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NOVELA

Carlos Busqued: Magnetizado

domingo 15 de abril de 2018, 19:02h
Carlos Busqued: Magnetizado

Anagrama. Barcelona, 2018. 152 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Ángela Pérez

En A sangre fría (1966), Truman Capote narra el salvaje asesinato -ocurrido realmente-, de todos los miembros de la familia Clutter, los padres y sus dos hijos adolescentes, a manos de Richard Eugene Hickock y Perry Edward Smith. Para componer su novela-crónica, el escritor norteamericano lleva a cabo un minucioso trabajo sobre el terreno, entrevistando a numerosas personas del pueblo de Kansas donde ocurrió el terrible suceso, y después a los propios criminales, con quienes mantuvo horas y horas de conversación.

En esta estela, aunque, naturalmente, con su sello propio, se inscribe Magnetizado, de Carlos Busqued (Presidencia Roque Sáenz Peña, Argentina, 1970) que, sin duda -no nos resistimos al juego con su título-, magnetiza a los lectores. Magnetizado se basa en el diálogo que su autor mantuvo con Ricardo Melogno, al que visita en el hospital psiquiátrico del recinto penal de Ezeiza, ciudad del Gran Buenos Aires. Al hospital conocido popularmente como “la cárcel de los locos” acude Busqued entre noviembre de 2014 y diciembre de 2015, cuando ya han transcurrido décadas desde que sucedieron los hechos por los que Melogno fue encerrado -y hoy sigue allí-, pero todavía permanece un sinfín de dudas sin resolver referidas sobre todo a su personalidad y al móvil que le llevó a actuar como lo hizo.

Los hechos se remontan a septiembre de 1982, al momento en el que en una misma semana se perpetraron en Buenos Aires cuatro asesinatos nocturnos. Las víctimas eran siempre taxistas, las circunstancias muy similares e idéntico modus operandi: un disparo a bocajarro en la cabeza desde el asiento trasero. Los crímenes conmocionaron a la ciudad, especialmente porque resultaban inexplicables -no perseguían el robo-, y desconcertaron a la Policía, que venía con desesperación cómo sus muchas e intensas pesquisas eran infructuosas. Finalmente, sería su hermano el que lo delatase, dando como resultado la detención de Ricardo Melogno, quien no solo no se resistió, sino que confesó los crímenes con una absoluta frialdad.

En 1982 Melogno era un joven de 20 años, extraño y taciturno, que había vivido en una casa con “presencias”, con una madre espiritista, que daba a su hijo agua “energizada por los muertos”, y le propinaba bestiales palizas. Melogno recuerda al respecto: “Mi madre usaba la religión como arma: me recagaba a palos pero me decía que no me pegaba ella, era que Dios me castigaba a través de ella. No era una mujer de pegar a mano, siempre tenía una maderita. Era una madera así [marca con las manos un objeto de casi un metro de altura y una base de 5 x 5 cm]. Le decíamos ‘maderita’ porque ella le decía así. Te agarraba del cuello y te cagaba a palazos con la maderita. Pegaba con furia, se sacaba. Yo me he llegado a mear del miedo de esas palizas”.

A la conversación entre Melogno y Busqued, meollo del libro, se unen también documentos, informes, informaciones periodísticas… Todo ello forma un puzle más que inquietante. Busqued, que debutó en 2008 con una obra magnífica, Bajo este sol tremendo –finalista del Premio Herralde de Novela-, nos sumerge en la mente de un asesino en una excelente muestra de lo que se ha dado en llamar “novela sin ficción” (Nonfiction Novel calificó Capote su A sangre fría), y que, más allá de etiquetas, es una absorbente lectura.

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