¡Está que no pasan los años por usted!
Debe ser el no parar y el tener la adrenalina alta (risas). Hacer un programa de televisión diario es algo agotador pero, al mismo tiempo, te hace estar muy viva, con las “pilas muy puestas”, no sólo en el trabajo sino en ti misma. Yo, hace cuatro años, no me cuidaba nada. Ahora me cuido algo, coqueteo más, me pongo ropa más atrevida, que jamás me habría puesto antes. Ahora me siento más joven que cuando tenía 20 años. Cuando estaba en la radio no me cuidaba tanto.
¿Sigue pensando que la radio da el prestigio y la tele la popularidad?
En cierto modo sí, pero depende de lo que hagas. La radio es una carrera de fondo. Cuando te llegan a conocer es porque llevas muchos años. No la echo en falta, porque estoy tan liada aprendiendo el oficio de nuevo, que no tengo un momento para añorarla. La televisión ha cambiado tanto, que se ha convertido en un espectáculo permanente. Se ha convertido en algo muy existente. Aunque sé que nunca abandonaré la radio, ahora estoy feliz descubriendo el nuevo mundo televisivo.
¿Está en su mejor momento de madurez?
Yo creo que sí. Yo me siento ahora muy bien. Siempre me ha gustado trabajar a conciencia, pero siempre lo he hecho con tensión, con miedo a defraudar a los demás y a mí misma. Ahora estoy disfrutando de lo que hago. Me importan algunas cosas menos, tengo la sensación que ya he hecho algunas buenas (aunque no presumo de ellas) y, si me equivoco, sólo espero que me perdonen. Creo que me lo he ganado después de 30 años de lucha. Me queda mucho por demostrar, pero ya no tengo miedo al resbalón.
¿La experiencia es un grado?
En este trabajo sí, pero corres el riesgo de aburrirte, de dejar de estar motivado. De pequeña yo quería ser bailarina, pero este pié tan grande que tengo, no había quién lo dominara (risas). A partir de ese momento, tuve claro que el periodismo era lo mío. Y es estupendo saber lo que te gusta porque, si no sabes adónde vas, no tienes fuerza para luchar.
¿Es una periodista orgullosa de serlo?
¡Totalmente! El periodismo es una de las profesiones más nobles, más dignas y más gratificantes que hay. Yo creo en eso, por mucho que se empeñen algunos en demostrar que nos dedicamos a un trabajo deleznable. Yo sigo creyendo con una fe impresionante en ella. .
¿A pesar de que viva esclava de una audiencia?
Las audiencias pervierten, merman la calidad… pero es parte del juego. No por eso voy a cambiar yo mi modo de entender la profesión. Yo me siento una privilegiada, porque mis jefes de CUATRO lo que quieren es que me guíe por mi criterio y haga un buen programa. Eso me da una tranquilidad inimaginable. Creo que no tendría cuajo para estar hoy en una cadena que me estuviera presionando cada día.
¿Ha aprendido a decir que no?
Los dos o tres no que he dicho en mi vida ¡la han cambiado a mejor! En la profesión, yo siempre he ido eligiendo entre lo que me han ofrecido y creo que he ido trabajando siempre con dignidad. Tuve dos momentos claves en mi vida, en los que me ofrecieron mucho dinero por unos proyectos, pero dije NO porque eran “pan para hoy y hambre para mañana”. Me arriesgué al no aceptarlos y acerté. La suerte ha pasado por mi camino, he sabido cogerla y aprovecharla. .
¿Se imagina sin ser periodista?
Este trabajo es mi vida y también es mi pasión. Creo que es una profesión que nos permite ser interesantes a los demás, siempre tenemos algo que preguntar y algo que contar. Mi vida y la profesión están tan íntimamente ligadas, que yo nos las distingo. . Y me gusta que sea así.
Si mañana uno de sus hijos le dice que quiere seguir sus pasos, ¿es el destino que quiere para él?
Me lo han dicho los dos. A Lorenzo, el mayor, le encanta todo este mundo de la comunicación. Tiene mi influencia y la de su padre, que también se dedica a la comunicación y es muy entusiasta. Como a los dos nos ha ido también, siempre tienes el miedo de que a tus hijos no les ocurra lo mismo si se dedican a lo mismo que tú. La primera reacción que tuve fue decirle que eligiera otra profesión. Entonces mi hijo me dijo:”¿es que no confías en mí?”. Eso me tocó muy hondo y entonces me di cuenta que hay que dejarles dedicarse a lo que les motiva y apoyarles. Me encantaría que, el día de mañana, me conozcan como “la madre de… ”. La verdad es que tengo mucha suerte con mis hijos.
¿Hasta qué punto su estabilidad personal es importante para su equilibrio profesional?
Es esencial. Necesito el equilibrio sentimental, estar enamorada, tener un entorno de cariño. Me siento muy débil si no tengo asideros sentimentales. Cualquier cosa doméstica me afecta mucho más que un grave problema en el trabajo. En casa necesito tener todo equilibrado. Mis hijos son claves, pero también tiene que funcionar mi relación de pareja. Si la situación es de frialdad, lo paso muy mal.
¿Y ha encontrado en Andrés Vicente Gómez a la persona apropiada para esta etapa de su vida?
Si, sin duda alguna. Nos entendemos muy bien y nos encontramos en el momento oportuno.
¿Cómo lleva él su protagonismo?
Muy bien. Los hombres, en general, no suelen llevar con mucha galanura la popularidad de la mujer. Andrés ya me conoció popular y él también lo es dentro de su mundo del cine. Él no tiene ningún complejo y se siente muy orgulloso de mí, en ese aspecto. De todas formas, yo no soy de las que alardeo de fama ni de popularidad, así que esa condición no interfiere en nuestra vida personal.
¿Qué es lo peor de la fama?
Que altere tu vida privada de verdad. Yo conozco a gente que no pueden vivir en pareja y que han roto su relación sentimental, incluso, por la presión exterior. Eso te pasa cuando no estás formado personalmente y cuando la relación, a lo mejor, aún no es muy sólida.
¿Qué le pide a la vida camino de los 50?
Cada día velo menos por mí y más por los que me rodean. Necesito que estén bien y tengan salud. Yo para mí sólo pido no perder la ilusión, no perder esa sensación de que me falta otra vida. Yo ahora empezaría a vivir otra vez, porque creo que tengo la tranquilidad, la seguridad y las ganas de vivir intactas para una nueva aventura. Yo me siento tan joven por dentro que me asombra que ya sea una mujer madura. La vida se hace cada vez más interesante…