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LA REALIDAD DE LA SEMANA SANTA

viernes 30 de marzo de 2018, 08:34h
Los templos abarrotados, los oficios religiosos al completo, las procesiones entre el clamor popular...

Los templos abarrotados, los oficios religiosos al completo, las procesiones entre el clamor popular, a pesar de las ráfagas de mal tiempo, han venido a demostrar un año más el sentimiento religioso de la mayoría del pueblo español. Once millones de personas asisten todos los fines de semana a misa y cuando el Papa viene a España se desbordan las multitudes y se multiplican los jóvenes en torno al Santo Padre.

Que a diferencia de lo que ocurría hace 80 años, hoy los ciudadanos españoles tienen dinero para viajar y disfrutar del descanso no ha enturbiado lo más mínimo la realidad religiosa de la Semana Santa. No reconocer eso es negar la misma evidencia que se refleja en las pantallas de televisión de forma inequívoca.

Que asistimos en toda Europa a una época de descristianización es innegable. Que las sociedades europeas están reaccionando adhiriéndose a una nueva espiritualidad, también. Que las nuevas generaciones retornan al mensaje cristiano forma parte de la realidad de las sociedades del siglo XXI. Silenciado el mensaje cristiano durante largas décadas en Rusia, Polonia, Hungría, Rumanía o Bulgaria, el renacimiento religioso, tras el desplome del comunismo, es un hecho incuestionable. Solo los sectarios pueden negarlo. Aquella religión preterida, considerada como opio del pueblo, ha regresado a las naciones que, con el comunismo, trataron de extirpar el sentimiento religioso.

Se trata, en fin, de juzgar desde el desapasionamiento la realidad de las manifestaciones religiosas en España y Europa durante esta Semana Santa.