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CASADO, CONVINCENTE

sábado 14 de abril de 2018, 18:10h
Con una insistencia derivada del sectarismo político, algún medio de comunicación se ha esforzado en

Con una insistencia derivada del sectarismo político, algún medio de comunicación se ha esforzado en hacer daño a Pablo Casado. Este artículo de Luis María Anson, publicado en El Mundo, ha tenido amplio eco en las redes sociales. Lo reproducimos a continuación.

Pablo Casado es hombre moderado, prudente y razonador. Le cae bien a la gente porque rezuma simpatía. Tiene sentido del humor. Es discreto, flexible, firme al defender sus ideas. Representa la política que viene, la nueva generación que aprieta. Hace dos años escribí en este periódico que apostar por Pablo Casado era apostar por el futuro. Más liberal que conservador, el joven político del PP, que sin duda tendrá defectos como los tenemos todos, nunca pierde los nervios. Carga además con un excelente equipaje cultural y sabe bandearse en un partido en el que a veces brillan las navajas cachicuernas, si bien lo que predomina es el amor al redil del rebaño mansurrón y lanar, atento siempre al carnero adalid, que administra pesebres y mamandurrias.

Frente a una insidia de especial repercusión en la opinión pública, Pablo Casado ha reaccionado de forma fulminante. Sin una altivez, sin vacilaciones, se ha presentado ante la opinión pública haciendo gala de transparencia. Nada que ocultar. Lo único que el pueblo no perdona al político es la mentira o la falsedad. Pablo Casado ha exhibido documentos incuestionables, ha contestado a todas las preguntas que se le han hecho, se ha expresado con sencillez y claridad. La insidia se ha vuelto contra quienes la lanzaron. Pablo ha sido convincente y ha cegado las sombras y despejado las dudas.

Con su gran sentido de la solidaridad, el joven político se ha colocado desde hace años por encima del egoísmo de los partidos. Ayer, y por enésima vez, la encuesta del CIS, que señala los diez grandes problemas que agobian a los españoles, situó a los partidos en tercer lugar. Menuda contradicción. Existen los partidos para solucionar los problemas de los ciudadanos y, en lugar de una solución, se han convertido, por su voracidad, en uno de los más agrios problemas.

Pablo Casado ha tenido, además, el señorío de no echar las culpas a la Universidad. Todo lo contrario. La Universidad es la continuidad de la ciencia. Y la Rey Juan Carlos dedica parte sustancial de su actividad a la investigación. De ahí su prestigio, que no debe quedar agrietado por algún pasaje lamentable pero menor. Un claustro de catedráticos sobresalientes y muchos millares de estudiantes que miran hacia el futuro se merecen el reconocimiento general. Pablo Casado ha tenido el acierto de desbaratar la insidia contra él vertida, sin descargar la menor culpa sobre la Universidad.