presente en el derbi frente a Olympiacos de hace semanas.

La sanción era consecuencia de las críticas explícitas e incendiarias con las que Dimitris atacó a la Euroliga y a seguidores de otros clubes. “Sus declaraciones públicas ponen en peligro las relaciones armoniosas entre clubes y perjudican el deporte del baloncesto de acuerdo con el Artículo 24.1 .g) del código disciplinario”, afirmó la competición al emitir su penalización contra el dirigente del PAO y jefe del técnico español Xavi Pascual. Y tras conocer dicho movimiento, Giannakopoulos respondió con la intención de efectuar un referéndum entre sus aficionados con el fin de sacar a su club del torneo.

"Si mi decisión fuera completamente personal, ya habría sacado al Panathinaikos de esta parodia. Sin embargo, serán los seguidores quienes tomen esta decisión mediante una votación organizada. Si deciden que permanezcamos en la Euroliga lo haremos, si creen lo contrario continuaremos nuestra lucha por la limpieza del baloncesto europeo en otra competición", aseveró como respuesta a la sanción, pero la falta de tiempo terminó por aplazar la consulta.

"Meterse con mi familia es para mí una línea roja que no hay que traspasar. Sin tener jurisdicción, el juez disciplinario de la Euroliga básicamente penalizó mi esfuerzo por defender a mi familia en mi cuenta personal de Instagram, al imponerme una multa ilegal y excesiva por un asunto que es claramente personal. Una sanción que sin duda se eliminará en los tribunales civiles", se defendió antes de que el PAO publicara luna nota en la que se escribía lo siguiente: "Panathinaikos Superfoods BC informa a sus seguidores que el juez de apelaciones ha rechazado la solicitud de suspensión de la prohibición que se le había impuesto al Sr. Dimitris Giannakopoulos. Es obvio que no hay tiempo suficiente para organizar una votación antes del partido del jueves contra el Baskonia. El resultado del la votación entrará en vigencia inmediatamente".

Giannakopoulos, que ha resaltado que si su afición quiere que el equipo siga jugando en la máxima competición de clubes europeos dejará la presidencia, tiene un historial turbulento con la Euroliga y, en concreto, con los árbitros. "Puta Euroliga" tituló en portada el diario de su propiedad en 2013, cuando los verdes cayeron en el primer partido de los play-offs ante el Barça. Aquella noche bajó a los vestuarios y se enfrentó con el estamento arbitral. "Esto ha ido demasiado lejos. Desafío a la Euroliga a que revise las cuentas corrientes de los comisarios arbitrales y en especial las del Sr. Rigas", esputó.

Años después, en abril de 2015, entró al vestuario de los árbitros tras el Panathinaikos-CSKA, duelo que ganó su conjunto. Tras fallar en el lanzamiento de una vela contra uno de los trencillas, le disparó a Ankarali, uno de los árbitros, que "te voy a matar. Esta noche no vas a dejar Grecia vivo. Por mis ojos, te lo prometo. Te mataré a ti y a tu familia. Es una promesa". "Me follaré a tu madre, a tu mujer y a tus hijos delante tuya", dijo antes de irse. El acta del envite lo recogió todo. Como fruto de esa salida de tono, el PAO sería sancionado con 150.000 euros. Además, su afición encendió bengalas, usó punteros láser y lanzó objetos a la pista. Todo ello por un coste de otros 30.000 euros de sanción.

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