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ÓPERA

Inminente estreno de Gloriana, de Britten, en el Teatro Real

Inminente estreno de Gloriana, de Britten, en el Teatro Real
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domingo 08 de abril de 2018, 17:26h

La ópera Gloriana, del compositor británico afincado en EEUU, Benjamin Britten, presenta “al desnudo” a la Reina Isabel I de Inglaterra.

El estreno de esta obra en la Inglaterra de la década de 1950 decepcionó e, incluso, escandalizó. Encargada por el entorno de la joven reina inglesa Isabel II -con el apoyo decidido y seguimiento de ésta- para conmemorar su ascenso al trono, Gloriana, en lugar de retratar, como se esperaba, el boato y los oropeles de la corte inglesa, muestra a la hija de Enrique VIII y Ana Bolena, última monarca de la Dinastía Tudor, en su más cruda realidad: como una reina añosa, enamorada de un hombre joven (de menos de veinte años), al que tendrá que ejecutar al descubrir su traición. Isabel I –Gloriana o la Buena Reina Bess, como también se la conocía- es presentada al espectador en su lado menos público y más humano, sola ante la responsabilidad de su cargo, luchando en un mundo de hombres, pero también como una auténtica mujer, aún con ansias de amar y ser amada.

El argumento de Gloriana, pese a transcurrir en la Inglaterra del siglo XVI, resulta hoy increíblemente actual: una mujer estadista en un contexto absoluto de hombres, tiene que ser, no solo tan buena como estos en el arte de gobernar, sino mejor que todos ellos. En el pasado siglo XX quienes asistieron al estreno de esta ópera, toda una galería de personajes reales y oficiales de la época, encontraron algo muy distinto de lo esperado: en lugar de con la Isabel I oficial, se toparon de bruces con la Isabel I humana, solitaria, incomprendida: una auténtica outsider a pesar de su condición real.

Sin duda, quienes encargaron a Britten una obra para conmemorar la subida al trono de la joven reina Isabel deberían haber sabido que este compositor no era el adecuado para componer una ópera “oficialista”, como requería la situación. Britten era en esos momentos uno de los compositores ingleses más afamados. Pero también llevaba tiempo viviendo fuera de Inglaterra y no se sentía atado a los convencionalismos ingleses; por ejemplo, no ocultaba su homosexualidad, algo que en Inglaterra aún era delito por aquel entonces. Era de esperar que se saliera del paradigma del “establishment” musical inglés de la época.

Vista con la mentalidad actual, Gloriana es una ópera de gran calidad: sin duda, una de las grandes obras de Britten. El argumento es, ciertamente, oscuro. Está basado en el estudio histórico de Lytton Strachey, Elisabeth and Essex, de 1928. El libreto, de William Plomer, se centra, por lo tanto, en la pasión de Isabel I hacia Roberto Devereux, conde de Essex; no pretende ensalzar a Isabel I como soberana -que es lo que se esperaba de Britten- sino profundizar en su complejo carácter, en las contradicciones entre sus sentimientos y su actividad pública. Sin embargo, la música de Gloriana no es oscura en absoluto; al contrario: es de una luminosidad indescriptible. Sin duda, la crítica de la época no se ensañó con Gloriana por su música, sino por no considerarla suficientemente celebratoria de la situación para la que se compuso; si bien, como ocurre siempre, también habría músicos celosos que aprovecharían la situación para criticar a Britten como compositor. Lo cierto es que nada de esto pilló a éste de sorpresa. Pasado el momento crítico más álgido, Britten escribiría al libretista Plomber en estos términos: “Imagino que tú, como yo, te habrás sentido un poco maltratado con todo ello, quizás más que yo, porque estoy un poco más habituado a la selva. Pero la ferocidad de las bestias salvajes siempre te impresiona. Lo cierto es que me ha encantado trabajar contigo y que has escrito un libreto maravilloso, y me resulta imposible agradecértelo como se merece.” Plomber, agradecido, respondería a Britten: “Encantado de oír las novedades sobre Gloriana. Vaya, vaya, podría escribirse un libro sobre todo ello, y sobre todos ellos. En conjunto, creo que hemos visto una reacción saludable ante una nueva obra de arte…”

Gloriana no volvió a representarse en la Royal Opera House hasta 2013. Ahora, después de setenta años, llega a España como estreno absoluto bajo la dirección de Ivor Bolton, en lo musical, y del brillantísimo David McVicar en lo escenográfico. En el aspecto vocal, el personaje de Gloriana, correrá a cargo de la soprano italiana Anna Caterina Antonacci y, en un segundo reparto, de la canadiense Alexandra Deshorties, que goza de físico muy acorde con el personaje histórico, amén de una gran experiencia en interpretar a la reina Isabel I en otros títulos operísticos. El conde de Essex, Robert Devereux, será encarnado por los tenores Leonardo Capalbo y David Butt Philip. En esta producción se ha dedicado una atención especial al vestuario, que corre a cargo de la figurinista Brigitte Reiffenstuel, que debutó en el mundo de la ópera con Elektra en 2003, bajo la dirección de Charles Edwards, pero que también se ha encargado de diseñar para otros títulos de ópera, como Faust o Adriana Lecouvreur, también bajo la dirección de McVicar.

El estreno de Gloriana, el próximo 12 de abril en el Teatro Real, coincidirá con la primera edición del World Opera Forum (entre los días 12 y 15), encuentro internacional de profesionales de la ópera en el que confluirán las asociaciones Opera Europa, Opera América y Ópera Lationamérica (OLA), junto con otras representaciones de África, Asia y Oceanía.

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